Hillary Clinton le demuestra a Jimmy Fallon que no usa peluca: FOTO

Hillary Clinton le demuestra a Jimmy Fallon que no usa peluca: FOTO
Foto: AP

La precandidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos Hillary Rodham Clinton le preguntó a Jimmy Fallon si alguna vez ha tocado el pelo de Donald Trump en “The Tonight Show”.

Por años el cabello de Trump ha sido objeto de conjeturas y bromas. “¿Quieres tocar el mío?”, le dijo Clinton. Fallon le jaló e pelo y exclamó: “¡Es real!”

Mientras Trump estaba en otro debate republicano, las referencias a él dominaron la participación de Clinton en “Tonight Show” el miércoles. Todo comenzó cuando Fallon apareció con una peluca para interpretar a Trump en un número cómico en el que le enseñó a Clinton cómo llevar las entrevistas.

“Inmigración: ¿Muralla o muralla gigante? “, preguntó Fallon en el papel de Trump.

Clinton dijo que Estados Unidos se construyó con gente que “trabajó con el corazón. … ¿Sabes lo que es trabajar tan duro por algo y estar muy cerca de lograrlo cuando de repente sale alguien de la nada para borrarlo todo?”.

“¿Estás hablando de Bernie Sanders?”, preguntó Fallon con humor sobre otro precandidato demócrata.
Más adelante y fuera del papel de Trump, Fallon dijo que Clinton era una “madre estricta”, lo que le hizo reír.

“No me metería contigo”, dijo. “Eres como si Ronda Rousey hubiese ido de compras a Ann Taylor Loft”, agregó haciendo referencia a la campeona de artes marciales mixtas.

Fallon se refirió a Clinton como madre y como abuela en varias ocasiones y dijo que el escándalo por correos electrónicos del Departamento de Estado en el que se vio involucrada debió anunciarse como “¡La abuela sabe cómo usar el email!”.

Fallon le dijo a Clinton que si ella dijera qué había en los correos, el escándalo se acabaría. Clinton repondió que los correos son “aburridos” y que el más interesante que ha salido a la luz es uno en el que le pedían que enviara pescado gefilte a Israel a tiempo para Pascua.

El presentador también se dijo sorprendido de que Clinton use las redes sociales, tome selfies y tuitee.

“¿Sabe hacer todo esto?, ¿sabe lo que es eso?”. “Es la forma de comunicarse”, dijo. “De hecho me gusta”. “Se tomó una selfie con Kim Kardashian”, dijo Fallon. “¿Sabe quién es Kim Kardashian?”.

Clinton señaló que se ha entretenido viendo la campaña de Trump. Se aventuró a decir que si Trump o el doctor Ben Carson, un neurocirujano jubilado que también busca la candidatura republicana, se vuelven presidentes, “le podrían cambiar el nombre a la Casa Blanca como Casa Trump y tener al dr. Carson haciendo cirugía en el sótano”.

También dio a entender que Trump daría mucho que decir entre los líderes internacionales: “Imagina, de pronto estás en el Kremlin y alguien llega corriendo diciendo ‘¡Oh, dios!, ¿oyeron lo que dijo el presidente Trump hoy? ‘ … De hecho haría que todos los demás se calmaran”.

Al comienzo Fallon le dijo a Clinton interpretando a Trump: “No te he visto desde mi última boda”.
“Estoy segura de que te veré en la próxima”, le reviró Clinton quien después le preguntó “¿Cuál es su postura sobre los asuntos de las mujeres?”.

“Conozco a muchas mujeres y todas tienen problemas”, le respondió.

Fallon terminó la participación de Clinton con un tono serio y le preguntó cuál es el asunto que más le atañe.
“Aumentar el ingreso de los estadounidenses”, respondió. “Que llegue más dinero a tu cheque para que puedas tener mejores oportunidades”.

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¿Quién asesinó al sangriento dictador Josef Stalin?

En sus memorias, Nikita Jrushchov afirma que Beria, jefe de la policía y el servicio secreto, confesó a los líderes soviéticos: «Yo lo maté, lo maté y os salvé a todos». La causa oficial sigue siendo un ataque cerebrovascular, pese a los muchos interrogantes en torno a sus últimos días

¿Quién asesinó al sangriento dictador Josef Stalin?

ABC
Winston Churchill, Franklin D. Roosevelt y Josef Stalin en Yalta, febrero de 1945

La noche del 28 de febrero de 1953, Josef Stalin celebró una reunión en Kúntsevo con su círculo de hombres de confianza. En dicho encuentro los invitados vieron una película y se retiraron a altas horas de la madrugada, cuando Stalin se fue a dormir. No obstante, según una versión no oficial, el sangriento dictador se retiró luego de discutir gravemente con dos de sus seguidores, Lázar Kaganóvich y Voroshílov. Al día siguiente, Stalin no salió de su cuarto y no llamó ni a los criados ni a los guardias. Nadie se atrevió a entrar en su habitación hasta que, sobre las diez de la noche, su mayordomo forzó la puerta y lo encontró tendido en el suelo, vestido con la ropa que llevaba la noche anterior y sin apenas poder hablar. El dictador había sufrido un ataque cerebrovascular que, tras unos días de agonía, le causó la muerte el 5 de marzo. Al menos así reza la teoría oficial, sobre la que rondan innumerables incógnitas y la sospecha del asesinato.

«El miedo y el odio contra el viejo tirano casi podían olerse en el aire», escribió el embajador americano sobre los últimos meses de vida del que fue durante más de 30 años Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética. El ascenso al poder de Josef Stalin se caracterizó por los brutales métodos empleados contra cualquier persona crítica con su figura. Poco tiempo antes de fallecer, el propio Lenin hizo un llamamiento para frenar al «brusco» Stalin, que terminó elevado, posiblemente, al genocida más sangriento de la historia.

La salud y la memoria de Stalin fallan

Con millones de muertos a su espalda y terminada la II Guerra Mundial, la salud de Stalin empezó a declinar a partir de 1950, cuando la Guerra Fría iba tomando su forma más característica. Durante su vida, Stalin había padecido numerosos problemas médicos. Nació con sindactilia (la fusión congénita de dos o más dedos entre sí) en su pie izquierdo. A los 7 años padeció la viruela, que le dejó cicatrices en el rostro durante toda su vida. Con 12 años tuvo un accidente con un carro de caballos, sufriendo una rotura en el brazo, que le dejó secuelas permanentes. A todo ello había que añadir que su madre y él fueron maltratados a manos de su padre. Siendo adulto, Stalin además padeció de psoriasis (una enfermedad de la piel que causa descamación e inflamación).

A los 70 años de edad, su memoria comenzó a fallar, se agotaba fácilmente y su estado físico empezó a decaer. Vladímir Vinográdov, su médico personal, le diagnosticó una hipertensión aguda e inició un tratamiento a base de pastillas e inyecciones. A su vez, recomendó al dirigente comunista que redujese sus funciones en el gobierno. Pero apreciando una conspiración, Stalin se negó a tomar medicinas y despidió a Vinográdov. Su desconfianza, sobre todo contra los médicos, se incrementó en los siguientes años. Una nueva purga política amenazaba con brotar del ya ensangrentado panorama ruso.

¿Quién asesinó al sangriento dictador Josef Stalin?

Wikipedia
Stalin a los 23 años de edad

Sus problemas de salud, de hecho, coincidieron con uno de los pocos reveses políticos que sufrió durante su rígida dirección del Partido Comunista. Pocos meses antes de su muerte, en octubre de 1952, se celebró el XIX Congreso del PCUS, donde Stalin dejó entrever sus deseos de no intervenir militarmente fuera de sus fronteras. Frente a esta opinión, Gueorgui Malenkov –colaborador íntimo del dictador y Presidente del Consejo de Ministros de la URSS a su muerte– hizo un discurso en el cual reafirmó que para la URSS era vital estar presente en todos los conflictos internacionales apoyando las revoluciones socialistas, lo que después sería una constante de la Guerra Fría. Como un hecho inédito tras décadas de un férreo marcaje, el Congreso apoyó las intenciones de Malenkov y no las de Stalin.

Fue entonces cuando Stalin se decidió a reanudar sus purgas. Lo hizo motivado por el pequeño tropiezo político y alertado por una carta de la doctora Lidia Timashuk, una especialista del Policlínico del Kremlin, que acusaba a su antiguo médico, Vinográdov, y a otros ocho médicos de origen judío de estar recetando tratamientos inadecuados a altos mandos del Partido y del Ejército, a fin de acabar con sus vidas. Sin esperar a recibir ninguna otra prueba, Stalin ordenó el arresto de los nueve médicos y aprobó que fuesen torturados hasta confesar en lo que fue bautizado como «el Complot de los médicos». La persecución afectó en total a 37 doctores de todo el país, 17 de ellos judíos, mientras que la paranoia anti-semita se extendió entre el pueblo. A finales de enero de 1953 su secretario privado desapareció sin dejar rastro. Y poco después, el 15 de febrero, el jefe de sus guardaespaldas fue ejecutado bajo extrañas circunstancias.

Conocedores del régimen de extremo terror impuesto por Stalin en el pasado, entre los miembros más veteranos del Politburó (el máximo órgano ejecutivo) corrió el miedo a que una nueva purga estuviera en ciernes. Solo la muerte de Stalin en marzo pudo frenar la escalada de muertes que había empezado tras el congreso de octubre. Precisamente por este clima de desconfianza, aunque la causa oficial de la muerte fue un ataque cerebrovascular, la sospecha del asesinato ha perseguido el suceso hasta la actualidad.

Lavrenti Beria, la posible mano ejecutora

Una vez descubierto al dictador tendido sobre el suelo de su habitación, su hombre más fiel entre los fieles, Lavrenti Beria, fue el primero en asistirle, pero lo hizo con cierta parsimonia. No convocó a los doctores hasta pasadas 24 horas del ataque. Ya fuera por la antipatía de Stalin hacia los médicos (los del Kremlin estaban presos) o por el poco empeño que tenían sus hombres en que saliera vivo de aquella situación, la agonía de Stalin se alargó varios días más sin que ninguno de los cirujanos se atreviera a intervenirle o a proponer algún tratamiento específico. Según el testimonio de su hija Svetlana Alliluyeva, en ocasiones el dictador abría los ojos y miraba furibundamente a quienes lo rodeaban, entre los que estaba Beria –jefe de la policía y el servicio secreto (NKVD)–, quien le cogía de la mano y le suplicaba que se recuperase, pero cuando volvía a desvanecerse lo insultaba y le deseaba una dolorosa muerte.

¿Quién asesinó al sangriento dictador Josef Stalin?

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Josef Stalin en 1949

El día 4 de marzo pareció por un momento que estaba recuperándose y una enfermera comenzó a darle de beber leche con una cuchara. En ese instante, sufrió un nuevo ataque y entró en coma. Los médicos que atendían a Stalin le practicaron reanimación cardiopulmonar en las diversas ocasiones en que se le detuvo el corazón, hasta que finalmente a las 22:10 del día 5 de marzo no consiguieron reanimarlo. Los enfermeros siguieron esforzándose hasta que su sucesor, Jrushchov, dijo: «Basta, por favor… ¿No ves que está muerto?». No en vano, 90 minutos antes de su último aliento, a las 20:40, representantes del Comité Central del PCUS, el gobierno y la presidencia del parlamento habían celebrado una reunión conjunta para decidir la sucesión del dirigente comunista. Había demasiada prisa por enterrarlo y cerrar su sucesión como para esperar a que estuviera definitivamente muerte.

El primero en propagar la teoría del envenenamiento fue su alcoholizado hijo Vasily, que desde el principio denunció las negligencias médicas que rodearon la muerte de su padre. Sin embargo, el máximo sospechoso, más allá de los médicos a los que el propio Stalin acusó de conspiradores, siempre ha sido Beria. Según las memorias de Nikita Jrushchov, que se alzó como el líder principal del país e inició un proceso de desestalinización, Beria llegó a confesar ante el Politburó: «Yo lo maté, lo maté y os salvé a todos». Ciertamente, si alguien podía frenar los planes de purga del dictador ese era el jefe de la policía y el NKVD. Un día después de la muerte de Stalin, Beria puso fin a la investigación del «Complot de Médicos», junto al reconocimiento de que las acusaciones habían sido inventadas.

Venezuela de Verdad en el teatro de los celestinos

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“Hoy domingo, a las 7:00 de la noche, creí que vendrían unos diez o doce amigos, y vinieron más”, se alegra el ex embajador venezolano en la ONU y en Reino Unido, Samuel Moncada, en su turno de palabra en el Teatro Fernando de Rojas, en el Círculo de Bellas Artes de la calle de Alcalá de Madrid.

Rojas es el presunto autor del clásico La Celestina, tragicomedia española impresa a finales del siglo XV y que en el siglo siguiente fue caldo morao de editores que añadieron y quitaron actos, parlamentos y personajes, escondieron manuscritos y grabados originales y alteraron o volvieron a atribuirle posliminares. De su finalidad didáctica y para entender la diferencia entre drama y novela, me alertaron mis antiguos profesores de Castellano y Literatura hace más de 50 años. De su legado (historia versionada por celestinos y celestinas) me avisaron testigos de la cuarta república. De trapisondas en la representación (inserción de capítulos ajenos a la trama original debido a meros intereses del mercado), las aprendí de los autores sucedáneos de la llamada telenovela cultural. Al final trágico de los amores de Calisto y Melibea le alargaron o sumaron capítulos intermedios para que los lectores disfrutaran un poco más de los placeres de los protagonistas. Pero el azogue de los siglos permitió ver en esa tragedia, dicen las enciclopedias, el retrato más detallado de la vida prostibularia y rufianesca de la España de aquellos tiempos.

¿Quién mató a la pareja de amantes? La historia añadida señala al macho Centurio y al cojo Traso, que no aparecen en los originales editados en Burgos, Toledo y Sevilla. ¿Quién mató a la quinta república de Venezuela? Mientras agoniza, mientras el respaldo popular levita a poco del suelo, mientras la economía se desbarranca y el modelo socialista se hace insostenible, mientras los muchachos suplican que no los maten ni a franca distancia ni a quemarropa, cuatro o cinco excelentes viajeros ofrecen una versión dulce y endemoniadamente optimista en Madrid, en el teatro que rinde honor al autor de La Celestina.

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Entre rones y chocolatines

La Expo Venezuela de Verdad abrió el domingo a las doce del mediodía, tal como lo había anunciado el presidente Maduro una semana antes. ¿Finalidad? “Pulverizar a la derecha franquista”. A la 1:00 de la tarde se realizó el foro “Venezuela, crisol de oportunidades”, con la asistencia de empresas españolas (Repsol, Zara y aseguradoras) que seguramente habían desayunado el sábado con el informe del diario El Economista: “Inversión española en Venezuela pasó de 170 millones de euros en 2013 a solo 8 millones en 2014. Hace una década la inversión se había elevado hasta los 1.000 millones”.

Una parte de los espacios de la exposición había sido destinada a presentar una muestra de “Venezuela Exporta, es momento de cruzar fronteras”. (A la vista siete líneas de productos: dispositivos electrónicos de Síragon; baldosas de granito; tuberías y conectores caseros hechos con polímeros PVC; chucherías, jarabe de papelón y chocolates Nestlé; cosmetología de Valmy; grifería de cobre y aluminio; cepillos para barrer, “mopas” y un tobo-exprimidor de coleto que se ofrece al país que inventó “La Fregona” –Manuel Jalón Corominas, en 1956).

A las 2:00 de la tarde abrieron la barra con ofrenda de rones Santa Teresa y Diplomático, tequeños, café y una mezcla espesa de caraota, aguacate y queso a manera de canapé. Quienes quisieron presenciaron después las producciones cinematográficas Ley de fuga y La casa del fin de los tiempos.

A las 7:00 de la noche las puertas del teatro se abrieron nuevamente para que, en orden de aparición, ofrecieran sus versiones sobre El Estado de la Nación el reasumido embajador Mario Isea; el cuatrisoleado Manuel Fernández (viceministro para el área educativa, ministro de Educación Universitaria, presidente de Cantv y presidente de Movilnet); Samuel Moncada, diplomático en reposo; y Rodrigo Cabezas, ex ministro de Finanzas, ex presidente del Parlatino y recién excluido de la dirección nacional del PSUV.

Para cerrar el foro, el embajador Isea dijo: “Es un honor haber estado con estos cuatro ponentes, que han sido o son funcionarios del gobierno nacional. Ninguno de ellos tiene rabo e´ paja”.

A las 9:30 de la noche, la barra libre volvió al patio de degustaciones de la Expo de Verdad.

Festival de los edulcorantes

La platea del teatro tiene capacidad para 309 personas. Si el embajador Samuel Moncada esperaba una docena de asistentes, por ser noche de domingo invernal en Madrid, la realidad mostró unas 100 butacas ocupadas, un tercio del aforo. Algunos prefirieron quedarse de pie, al fondo, alineados cerca de la puerta, entre ellos el vicecanciller para Europa, Calixto Ortega. El personal de la embajada y de los proveedores de catering no hicieron bulto. A mediodía, opositores venezolanos en Madrid habían marchado “anti-Podemos” entre Plaza España y Callao, con asistencia estimada en 500 personas, según la policía. Ninguna de ellas asistió a la Expo de Verdad.

Los voceros discurrieron y luego hubo preguntas:

Fernández: “Somos un Estado social de derecho y de justicia, ha habido 19 elecciones, donde el 10% de los inscritos en el registro electoral pueden solicitar un referéndum”, asegura. Alguien del panel le corrige: “El 10% no, el 25%”. El embajador Isea enmienda: “Ni el 10% ni el 25%, es el 20%”. OK, el 20%. Este año vamos a la elección número 20 (se trata de las parlamentarias, para la renovación de la Asamblea Nacional, sin convocatoria oficial aún).

Fernández: Para 2020 tendremos pobreza crítica cero. 23 millones de venezolanos utilizan los servicios públicos de salud. Uso consuetudinario. Antes, eran 3 millones. La FAO dice que somos el país que más ha luchado contra el hambre… En cultura, hemos hecho un esfuerzo por resignificar la cultura, desde los símbolos patrios hasta las particularidades… Somos un país con un lugar en el mundo. Estamos en el Consejo de Seguridad de la ONU; 183 países así lo quisieron en votación cerrada (“Secreta”, corrige Moncada). En votación secreta, admite el ministro de Educación Universitaria.

Fernández: “En tecnología, tenemos 2 satélites que nos han permitido formar más de 200 magísteres y más de 2.000 especialistas. Pero el proyecto más conmovedor es el Canaima Educativo. En Venezuela existen 7 millones de familias. Más de 3 millones de niños de 6 años de edad han recibido su primer computador”.

Fernández: Chávez dejó un espacio político consolidado, que es más de la mitad de la población. Obtuvimos 55%, 51% y 56% en las últimas 3 elecciones que se han realizado sin la presencia (vivo o muerto) de Chávez.

Moncada: Antes de salir de Caracas compré varios diarios (El Universal, 2001, Últimas Noticias, según pude distinguir en el fardo de papel que llevaba bajo el brazo a la salida del acto, ya en la calle). Leo lo que según ellos está pasando en Venezuela, pero en uno veo que se inauguran decenas de hospitales diariamente. ¿En qué otro país ocurre eso?… Las elecciones en Venezuela tienen 80% de participación, es bajísima la abstención… Con la bonanza petrolera, en lugar de comprar mansiones en Suiza, el gobierno prefirió invertir en el sur…, en los pueblos del interior del país, 250.000 atendidos en la Misión Milagro, son recursos para reinvertir en Venezuela. Si cayera el gobierno, la oposición tendría que ocuparse de lo social… En Venezuela todo el mundo tiene una queja. Es un Estado vibrante. Todo el mundo quiere ser más próspero, pero eso es mucho más difícil de satisfacer… En septiembre presidirá Venezuela el Movimiento de los No Alineados… ¿En qué consiste el peligro de Venezuela para Estados Unidos o para España? En que es una ola, y ese es el precio de la libertad… Las colas en Venezuela se producen porque los productos son regalados. Los extranjeros, ecuatorianos y colombianos, y los mismos venezolanos, los revenden a más de 100% de su precio regulado. La gasolina también es regalada. El Estado paga para que se consuma gasolina. Vivimos aún bajo el estigma de lo que ocurrió en Caracas en 1989, que surgió precisamente después de un aumento en el precio de la gasolina (Caracazo). Hay mucha corrupción. Estamos tratando de remediar esa situación…

Moncada fue crítico con algunas decisiones del gobierno. Por ejemplo, la resolución que permite al Ejército el uso de armas de fuego letal en manifestaciones pacíficas. “Eso hay que revisarlo porque otorga un tremendo poder discrecional a quien comanda las operaciones…”, dijo.

Cabezas: Queremos independizarnos del petróleo, pero utilizándolo como palanca. En los últimos años hemos descuidado los planes “Siembra el petróleo”, pero para 2019 la meta es producir 6 millones de barriles diarios. En 2016 y 2017 el precio del petróleo estará entre 90 y 100 dólares el barril. Y esa es la palanca para el desarrollo.

(En España se discute sobre presunta financiación ilegal al partido Podemos por parte del gobierno venezolano. Esta semana la denuncia llegará al Tribunal de Cuentas español, a iniciativa del partido Copei. El ideólogo Juan Carlos Monedero, asesor directo de Hugo Chávez y del Centro Internacional Miranda durante más de 10 años, declaró al fisco 425.000 euros que le fueron cancelados por el Banco del Alba a fines de 2014 por concepto de estudios realizados sobre la factibilidad de una moneda única latinoamericana. Monedero no ha mostrado los resultados de sus presuntos estudios; el gobierno de Venezuela, principal signatario del Banco del Alba, no se ha pronunciado sobre políticas que apunten a trocar la moneda nacional por algún otro signo monetario. En este foro, Rodrigo Cabezas habló de “la desdolarización del mercado regional”. Es la primera vez que un vocero gubernamental habla de cambiar la moneda estándar para las transacciones internacionales).

Cabezas: Ninguna línea aérea se ha ido de Venezuela. El avión en que veníamos de casualidad no se cayó de lo full que estaba de pasajeros… Tenemos 15 años aumentando el salario mínimo… Yo fui ministro de Finanzas en 2008, administré la renta petrolera, y después volví a la cátedra universitaria… Para 1998 el 56% de la población venezolana se encontraba en situación de pobreza, según estudio de la UCAB, que son los estudios que más me gustan sobre el particular. Eso ha bajado a 27% en 14 años. (La misma universidad dice que 16 años después la situación de pobreza afecta a 48% de la población, pero a Cabezas eso no le entra en la cabeza).

Cabezas: “El diario español de tres letras (obviamente ABC) me metió ayer en una lista de propulsores de un chavismo sin Chávez. Eso no es verdad. Soy hermano de Nicolás Maduro. Fui el último en darle la mano a Chávez cuando se entregó (a los militares) en 2002. Lo mismo haría con Maduro. A ese periódico no lo voy a demandar por haber publicado eso”. (El diario ABC en su versión digital publica un blog de su reportera en Caracas Ludmila Vinogradoff, quien el sábado 28 refiere lo que a su vez escribió el periodista Miguel Salazar en su semanario Las Verdades de Miguel. “Se está gestando un movimiento denominado ‘chavismo sin Maduro”, transcribe. Y en un largo listado de disidentes, críticos, dirigentes excluidos, expulsados o desconocidos, civiles y militares, aparece el nombre de Cabezas).

¡Miren quién esta aquí!

Al salir de la Expo de la Verdad, en la calle del Marqués de Casa Riera, al lado de la cristalera de la librería Antonio Machado, nos reconocimos. Una lujosa Van les esperaba en la esquina con la calle de Alcalá. Samuel Moncada, a quien le corregí los originales de su obra primigenia Los huevos de la serpiente, editada en Caracas por Jorge Valoz en 1985 (Alianza Editorial), larga a viva voz: Nadie ha escrito nada mejor de mí que tú. Manuel Fernández me dice: “Estaría más cerca de ustedes (Inside Telecom) si fueran más rigurosos con las estadísticas”. Calixto me dice cómo estás, hermano. Isea se queda con el personal de la embajada. Rodrigo Cabezas pide que nos tomemos una foto.

Estoy seguro de que todos ellos no habían visto y hablado con un periodista venezolano de oposición confesa en mucho tiempo, un lustro, quizá una década. Y lo encontraron a 8.000 kilómetros de Caracas. Hay que joderse…

La verdad oculta del asesinato del ex jefe de inteligencia chavista

Eliézer Otaiza -el asesinado ex director de la policía secreta bolivariana que según el régimen de Nicolás Maduro fue víctima de un complot planificado en Miami- en realidad murió en manos del hampa común, luego que el otrora cercano colaborador de Hugo Chávez se perdiera en un barrio marginal y fuera interceptado por una banda de delincuentes.

Documentos policiales y declaraciones de personas cercanas al caso obtenidas por el Nuevo Herald muestran que Otaiza tampoco fue torturado antes de morir, como han aseverado varios portavoces del chavismo, y que el régimen hizo uso de las mentiras para tratar de vincular a sus oponentes con el asesinato.

Otaiza, quien también fue diputado y ocupó diferentes cargos durante el mandato de Chávez, fue encontrado muerto el 26 de abril del 2014, al pie de un barranco. Estaba semidesnudo y había recibido varios disparos.

En la dirección de la policía política del chavismo, que dirigió en los primeros años del mandato de Chávez, Otaiza ganó la fama de ser un personaje radical y muy agresivo, que hacía uso de la amenaza con facilidad para intimidar a quienes se resistían a cumplir con su voluntad.

Otaiza, posteriormente mantuvo estrecho vínculos con los denominados Colectivos, bandas armadas y violentas de paramilitares vinculados al chavismo que en ocasiones son utilizadas para intimidar a la población.

Su muerte, al igual que el posterior asesinato del diputado oficialista Robert Serra, ha sido utilizada por el régimen de Maduro para tratar de reforzar la imagen de que sus funcionarios están permanentemente bajo asedio de una oposición que está dispuesta a utilizar la violencia y el sicariato para combatir la revolución.

No obstante, los resultados de las pesquisas realizadas muestran que ninguno de los dos asesinatos fue ejecutado por motivaciones políticas, y que tal como ha quedado en muchos de los 16 casos de magnicidio presentados por Maduro en los últimos dos años, la ficción pesa mucho más que las pruebas en las denuncias formuladas por el chavismo.

Según el propio Maduro, el asesinato del ex jefe del SEBIN, en ese entonces conocida como Disip, fue cometido por sicarios contratados por sectores de la oposición para generar una falsa sensación de que la criminalidad está desatada en Venezuela.

“El asesinato de Otaiza fue planificado”, manifestó Maduro, quien trató de vincular el asesinato a la oposición, en medio de la feroz represión emprendida por su régimen para aplacar las protestas estudiantiles del año pasado.

“El asesinato de Otaiza fue ejecutado como un ‘falso positivo’ para que fuera presentado ante la opinión pública como un hecho de violencia más; como se planifican los falsos positivos en Colombia. El asesinato de Otaiza lo alentaron desde Miami sectores que tuvieron el poder mediático y económico en Venezuela en el pasado”, enfatizó.

Pero nada de esto es lo que aparece en las investigaciones realizadas por las autoridades policiales de Venezuela.

Según las investigaciones policiales, Otaiza fue asesinado en la madrugada del 26 de abril del 2014, luego que la víctima llevara a uno de sus asistentes hasta su residencia, en Lomas de Prado del Este, en el municipio capitalino de Baruta.

Otaiza, quien conducía una camioneta Toyota, modelo Land Cruiser VX, se retiró para ir a su propia residencia, ubicada en la parroquia Coche, municipio Libertador.

En el trayecto, Otaiza se sale de la vía que habitualmente tomaba, creyendo que estaba tomando un camino más directo a su residencia, pero terminó perdiéndose en el sector conocido como el barrio La Palomera, parroquia Baruta, se señala uno de los documentos.

Mientras buscaba una salida, Otaiza pasó frente a una casa donde se realizaba una fiesta, a través de una calle muy estrecha. En el lugar, estaban presentes varios sujetos pertenecientes a una banda criminal denominada Los Menores, que al presumir que la camioneta era conducida por agentes de la policía, desenfundaron sus armas.

“Procedieron en el acto a rodear el vehículo y a bajar al hoy occiso, despojándolo de un arma de fuego para su defensa personal, así como de un (01) reloj, una cartera con sus documentos personales, la cantidad en efectivo de quinientos (500) bolívares y tres (03) equipos móviles”, resalta uno de los informes.

“Acto seguido procedieron a propinarle a la víctima varios golpes en diversas partes del cuerpo, entre ellas en la región cefálica, empleando para ello la empuñadura de un arma de fuego, causándole fractura en la región parietal posterior línea media, seguidamente le efectúan un disparo con arma de fuego”, añade.

Una vez herido, Otaiza es introducido en el asiento posterior de la camioneta, a la que también ingresan varios integrantes de la banda delictiva.

El vehículo posteriormente salió del lugar, seguido por varios sujetos en motocicletas, resalta el informe, elaborado en base a los testimonios de las personas que se encontraban en el lugar.

“Una vez en la Carretera La Mata Turgua, […] bajan al ciudadano Eliézer Reinaldo Otaiza Castillo del vehículo y le efectúan otro disparo con arma de fuego, causándole la muerte; quien ya sin vida, fue arrojado al vacío en una zona boscosa con la finalidad de ocultar el cadáver”, resalta el informe.

Los integrantes de la banda fueron posteriormente inculpados por la policía, pero hasta el momento la máxima cúpula del chavismo sigue insistiendo que se trataban de sicarios contratados por sus adversarios.

Ese patrón fue utilizado meses después con el asesinato del diputado oficialista Robert Serra, cuya muerte es atribuida por el régimen de Maduro a sicarios contratados por el ex presidente colombiano Álvaro Uribe en un crimen planeado en Miami.

No obstante, documentos policiales obtenidos por el Nuevo Herald y personas cercanas al caso, Robert Serra era un violento homosexual que fue víctima de un crimen pasional, asesinado por su amante y ex guardaespaldas personal, quien decidió matarle porque temía que el diputado terminara haciendo lo mismo con él.

“La apertura cubana es un maquillaje”

El fundador de la Nueva Trova habla de sus años en los campos de trabajo

El artista comienza la próxima semana una gira por España para presentar ‘Renacimiento’

El cantautor cubano Pablo Milanés, en Madrid. / uly martin

 

En esta entrevista concedida a EL PAÍS, mitad por vía telefónica, mitad de forma presencial, Pablo Milanés (Bayamo, 1943) habla  en profundidad de los años que pasó en las UMAP, los campos de trabajo tristemente célebres donde en los sesenta fueron recluidos homosexuales, religiosos y todos aquellos que en Cuba no se adecuaban a los “parámetros revolucionarios”.

Sobre el anuncio del restablecimiento de relaciones entre Cuba y EE UU, el cantante y compositor dice que no ve verdadera disposición a “ceder” en ninguna de las dos partes y considera “un maquillaje” las reformas realizadas hasta ahora en su país. Sin embargo, sigue sintiéndose revolucionario y pone como ejemplo a seguir al expresidente de Uruguay, José Mujica.

Este viernes por la noche acompañó a Víctor Manuel en su concierto 50 años no es nada y la semana próxima comenzará una gira por España para presentar Renacimiento, trabajo que llega siete años después de su último álbum y en el que Milanés rescata ritmos tradicionales de Cuba como el guaguancó, el son o el changüí, poco habituales en su repertorio. El año pasado el cantautor se sometió en España a un trasplante de riñón donado por su esposa, Nancy, y ahora parece rejuvenecido. Acaba de terminar un disco con José María Vitier y trabaja en dos nuevos proyectos, uno de ellos con su hija Haydee.

Pregunta. En el reciente Festival de Cine de La Habana se hizo un homenaje a García Márquez. Allí usted cantó Días de Gloria (1999), una de las canciones que más gustaban al escritor y que en su estrofa final lamenta: “Qué es lo que me queda/ de aquella mañana/ de esos dulces años/ si en ira y desengaño/ los días de gloria/ los dejamos ir”. ¿Era un desengaño compartido? ¿Por qué tanta gente arrepentida?

Respuesta. Nunca hablé con Gabo de por qué le gustaba esa canción, pero la escuchó, le gustó y la elogió muchísimo… debió comprenderla perfectamente. Arrepentido no es precisamente la palabra. Estoy más bien, y creo que los que piensan como yo también, defraudado por unos dirigentes que prometieron un mañana mejor, con felicidad, con libertades y con una prosperidad que nunca llegó en 50 años.

P. ¿Por qué Renacimiento?

R. Este trabajo se llamó así por dos motivos: porque es un renacer en mi obra después de varios años sin publicar un disco, y porque la base fundamental de casi todos los temas es la música renacentista y barroca, esencial en mi obra. A partir de esos pilares exploro distintos géneros cubanos menos conocidos e incluso algunos más olvidados como el changüí, que es una variante específica del oriente cubano y con raíces más profundas en Europa y África. En muchos de los temas se combinan dos estilos musicales, transitando desde una primera parte clásica a un género más contemporáneo o esencialmente cubano en la segunda parte de la composición.

P. En las letras también hay cargas de profundidad. En Canto a La Habana dice: “La Habana siempre es mi guía/ Limpia y bonita como fue ayer/ mustia y marchita como está hoy”.

R. La Habana es una de las ciudades más mágicas del mundo aun cuando se está cayendo. Es una canción de alabanza, pero al mismo tiempo contiene la tristeza por el hecho de cómo la han dejado caer en la “miseria y la soledad”, como digo en la canción.

Todavía espero que el Gobierno cubano pida perdón por la UMAP

P. En Dulces recuerdos se recrea el día en que se legalizó el Partido Comunista de España. “El recuerdo no marchita tu belleza de esa noche,/ pero el tiempo se ha encargado de matar otros anhelos/ y me lleva hasta París 68, cuando juntos contemplábamos un cartel que nos decía: ‘Marx ha muerto, Dios no existe...”. ¿Vale también para Cuba?

R. Aquel día estaba en Madrid y sentí la euforia de aquella cantidad de gente que corría hacia la Cibeles a celebrarlo. Yo también lo celebré hasta la madrugada. Por mucha universalidad que tengan mis canciones, es raro que no incluya a Cuba, y naturalmente Cuba también está ahí y forma parte del fracaso del socialismo real, del que hablo en ese tema.

P. Recientemente recibió un trasplante de riñón, que donó tu esposa Nancy. ¿Cómo le ha cambiado la vida?

R. Me siento extraordinariamente bien, me hago exámenes mensuales desde el trasplante y todos los parámetros están cerca de la perfección. Naturalmente me ha cambiado la vida, y eso implica el sacrificio de un cambio radical de costumbres.

P. Ese acto de amor de Nancy…

R. Efectivamente, fue un acto de amor inconmensurable. Cuando Nancy decidió donarme su riñón lo expresó ante mis hijos, mis amigos y los que me querían, con una convicción que no tuvo reproches de parte de nadie; demostró a todos que ese acto de amor era intocable.

P. ¿Cómo valora el anuncio del restablecimiento de relaciones entre Cuba y EE UU?

R. En primer lugar, me llenó de regocijo el regreso de los presos cubanos, porque aquí siempre existió la convicción de que el juicio en EE UU estuvo amañado. Luego viene el restablecimiento de las relaciones, que para los cubanos del interior y del exterior, sin duda, es conveniente por la unificación definitiva de muchas familias. Ahora, tras 18 meses de conversaciones secretas, donde se supone que llegaron a acuerdos, las declaraciones de los gobiernos de ambos países me dejan desconcertado. Cuba no cederá un ápice en su posición y EE UU penetrará en todos los ámbitos que pueda para el supuesto desarrollo de la nación cubana. Siguen enrocados. ¿A qué acuerdos llegaron los dos si ahora se contradicen? Esa es mi duda: que ninguno ceda y que otra vez el pueblo cubano siga en su agonía sin salida, como está hace 50 años.

P.¿Las medidas aperturistas en Cuba han tenido efectos positivos, o sólo han incrementado las desigualdades?

R. Ni una cosa ni la otra. Siempre he dicho que esas aparentes aperturas han sido un simple maquillaje. Hay que ir al fondo, al pueblo de a pie para ver que nada ha cambiado.

P. En recientes entrevistas se ha referido a su paso por los “campos estalinistas” de la UMAP y a cómo este hecho interrumpió su carrera. Hasta ahora nunca ha ahondado en lo que pasó. Puede contarlo hoy…

Hitos de Pablito

– Fundador de la Nueva Trova Cubana junto a Silvio Rodríguez y Noel Nicola

– Autor de canciones inmortales como Yolanda, El breve espacio en que no estás o Yo no te pido

– Viajó por primera vez a España en 1975 y desde entonces ha realizado giras casi todos los años

– Ha editado 54 discos durante su carrera. Su último trabajo es Renacimiento

R. Nunca me han preguntado tan directamente sobre las UMAP (irónicamente Unidades Militares de Ayuda a la Producción). La prensa cubana no se atreve y la extranjera desconoce la nefasta trascendencia que tuvo aquella medida represora de corte puramente estalinista. Allí estuvimos, entre 1965 y finales de 1967, más de 40.000 personas en campos de concentración aislados en la provincia de Camagüey, con trabajos forzados desde las cinco de la madrugada hasta el anochecer sin ninguna justificación ni explicaciones, y mucho menos el perdón que estoy esperando que pida el Gobierno cubano. Yo tenía 23 años, me fugué de mi campamento —me siguieron 280 compañeros presos más de mi territorio— y fui a La Habana a denunciar la injusticia que estaban cometiendo. El resultado fue que me enviaron preso durante dos meses a la fortaleza de La Cabaña, y luego estuve en un campamento de castigo peor que las UMAP, donde permanecí hasta que se disolvieron por lo escandaloso que resultó ante la opinión internacional.

De allí, después de leerme Un día en la vida de Ivan Denisovich, de Aleksander Solzhenitsyn, que me envió un amigo, me di cuenta de que las ideas de un revolucionario no se desvían por los errores que cometen los dirigentes. De allí salí más revolucionario. La UMAP no fue un hecho aislado. Antes de 1966, Cuba se alineó definitivamente a la política soviética, incluyendo procedimientos estalinistas que perjudicaron a intelectuales, artistas, músicos. Según la historia, en 1970 comenzó lo que se llamó el quinquenio gris, y yo digo que realmente comenzó en 1965 y fueron varios quinquenios.

P. ¿Y por qué después de todo esto siguió considerándose revolucionario y defendiendo la revolución?

R. El origen está en lo que significó Cuba en el año 59 para el mundo. Yo tenía entonces 15 años, y cuando profundicé en la realidad social de América Latina me convertí en un revolucionario. Esas ideas no solo cuajaron en mí, sino en todos los países latinoamericanos. Los ideales que profesábamos eran los más puros que se podían tener en aquella época. Otra cosa hubiera sido traicionar mi pensamiento, así que, aunque se cometieran errores, vi que había que defender la idea original… y todavía la defiendo. Yo asumo el pasado, y tengo claro lo que pienso. Apoyo la revolución ciudadana de Correa en Ecuador y la de Evo Morales. Y para mí el ejemplo más grande de revolucionario en América es José Mujica, encarcelado durante 14 años y después un hombre sin rencor, capaz de crear un Estado libre, soberano, no dependiente y próspero.

EL PERIODISTA

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EL PERIODISTA

Por: Ramón Elías Pérez

Esto ocurrió en La Pastora, hace tanto tiempo que no recuerdo con precisión el año, sacando la cuenta debió haber sido en los primeros años del bachillerato. Fue un momento extraordinario, no tanto por los cambios en el sistema de enseñanza y las nuevas asignaturas, sino por todos aquellos eventos que estaban ocurriendo en mi naturaleza. No sólo era la parte física, eso que llamamos materia: huesos, músculos, efluvios… era aquello que no se toca, no se ve y está más allá del pensamiento y las emociones, digámosle lo intangible. En ese océano está el conocimiento y la información, para no hablar de cosas más profundas como el espíritu y el alma.

  • ¿Usted es publicista? -Me preguntó uno de los morochos.

Le respondí de inmediato, en ese instante pensé en la edad, cómo podía ser periodista si apenas tenía catorce años. Hay historias que cuentan de hombres que empezaron muy temprano a realizar oficios. Recuerdo que mi padre decía que a esa edad ya trabajaba cuidando pájaros en Sanare y Quíbor.

  • No soy publicista –dije

Los hermanos eran gemelos, conocidos de Osvaldo Vigas, se parecían tanto que no podíamos distinguirlos. Siempre andaban juntos y si uno hablaba el otro estaba allí como asintiendo, atento a cualquier yerro. Uno podría pensar que eran taxidermistas, agrimensores, linotipistas, hacedores de una labor antigua que requería conocimiento y mucha precisión. Pequeños, calvos, muy afables, ambos usaban lentes y en aquellas monturas pegadas con cinta plástica podían apreciarse ciertas diferencias, aunque saber quién era uno y quién el otro tal vez no tenía mayor importancia. Ancianos, cargados de vida, fueron las razones que me condujeron a tal acercamiento.

Era cierto, aquel encuentro parecía una entrevista y ellos, amables y respetuosos, respondían sin aprehensiones. Eso fue en la Pastora, en la ciudad de Valencia mientras mi madre visitaba a su tía Carmen. Pocos años después de esa tertulia ocurrió lo del periódico panfletario hecho a multígrafo. Fueron cambios muy rápidos, no nos habíamos bajado del caballo cuando nos mudamos del pueblo a la ciudad y las costumbres, los hábitos… nos vimos envueltos en esa vorágine que pudimos contener a tiempo. Nada extraño pasó porque la mayoría de los ochenta mil habitantes de la urbanización, luego la cifra pasó a doscientos mil, eran iguales a nosotros. El liceo, gracias a Dios, siguió siendo el mismo donde nos habíamos iniciado, lo habían mudado del centro de la ciudad en la parroquia Catedral para la nueva urbanización, construida en el sitio de La Isabelica. El Enrique Bernardo Núñez, nombre de un insigne escritor carabobeño, nos quedó a dos cuadras del apartamento.

Así las cosas los viejos se divorciaron, uno de mis hermanos se casó, mataron a Pablo, Dante, nuestro perro y mascota, se lo llevó el olvido y la tristeza. En ese lapso formamos el grupo cultural y publicamos el órgano informativo: “Nueva Visión”, el instrumento perfecto para protestar, decir algo y abrazar ideas libertarias. Era una publicación “hecha a mano” con un Gestetner importado y tenía un fin político. Queríamos crear conciencia, como decía Paulo Freire, y para ello hacíamos reuniones todas las noches, luego pasamos a los círculos de estudio. Los eternos calentadores de pupitres, ya viejones, aquellos que duraban veinte años para graduarse, de las Residencias Tercer Mundo, nos querían ganar para sus fines, necesitaban cuadros para hacer la transformación que requería el país y nosotros éramos los propios, los contestatarios. Nos sentíamos revolucionarios, por eso cuando llegamos a la universidad no creíamos en cuentos, allí nos encontramos con socialistas, comunistas, nihilistas, turistas… Había de todo en aquel zoológico de grupos políticos y fanáticos; recuerdo a un alborotador, Alberto, fundador de un partido obrerista llamado TERS (Tendencia Estudiantil Revolucionaria Socialista) quien decía ser trotkista y con los años –ahora en tiempos de Chávez- se convirtió en opositor derechista. En una clase de historia se nos ocurrió decir que lo nuestro, la opción válida, era crear un socialismo a la venezolana; Alberto me refutó y al increparme dijo que yo era un masista trasnochado, que ese era un partido reaccionario. El tiempo le dio la razón en parte, el MAS no sólo se fue para la derecha sino que en ese salto se llevó lo más granado del pensamiento de izquierda para ese momento; y Alberto dio un brinco tan grande que todavía lo ven volar por las frondas de los mangos de aquella escuela ingrata. Siempre fue un pequeño burgués.

El periodiquito fue como una ventana que se nos abrió para entrar al mundo, en el primer número destacábamos los titulares y algunas imágenes tomadas de la Bohemia y Cuba Internacional. Por cierto que eventualmente nos enviaban afiches y calendarios con las imágenes de los héroes de la revolución. Allí publicamos denuncias acerca de la guerra de Vietnam y el genocidio de Nixon. Otros titulares más abajo señalaban las manifestaciones y los estudiantes muertos en pleno gobierno del Doctor Caldera. Al final de su mandato llegaron a pasar de cuarenta, de eso la derecha no recuerda y no dice nada. Ahora se quejan y hacen huelgas de hambre si los miran feos. Los primeros poemas aparecían publicados en las últimas páginas. Ese fue el momento del inicio en el periodismo, y lo decimos porque a los meses fuimos invitados a una reunión con el Movimiento Prensa Libre, de la mano de Pedro Manuel Vásquez, quien era nuestro amigo y mentor. Él que había estado preso en Guasina, fue tomado como personaje central de la novela testimonial de José Vicente Abreu, se llamaba SN; luego fue diputado y mucho después (había estado en Moscú) le fue concedido el premio nacional de periodismo mención opinión. Bueno él tenía su madre viva allí en La Isabelica, Doña Micaela Vásquez, de modo que cada vez que él venía de Caracas para ver a su vieja, -ella había cruzado el Orinoco en una canoa para ver a su hijo y gracias a esa hazaña se convirtió en símbolo y en la madre de todos los guasineros- aprovechábamos la oportunidad para escuchar sus historias. De boca de él nos enteramos de la vida de Guillermo García Bustamante, el autor de la canción “Escríbeme” que interpretó con gran acierto Alfredo Sadel. De aquel largo poema que le gustaba tanto declamar: canto a Marina Blade, y alguno que otro de Andrés Eloy Blanco. De aquella reunión del MPL donde asistimos tres miembros del Grupo Cultural Isabelica salimos a recorrer las calles de San Blas, la parroquia. Héctor Cipriano Villalobos, periodista amigo de Pedro Manuel, igual que J.M Villarroel París, nos llevó a comer comida árabe cerca del puente Morillo… con los años cayó en desgracia y se convirtió en una crápula; qué dolor nos produjo verlo desdentado, sucio, harapiento por los lados del Palacio de Gobierno con una botella de Cocuy como su más preciado título en la mano derecha. Para aquellos momentos la poesía que leíamos era la del Repertorio Poético de Luís Edgardo Ramírez y andábamos escribiendo versos en agendas como las que usaba Luís Palencia, uno de los nuestros, el más viejo de todos, su padre había sido militante del partido comunista en los cincuenta.

De esa experiencia con el periódico hecho a multígrafo nos quedó la amistad y ciertas relaciones. Creo recordar en aquella reunión en los terrenos del cuerpo de bomberos de la Universidad de Carabobo, la presencia de Eleazar Díaz Rangel, quien ya era un destacado gremialista y defensor de la libertad de expresión. Mucha gente quiso acercarse a nosotros porque hacíamos cosas. Un día estábamos montando un cine foro, para crear conciencia, y otro día teatro callejero. Más por intuición que por formación y claridad política. Leíamos con avidez y eso era lo más importante. Hasta los curas de Maryknoll (Catholic Foreing Mission Society of América) se acercaron a nosotros pero siempre desconfiamos de ellos, no porque fueran de la CIA, sino por gringos. Antes de ingresar a la universidad pasamos por el diario Hora Cero y allí conseguí un trabajito como corrector, esa experiencia nos serviría con el tiempo y afianzaría una recóndita afición por las letras.

En la Escuela, antes de ser Facultad, estuvimos involucrados en una experiencia parecida, un encarte político que se llamó “El Pasquín”, lo dirigía un joven brillante, tanto que no supo qué hacer con su inteligencia y se convirtió en delincuente. A tiempo me salí de aquel grupito de muchachos y muchachas de bien, como se decía entonces. Se llamaba igual que el personaje de la mitología griega, el raptor de Helena. Llevado por la avaricia y el amor al dinero estuvo estafando con unos terrenos hasta que cayó preso, al salir de la cárcel regresó arrepentido a las fechorías, decía que había estado estudiando en Canadá -no decía que estuvo pagando cana- y hasta le creímos; cambió el modus operandi y se convirtió en organista de una iglesia. Guiado por la devoción y el arrepentimiento engatusó a los feligreses quitándoles, poco a poco, bienes, casas y fortunas. ¡Esas cosas pasan!

La inteligencia debe ir acompañada de valores sobre todo cuando coincide con personalidades psicopáticas, y al decir esto pienso en el error -digo- de no haber estudiado psicología clínica que era lo que nos gustaba. Tanto es así que nuestro primer artículo en la prensa regional se llamó: “De Fobias, Manías y Obsesiones”; una respuesta a un fanfarrón que dictó una charla sobre la familia a docentes de Escuelas Básicas y decía, entre otras joyas, que si una pareja no tenía como fin casarse y tener hijos, eran un par de sinvergüenzas. Eso cayó muy mal, pensaba en nuestras abuelas y los millones de personas que no se casan. El tipo había estado en el seminario y pertenecía al Opus Dei, era probablemente misógino y anduvo por años destilando su veneno, por suerte no fui su alumno cuando daba clases. Le dije en ese artículo hasta del mal que se iba a morir.

Ya graduado incursionamos en el teatro, la radio y la fotografía; experiencias que se cruzan y se mezclan, difícil separarlas. Después de probar con las tablas como decía Homero Montes, se nos ocurrió realizar el sueño de los días de colaborador con el grupo “Talión” de Valencia, éste no era otro que editar una revista. Gárgola, arte y literatura. Creo que no nos equivocamos, fue una buena experiencia, aunque salieron sólo dos números ello nos permitió incursionar más adelante en los vericuetos de las ediciones e ingresar con delectación en ese mundo de las publicaciones. Un nigromante incorporado así nos lo informó, entonces entendimos por qué el que había nacido para martillo del cielo le caían los clavos.

Antes de ingresar como redactor al semanario de humor “El Muérgano”, nos tocó coordinar en El Zuliano la página literaria: “La Foja”, allí escribimos, cobramos y nos dimos el vuelto un grupo de amigos. Al poco tiempo decidimos tener un espacio en la radio, un programa donde pidiéramos decir lo que nos diera la gana y así lo hicimos. “Del Tiempo y la Gracia”, una hora por mágico mundo de la palabra y la música, decía el epígrafe. Éramos al comienzo un pequeño comité, lo tuvimos por tres años y en ese lapso entrevistamos a pintores, escritores, educadores, políticos, músicos; en aquel espacio nos acompañó por un tiempo una amiga que tenía muy buen timbre, me gustaba y nos divertíamos un mundo. Porque la idea era crear esa sensación de coqueteo constante para que el oyente disfrutara y creara fantasías con la música, lo demás lo hacía la imaginación.

Un día nos llamó el amigo José “Cheo” González, el popular Sapo, para que lo ayudáramos con el tabloide del Instituto para la Conservación del Lago de Maracaibo, (ICLAM) y a los pocos días tenía su artículo. Una investigación que habíamos hecho sobre los Barí, la Sierra de Perijá, y el problema de la contaminación y la depredación del ambiente. Ello fue suficiente para que nos pidiera en comisión de servicio, se trataba de la nueva oficina de prensa que abría la Secretaría de Educación del estado y allá fuimos a parar, paralelamente manteníamos una columna en la prensa regional llamada “La Casa del Sol”, nombre que después utilizamos para una fundación y pudimos publicar varios libros y una revista a los amigos de la causa. Nada del otro mundo, el dinero que llegaba del CONAC era tan poco que apenas pudimos realizar dos eventos importantes, el resto del tiempo se nos iba en llenar formularios, aquellos engorrosos requisitos administrativos que nos alejaron de los subsidios.

Pensé en lo que hacíamos y nos convencimos de estudiar Comunicación Social para no entrar en discrepancias con el gremio y en el fondo porque nos gustaba la idea de ser periodistas graduados. Que alguna vaca sagrada dijera que estábamos ejerciendo ilegalmente la profesión, usurpando un oficio, era lo que menos nos importaba. En la práctica era un todero haciendo de reportero gráfico, redactor, corrector de estilo y hasta de celestino de mis amistades. Entonces nos inscribimos en la UNICA, nos pareció lo más lógico, desde el primer momento nos sentimos identificados con la profesión. Escribíamos por aquí, colaborábamos por allá y para arrechera de las periodistas de Frondas, la publicación de la oficina de prensa, sus escritos pasaban por nuestras manos y nos avergüenza decirlo, aquello era un montón de gazapos y errores de todo tipo. Había honrosas excepciones. No teníamos la culpa, tuvimos buenos maestros, profesores que insistían en eso de escribir bien y sin errores ortográficos, además siempre nos gustó leer. La unión de las consonantes con las vocales produciendo fonemas y así hasta los confines de los sintagmas para producir la sintaxis.

Quien que haya leído a Quevedo y al autor del Diablo Cojuelo no podrá olvidar el goce por las palabras. Cómo no apreciar la extraordinaria función del diccionario y el uso de los signos de puntuación, cómo olvidarnos de la conjugación de los verbos y la terrible experiencia con aquel miserable que nos hizo repetir mil veces modos y tiempos de verbos irregulares, por esa vía infinita de la descalificación humillante. Haber, erguir, ir, ser… carajo, cuántas formas de decir, cuántas palabras. En el fondo debería estar agradecido, ¡ay, Alonso Martínez!, lo ocurrido fue aquello que los psicólogos y educadores conocen como incentivo negativo, suele ser efectivo pero muy peligroso porque una persona débil -no todo el mundo tiene que ser fuerte- se hunde y es presa fácil de las depresiones. Del abatimiento hacia adelante no hay nada bueno, es un camino tortuoso que puede culminar en desgracias. Como dicen ahora, una persona con la autoestima baja no soporta una burla, una chanza y por eso hay que tener cuidado con sujetos en situación crónica, pueden reaccionar de forma violenta, es un mecanismo de defensa y nada más.

Estaba encaminado a convertirme en periodista, sólo tenía que cursar materias y presentar los exámenes de rigor. Era un régimen especial para profesionales del medio, la escolaridad se realizaba los fines de semana y básicamente se traba de estar presentando exámenes y realizando trabajos escritos. Allí encontré columnistas, locutores, animadores y otros compañeros en el ramo de la comunicación.

  • ¿Qué estás haciendo aquí? -Me preguntó Mildred Delgado cuando me vio con una agenda y aquella cara de yo no fui.

  • Nada, camarada, vine a sacar el título.

 

En efecto sólo se trataba de adquirir una credencial y estaba convencido, no iba a obtener otra cosa que -como decían mis amigos en los años setenta- un rango que te da un valor en el mercado de trabajo. Eso fue lo que hice desde el primer sábado, ir en busca de un papel. Había mucha gente adulta y con años de experiencia, llegaban con grabadoras y tremendos maletines. Esto se ponía interesante, éramos más de sesenta y la mayoría venía de la radio. La televisión regional era incipiente y de seguro los del canal de la paloma, Niños Cantores, no se iban a reunir con el perraje. Qué dicen los perifoneadores en su día, dónde está el gremio y el club que los agrupa, existe algún sindicato que no sea aquel de radio, teatro, cine, TV, afines, conexos y similares. Me imaginaba el circo y los malabaristas, los marioneteros y los saltimbanquis juntos libando cerveza celebrando el día. Ahora reunidos en un salón de clases para convertirnos gracias a la academia en comunicadores sociales; horas pasé en Radiolandia escogiendo la música, grabando cuñas para el programa, Del Tiempo y la Gracia, una hora por el mágico mundo de la palabra y… a mi lado la bella Laila, vestida hoy con una falda vaporosa, sin mangas, flores y su colonia Menen para niños en esta mañana espléndida. Muy buenos días tengan todos, les saluda el 12.388…

  • ¡Buenos días, Laila!, qué dice hoy tu corazón, cuales son las señales del cosmos, qué dicen las runas, las mancias. -Ella reía como una modelo y locutora entrenada para causar un efecto dulce en el oyente.

Las primeras entrevistas las hacía Cheo porque él si era periodista y uno respetaba aquella “prohibición” pero después de tres o cuatro programas nos olvidamos de la autocensura. Total, nadie con dos dedos de frente tendría la osadía de querer imitar a ese charlatán estrella de NCTV; el mal gusto y la mediocridad se instalaría en todos los medios para vergüenza de la profesión. En conclusión decidimos graduarnos para no ser ilegales y estando en el primer semestre de aquel régimen especial me entró una insufrible sensación. Fue que se me instaló en el alma un viento frío, una nube gris. Cheo se retiró del programa y nos quedamos ella y yo, conseguimos patrocinio y al año siguiente estábamos en la emisora de la universidad, mucho más cónsona con el estilo. Lo bueno de todo aquello fue que los programas, la gran mayoría, quedaron grabados y después de veinte años son una prueba, un registro histórico.

Lo intentamos pero regalarle los sábados a la academia nos resultaba harto difícil, ya habíamos adquirido los hábitos aventureros de la pesca y los viajes a los municipios foráneos. Era como retroceder en el tiempo. ¡Bueno!, auque suene pedante decirlo, estábamos más para dar clases que para recibirlas, y menos escuchando las disertaciones nerviosas de aquellos docentes recién graduados. Algo tenía que hacer, estábamos ejerciendo la profesión de periodistas sin serlo. Un brillante docente de LUZ nos lo espetó, casi nos llama impostores. Fue entonces cuando se nos ocurrió el plan B, nos fuimos para el carajo y abandonamos todo intento de graduarnos como periodistas. Para no frustrarme estuve sacando crucigramas y recogiendo latas por años; convencí a mi hijo mayor Luís Ricardo para que se graduara de una vez por todas de comunicador social, y en una especie de proyección de la conciencia, sería periodista a través de él. Luego, continuaría siendo lo que soy.

Creo que estuvo bien, estudié lo que tenía más cerca y hoy vivo jubilado de una carrera que me permitió escribir cuanto quise. En este sentido siempre recordaré con agrado la “entrevista” a los gemelos de La Pastora. ¡Publicista!

Todavía sigo creyendo que hay que crear conciencia en las masas y que la educación para la libertad es el camino. Periodista cada vez que quiero y ahora lo hago por Internet. Lo mejor es que también escribo para joder el parque.

 

 

 

 

 

La muerte lenta del chavismo

PIEDRA DE TOQUE. Al mismo tiempo que el Gobierno de Nicolás Maduro convertía el Parlamento en un aquelarre de brutalidad, la represión se amplificaba y se detenía a funcionarios por votar a la oposición

Mario Vargas Llosa

FERNANDO VICENTE

Una fiera malherida es más peligrosa que una sana pues la rabia y la impotencia le permiten causar grandes destrozos antes de morir. Ese es el caso del chavismo, hoy, luego del tremendo revés que padeció en las elecciones del 14 de abril, en las que, pese a la desproporción de medios y al descarado favoritismo del Consejo Nacional Electoral —cuatro de cuyos cinco rectores son militantes gobiernistas convictos y confesos— el heredero de Chávez, Nicolás Maduro, perdió cerca de 800 mil votos y probablemente sólo pudo superar a duras penas a Henrique Capriles mediante un gigantesco fraude electoral. (La oposición ha documentado más de 3,500 irregularidades en perjuicio suyo durante la votación y el conteo de los votos).

Advertir que “el socialismo del siglo XXI”, como denominó el comandante Hugo Chávez al engendro ideológico que promocionó su régimen, ha comenzado a perder el apoyo popular y que la corrupción, el caos económico, la escasez, la altísima inflación y el aumento de la criminalidad, van vaciando cada día más sus filas y engrosando las de la oposición, y, sobre todo, la evidencia de la incapacidad de Nicolás Maduro para liderar un sistema sacudido por cesuras y rivalidades internas, explica los exabruptos y el nerviosismo que en los últimos días ha llevado a los herederos de Chávez a mostrar la verdadera cara del régimen: su intolerancia, su vocación antidemocrática y sus inclinaciones matonescas y delincuenciales.

Diosdado Cabello celebraba que María Corina Machado fuera arrastrada por los cabellos

Así se explica la emboscada de la que fueron víctimas el martes 30 de abril los diputados de la oposición —miembros de la Mesa de la Unidad Democrática—, en el curso de una sesión que presidía Diosdado Cabello, un ex militar que acompañó a Chávez en su frustrado levantamiento contra el Gobierno de Carlos Andrés Pérez. El Presidente del Congreso comenzó por quitar el derecho de la palabra a los parlamentarios opositores si no reconocían el fraude electoral que entronizó a Maduro e hizo que les cerraran los micros. Cuando los opositores protestaron, levantando una bandera que denunciaba un “Golpe al Parlamento”, los diputados oficialistas y sus guardaespaldas se abalanzaron a golpearlos, con manoplas y patadas que dejaron a varios de ellos, como Julio Borges y María Corina Machado, con heridas y lesiones de bulto. Para evitar que quedara constancia del atropello, las cámaras de la televisión oficial apuntaron oportunamente al techo de la Asamblea. Pero los teléfonos móviles de muchos asistentes filmaron lo ocurrido y el mundo entero ha podido enterarse del salvajismo cometido, así como de las alegres carcajadas con que Diosdado Cabello celebraba que María Corina Machado fuera arrastrada por los cabellos y molida a patadas por los valientes revolucionarios chavistas.

Dos semanas antes, yo había oído a María Corina hablar sobre su país, en la Fundación Libertad, de Rosario, Argentina. Es uno de los discursos políticos más inteligentes y conmovedores que me ha tocado escuchar. Sin asomo de demagogia, con argumentos sólidos y una desenvoltura admirable, describió las condiciones heroicas en que la oposición venezolana se enfrentaba en esa campaña electoral al elefantiásico oficialismo —por cada 5 minutos de televisión de Henrique Capriles, Nicolás Maduro disponía de 17 horas—, la intimidación sistemática, los chantajes y violencias de que eran víctimas en todo el país los opositores reales o supuestos, y el estado calamitoso en que el desgobierno y la anarquía habían puesto a Venezuela luego de catorce años de estatizaciones, expropiaciones, populismo desenfrenado, colectivismo e ineptitud burocrática. Pero en su discurso había también esperanza, un amor contagioso a la libertad, la convicción de que, no importa cuán grandes fueran los sacrificios, la tierra de Bolívar terminaría por recuperar la democracia y la paz en un futuro muy cercano.

Todos quienes la escuchamos aquella mañana quedamos convencidos de que María Corina Machado desempeñaría un papel importante en el futuro de Venezuela, a menos de que la histeria que parece haberse apoderado del régimen chavista, ahora que se siente en pleno proceso de descomposición interna y ante una impopularidad creciente, le organice un accidente, la encarcele o la haga asesinar. Y es lo que puede ocurrirle también a cualquier opositor, empezando por Henrique Capriles, a quien la ministra de Asuntos Penitenciarios acaba de advertirle públicamente que ya tiene listo el calabozo donde pronto irá a parar.

No es mera retórica: el régimen ha comenzado a golpear a diestra y siniestra. Al mismo tiempo que el Gobierno de Maduro convertía el Parlamento en un aquelarre de brutalidad, la represión en la calle se amplificaba, con la detención del general retirado Antonio Rivero y un grupo de oficiales no identificados acusados de conspirar, con las persecuciones a dirigentes universitarios y con expulsiones de sus puestos de trabajo de varios cientos de funcionarios públicos por el delito de haber votado por la oposición en las últimas elecciones. Los ofuscados herederos de Chávez no comprenden que estas medidas abusivas los delatan y en vez de frenar la pérdida de apoyos en la opinión pública sólo aumentarán el repudio popular hacia el Gobierno.

Da tristeza un Gobierno, cuyo jefe de Estado silba, ruge o insulta porque no sabe hablar

Tal vez con lo que está ocurriendo en estos días en Venezuela tomen conciencia los Gobiernos de los países sudamericanos (Unasur) de la ligereza que cometieron apresurándose a legitimar las bochornosas elecciones venezolanas y yendo sus presidentes (con la excepción del de Chile) a dar con su presencia una apariencia de legalidad a la entronización de Nicolás Maduro a la Presidencia de la República. Ya habrán comprobado que el recuento de votos a que se comprometió el heredero de Chávez para obtener su apoyo, fue una mentira flagrante pues el Consejo Nacional Electoral proclamó su triunfo sin efectuar la menor revisión. Y es, sin duda, lo que hará también ahora con el pedido del candidato de la oposición de que se revise todo el proceso electoral impugnado, dado el sinnúmero de violaciones al reglamento que se cometieron durante la votación y el conteo de las actas.

En verdad, nada de esto importa mucho, pues todo ello contribuye a acelerar el desprestigio de un régimen que ha entrado en un proceso de debilitamiento sistemático, algo que sólo puede agravarse en el futuro inmediato, teniendo en cuenta el catastrófico estado de sus finanzas, el deterioro de su economía y el penoso espectáculo que ofrecen sus principales dirigentes cada día, empezando por Nicolás Maduro. Da tristeza el nivel intelectual de ese Gobierno, cuyo jefe de Estado silba, ruge o insulta porque no sabe hablar, cuando uno piensa que se trata del mismo país que dio a un Rómulo Gallegos, a un Arturo Uslar Pietri, a un Vicente Gerbasi y a un Juan Liscano, y, en el campo político, a un Carlos Rangel o un Rómulo Betancourt, un Presidente que propuso a sus colegas latinoamericanos comprometerse a romper las relaciones diplomáticas y comerciales en el acto con cualquier país que fuera víctima de un golpe de Estado (ninguno quiso secundarlo, naturalmente).

Lo que importa es que, después del 14 de abril, ya se ve una luz al final del túnel de la noche autoritaria que inauguró el chavismo. Importantes sectores populares que habían sido seducidos por la retórica torrencial del comandante y sus promesas mesiánicas, van aprendiendo, en la dura realidad cotidiana, lo engañados que estaban, la distancia creciente entre aquel sueño ideológico y la caída de los niveles de vida, la inflación que recorta la capacidad de consumo de los más pobres, el favoritismo político que es una nueva forma de injusticia, la corrupción y los privilegios de la nomenclatura, y la delincuencia común que ha hecho de Caracas la ciudad más insegura del mundo. Como nada de esto puede cambiar, sino para peor, dado el empecinamiento ideológico del Presidente Maduro, formado en las escuelas de cuadros de la Revolución Cubana y que acaba de hacer su visita ritual a La Habana a renovar su fidelidad a la dictadura más longeva del continente americano, asistimos a la declinación de este paréntesis autoritario de casi tres lustros en la historia de ese maltratado país. Sólo hay que esperar que su agonía no traiga más sufrimientos y desgracias de los muchos que han causado ya los desvaríos chavistas al pueblo venezolano.

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© Mario Vargas Llosa, 2013.