Inesita La Terrible y su fórmula para terminar en la cárcel

Imágenes que González Arraga colgó en sus redes sociales antes de caer presa. Fotos: Instagram/inesitafotos.

ARMANDO INVESTIGA

Mujer de ciencia, estudiosa, ensimismada, quizás inhábil para relacionarse con el mundo tangible, a Inés González le dio por decir sus verdades en las redes sociales. Como tuitera y con el apodo de ‘La Terrible’ se hizo casi famosa. Pero solo alcanzó el estatus de causa célebre de la libertad de expresión tras caer, hace nueve meses, en los calabozos de la policía política venezolana. Más que con los trinos por los que la imputaron, se buscó su destino con los conflictos virtuales que sostuvo con poderosas figuras de la televisión del Estado.

ALICIA HERNÁNDEZ

“¡Me estás llevando secuestrada! ¿Cómo es posible que mi padre me entregue así al Sebin?”, gritaba Inés metida en el carro.

De nada valían las explicaciones de su padre. De nada valía decirle que tenía que cumplir con esa formalidad y acudir ante la autoridad para responder unas preguntas. Tampoco que le dijera que era mucho mejor que la llevara él, en su carro, sin esposas.

Algunos de los últimos tweets en el TimeLine de la cuenta de Twitter de @inesitaterrible.

Así se lo habían sugerido la noche anterior los agentes del Sebin (siglas del Servicio Bolivariano de Inteligencia, policía política del Estado venezolano), que fueron a su casa a llevar la boleta de citación. Estuvieron en la puerta un buen rato, esperando a que el padre llegara. Él, José Luis González, tuvo que cerrar el negocio de artesanías que atiende en el centro comercial Lago Mall de Maracaibo (capital del estado de Zulia, noroeste de Venezuela). Después de una hora de charla, con café incluido, quedaron así: Inés Margarita González Arraga iría al día siguiente a declarar. José Luis no esperaba que su hija pasara la noche en el Sebin. Ni que ese 4 de octubre de 2014 fuera el inicio de una reclusión que ya lleva más de nueve meses. Nadie lo esperaba, en realidad. Pero era un destino que se había forjado mucho antes, antes incluso de que existiera la cuenta @inesitaterrible que la dio a conocer para Twitter y para el submundo de las inquinas políticas.

Sentencia sin juicio

Marisol es hermana de Inés. De los tres hermanos González Arraga, es la del medio. El único varón, el menor, estudió Ingeniería y vive en España, el país de donde procede el padre (exactamente del pueblo de Chantada, en la provincia de Lugo). Inés y Marisol apenas se llevan un año. Hicieron juntas la Primera Comunión. Se parecen bastante, sólo que Inés es de pelo moreno y Marisol lo tiene más claro. A ninguna se le adivina la edad al verlas. Ni a Inés, la mayor, en la foto de perfil que tiene en Twitter o en las muchas que colgó en su cuenta de Instagram unos días antes de caer presa. Marisol lleva una camiseta deportiva ceñida y unas mallas fucsias, la cara lavada, el pelo abundante, suelto. Es de facciones amigables, sonrisa permanente. No tiene ni un breve dejo de acento marabino.

“Ninguno de los delitos que le imputaron a mi hermana aplica para lo que ella hizo, que fue expresarse en Twitter”. Instigación pública, ultraje a funcionario público y ultraje violento. Así le dijeron el 7 de octubre en la audiencia de presentación. También que su sitio de reclusión dejaría de ser la sede del Sebin en Maracaibo y la trasladarían al Helicoide, en Caracas, sede alterna del organismo de seguridad en la capital de Venezuela.

Después del sonado asesinato del diputado por el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Robert Serra, que ocurrió en el barrio capitalino de La Pastora en octubre de 2014, Inés González publicó varios tuits en alusión al difunto. “Robert Serra, le dieron ‘legado’. Paz a sus víctimas”. O: “A los tiranos se les da de baja, no es odio, es justicia. Robert Serra no era inocente como nuestros gloriosos estudiantes, no comparen”. En la red social también aludió con idéntica sorna a la entonces ministra de Comunicación –hoy Canciller–, Delcy Rodríguez, al Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, y al presidente de la Asamblea Nacional y número dos del chavismo, Diosdado Cabello.  “Ella pidió disculpas si había ofendido la memoria del hijo fallecido”, defiende Marisol. Puntualiza a cada rato que no está tipificado el delito de opinión y mucho menos de un modo que amerite la privativa de libertad.

Según la justicia venezolana, sólo se puede tener retenido durante 45 días a alguien sin condena, a menos que la Fiscalía pase el caso a juicio. En el día 44 de reclusión, el 20 de noviembre, llegó la boleta de excarcelación de Inés González. Pero no salió del Helicoide. Sus abogados de entonces, de la organización no gubernamental Foro Penal Venezolano (FPV), plantearon el correspondiente habeas corpus. El lunes 24 tenía que presentarse ante tribunales, pero seguía retenida. “No pudo ir y dictaron un auto de detención contra ella estando detenida. Es un exabrupto judicial que solo pasa en Venezuela”.

La segunda audiencia preliminar fue diferida en dos ocasiones (21 de diciembre y 29 de enero) y se cambió varias veces de juez. Cuando por fin se realizó, a finales de febrero, se dictó sentencia de prisión por tres años. “Dime cómo te sientes, dime que te sientes bien para yo poder dormir en paz”, le habría dicho la jueza del caso a Inesita durante la audiencia, siempre según el relato de Marisol. “Mi hermana le dijo que qué le iba a decir, que sí, que durmiera tranquila. Pero esa señora, aunque se le saltaron las lágrimas, sabe lo que hizo. Le venden el alma al diablo”.

Pero en este punto, los hechos dejan de estar claros.

Inesita, “la terrible”, en uno de los twitcams que hizo en marzo de 2014, siete meses antes de ser encarcelada por el Sebin. Video: Livestream/twitcam_inesitaterrible.

Cierto que se le aplicó el artículo 285 del Código Penal, en el que se contempla que “quien instigue a la desobediencia de las leyes o al odio entre sus habitantes o haga apología de hechos que la ley prevé como delitos, de modo que ponga en peligro la tranquilidad pública, será castigado con prisión de tres a seis años”. Que haya sentencia sin juicio podría deberse a que Inés reconoció los hechos en la segunda audiencia preliminar, por lo que no tendría sentido abrirlo.

Una fuente que pidió mantener el anonimato cuenta que los primeros abogados de Inés, del Foro Penal Venezolano, dejaron el caso precisamente porque ella, en un momento de debilidad y bajón emocional, reconoció los delitos que se le imputaron. Celia Dao, abogada del FPV en Zulia, no atendió a la reportera para contrastar esa versión.

Si ese fuera el caso, de cualquier manera, es legítimo que se solicite libertad condicional para Inesita. La ley lo prevé, por ejemplo, para problemas de salud. Una salvedad que encaja en el caso de Inés González. Ella padece endometriosis, una enfermedad por la que el tejido uterino se implanta en otras partes del organismo. Durante la menstruación se producen grandes dolores, insoportables en ocasiones, pero hasta ir al baño puede convertirse en un sufrimiento.

“Mi hija necesita atención médica, hay que hacerle exámenes, no sabemos cómo está”, es lo poco que alcanza a decir Inés Arraga, la madre, al teléfono y llorando. Con miedo a cada palabra, con cuidado “para no provocar al lobo”.

Marisol cree que si su hermana hubiera robado un banco, ya estaría en libertad. Pero es un caso de libertad de expresión. “En mal momento lanzó sus tuits como una venezolana indignada. Los patriotas cooperantes la acusaron y la entregaron”, dice, en referencia al término que el chavismo gubernamental ha acuñado para destacar a sus informantes o soplones. Está segura de que le hacían seguimiento hace mucho tiempo. “Tiene una cuenta muy grande (56.000 seguidores en el momento de la detención). Ya la habían atacado antes, quisieron amedrentarla. Pero ella no hizo una denuncia nunca”. Aunque, en verdad, sí presentó una. Fue en 2011, en la policía judicial y contra el entonces presentador estrella de la estatal Venezolana de Televisión (VTV), Mario Silva, conductor del programa La Hojilla –antes diario, ahora confinado a un horario marginal de los sábados–.

–¿Tu hermana es opositora?
–Totalmente.

Cabeza caliente

Inés tiene una cabeza privilegiada. Se graduó de Química en la Universidad del Zulia (LUZ), hizo una maestría en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic) y un PhD de Química Cuántica por la Universidad de Ohio (Estados Unidos). Ahora devora libros de Química en la celda que comparte con once mujeres más. Desde pequeña hizo eso, leer, estudiar, leer, “Inesita siempre estuvo más preocupada por la cabeza que por la apariencia”. Muy centrada en la cosa académica, le encantaba dedicar las noches caraqueñas a investigar. Lo hacía en las instalaciones del Ivic, a las afueras de Caracas, pero también en la casa en la que le dieron para ese tiempo. Hasta que un día, de golpe, la sacaron.

Según el Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS), el último lugar en el que trabajó fue en la institución científica del Estado. Al parecer, después de 52 semanas, un año de trabajo. Y no hasta un poco antes de su detención, como se ha dicho hasta ahora, sino hasta el 15 de marzo de 2013, cuando la cesaron. Luego estuvo en el Politécnico Santiago Mariño, un instituto privado, donde empezó a dar clases el 10 de septiembre de 2013 en el turno nocturno. Duró un mes y recibió dos pagos, de 700 y 400 bolívares, aproximadamente.

Su anterior cotización fue en 2007 por 35 semanas. No parece un ejemplo de estabilidad laboral. No se conoce con certeza en qué tiempo estuvo en Ohio. Pero se devolvió. En una versión, habría vuelto porque no consiguió trabajo después de un tiempo. Porque, aunque Inés es “inteligente y capaz, es demasiado humilde en el trabajo, no sabe promoverse”. Además, es peleona, contestona, no se calla, pelea por todo. En otra versión, regresó en parte porque allá en Estados Unidos no le gustaba, “porque ella es de inclinación de izquierdas”. Dos versiones para dos personas muy cercanas a ella: su padre y un ex novio.

Gozález Arraga hizo un PhD de Química Cuántica en la Universidad de Ohio; luego regresó a Venezuela. Foto: Instagram/inesitafotos.

“Ella viene de Ohio y asume un cargo en Pdvsa bien importante”, cuenta el ex novio, mencionando a la poderosa empresa estatal de petróleo. “Pero comienza a darse cuenta de que hay una descomposición, que ella fiscalizaba algo, pero había otras operaciones por detrás”, sigue. El ex novio la pinta como una mujer de posiciones fuertes, sin prudencia. “Los grises no aparecen ahí”. Confrontaba, “tiene los pantalones puestos”.

–¿Ella era chavista?
–Era pro proceso en algunas cosas.

Círculos sobre las íes

“Es una mujer joven,  con orden, con mucha estructura mental, que ejerce el control sobre los demás y sobre sí misma. Es creativa, imaginativa y egocéntrica, su mundo está en torno a ella. Tiene una ligera inestabilidad emocional”. José Manuel González, grafólogo, no sabe quién es Inés González Arraga. Tampoco se le ha dicho nada sobre ella. Analizó para este reportaje la letra de González o, al menos, la que aparece como su letra en una carta desde la prisión que se le atribuye y que recientemente circuló por varios medios electrónicos.

Aunque tiene matices propios de gente muy joven, de adolescente grande –como la carita feliz o los círculos sobre las íes–, lo amortigua el orden que tiene, los renglones rectos, los márgenes verticales. “Eso compensa la inestabilidad”. Tiene una forma de pensar y valores muy rectos, exigentes, ratifica el grafólogo: se apega mucho a sus creencias, es firme, pero “no valora la imagen de autoridad. No se deja impresionar por la figura de autoridad, ni siquiera por la del papá”.

Se trata de un retrato hablado de Inesita que casi suscribiría su ex novio, cuya identidad ya ha llegado el tiempo de revelar: se llama Igor Alcalá. Su relevancia en la historia de ella va más allá de esa relación, que ya terminada, todavía produce efectos. Alcalá es secretario general del Sindicato Movimiento de Trabajadores Organizados de Los Medios Audiovisuales de Venezuela (Motormav). Era trabajador en VTV hasta que hace un año se le prohibió la entrada a la sede del canal en la urbanización Los Ruices de Caracas. Aún más: fue integrante por mucho tiempo del equipo técnico del programa Aló, presidente, el maratónico dominical del fallecido Hugo Chávez. Y, lo que es más significativo, enemigo de Mario Silva, el rostro, cerebro y voz del programa que el mismo Chávez decía era su preferido en la televisión oficial.

Alcalá admite que hasta para él, con todo el tiempo que estuvo junto a la mujer, la metamorfosis de Inés González resulta un enigma. En esa nebulosa se le escapa hasta el dato preciso de cuánto tiempo estuvieron juntos. Fue una relación de cerca de un año, entre 2010 y 2011, dice. Lo que sí recuerda es que “rompimos por algunos excesos de ella en la relación en sí. En mi familia nunca vi peleas o roces”, cuenta. Quizás sabiendo que una relación acaba pero algo bueno hubo, retoma y dice de Inés que es una mujer con una gran capacidad intelectual, muy preparada. “Es un amor”.

Pero también dice que su ex novia era una persona muy apasionada, indetenible en ese tema de la pasión para que las cosas cambien, “sensible con lo cotidiano, una sensibilidad que la llevaba a ser muy radical”. Reflexiona delante del segundo café con leche y dice que puede que todo eso se alimentara con Twitter “y ese poco‘e seguidores que llegaron después”.

De la personalidad de Inés González da testimonio un incidente de celos que Alcalá rememora. Su novia para entonces consiguió colarse en la cuenta de correo electrónico de Alcalá, donde encontró que este había enviado su currículo a una mujer llamada Claudia. “Le puse las cosas que se le ponen a una amiga, porque Claudia era mi amiga, tenía buena relación. Que si ‘hola, mi amor’, ‘qué bueno que estés haciendo esto’, etc”. Pero a Inés esa camaradería con roces dulzones no le gustó. Y sintió unos celos muy fuertes. Y de la nada aparecieron unos blogs, de los que no hay a quién atribuírselo, que atacan a Claudia, en la que le dicen, entre otras lindezas, que “acosó a un hombre que no le paraba bolas por fea, por tener los dientes escoñetaos” o que se metiera en un gimnasio “a ver si ocurría lo imposible y rebajabas toda esa celulitis que te invade los muslos y la barriga y te acompleja enormemente”. Pero sí sabemos que Inés, directamente, mandó tuits a Claudia. “Le dijo quitanovios y cosas así. La atacaba mucho y eso afectaba a Claudia”.

Copia de la carta que Inés González recientemente escribió desde los calabozos del Helicoide, a nueve meses de su reclusión.

Claudia denunció a Alcalá por delitos informáticos. En ese tiempo a él le habían hackeado la cuenta y trató de justificar ante el comisario del CICPC (siglas del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, auxiliar del poder judicial) que atendió el caso que no era él quien atacaba a Claudia por las redes sino, “como le dije al comisario, con mucha pena, que seguramente era mi novia”.

Claudia, por cierto, tenía con qué movilizar a la policía científica. Resulta que la Claudia de este enredo era Claudia Almeida, ex gerente de Programación de VTV y quien ocupó un cargo de relevancia en el Ministerio de Comunicación e Información (Minci) durante la gestión de Andrés Izarra. Para abonar más a su influencia, el testimonio de Alcalá y un tuit de Francisco Poleo en septiembre de 2011 señalan a Almeida como “familiar” o “la persona detrás” de N33, el justiciero vengador prochavista que durante una campaña de varios meses sembró el terror entre periodistas y dirigentes de oposición cuyas cuentas en Twitter hackeó. Claudia Almeida no era alguien con quien uno debiera meterse.

Claudia Almeida, cuenta Alcalá, tenía para la época del incidente una amiga periodista en el departamento de prensa del CICPC, a quien se le ocurrió enviar un mensaje privado (DM, o Direct Message) de Twitter a Inés González desde la cuenta de prensa de CICPC. Pero al recibirlo, Inesita lo puso en su blog elmundosegunines.blogspot.com –ahora inhabilitado– y lo tuiteó, diciendo que el Estado la acosaba. “Ahí empieza la popularidad de Inesita. Es lamentable decirlo, pero fue por un tema de celos”, sostiene Alcalá.

La tensión desembocó en un estallido, sigue Alcalá, cuando Inés González, que en ese tiempo aún se identificaba como @igonzalezarraga en Twitter, se atrevió a poner una denuncia ante el CICPC de Maracaibo en la que acusaba a Mario Silva del asesinato de uno de sus propios escoltas. Los ataques en Twitter se sucedieron. Inés no escatimaba en decirle “asesino” o “drogo” al hombre de televisión, ni Mario Silva en responderle. Empezó a nombrarla en La Hojilla, su programa en la televisión estatal dedicado a hacer bullying nocturno a figuras de oposición y de los medios independientes, con frecuencia alimentado con información de los servicios de inteligencia del Estado. Inés también atacaba al entonces copresentador de La Hojilla, Jorge Amorín.  “Ella era chavista. Cambia con todo este lío. Todos los problemas que tenía en su relación los sacaba Mario Silva en el programa. Incluso sacaba fotos”, cuenta un conocido cuyo nombre pide mantener en reserva.

Ahí vinieron los sucesivos hackeos de la cuenta @igonzalezarraga y una guerra comunicacional 2.0 donde aparecen varios blogs en los que le dicen “ratica estéril”, “Inesita la fracasadita”, “carroña mal pagada” o “chavista disfraza de escuálida”.

La saña con que ese fuego cruzado se manifestó en la realidad virtual de Internet tiene un origen: Alcalá, el ex novio de Inés González, y Mario Silva, son enemigos jurados. Alcalá, que fue parte de su equipo, cuenta que tuvo varios encontronazos laborales con Silva y terminó por denunciar sus presuntos desvíos de fondos. Asegura que debió tomar medidas especiales para preservar su vida y seguridad, pero no tomó en cuenta otro flanco inesperado: Inesita.

“Inés buscaba protegerme ante los medios y señaló a este señor. Le dije que se quedara de bajo perfil, porque era un tema político, muy sensible, pero no me hizo caso”. Como cualquier pareja, hablaban. Y muchas de las cosas que Alcalá le contaba en confidencia, ella las publicaba en Twitter, a  pesar de sus advertencias. Sobre la denuncia en sí, vinculada con la acusación en que González señala a Mario Silva de haber matado a su propio guardaespaldas, Igor Alcalá reitera que es un tema muy sensible. “Yo pudiese darle la afirmación a Inés al respecto, lo que no tengo son las pruebas”.

Mario Silva nunca contestó a una petición que se le envió vía correo electrónico para que hablara del caso a la autora de esta nota. Jorge Amorín, en cambio, recordó que Inés González lo atacó y realizó múltiples amenazas contra su persona, aunque dijo que no tenía interés en comentar el episodio. Claudia Almeida, que tampoco accedió a declarar para el reportaje, mantiene, según versiones, una denuncia contra González aún pendiente de decisión en el Poder Judicial y por ello prefiere guardar silencio.

Antes de ser la ya célebre @inesitaterrible, ya se había presentado en Twitter como @igonzalezarraga. Perdidas entre los bits de la tuistosfera, hay muestras de que desde esa cuenta simpatizaba con el proyecto político del ex presidente Hugo Chávez.

Entre hackeo y hackeo, Inés sacó la cuenta @FueraLaHojilla, que llegó a tener miles de seguidores, acusó a Claudia Almeida de ser la autora de esos delitos informáticos y siguió batallando desde su trinchera cibernética contra Mario Silva y Jorge Amorín. Cuando finalmente se apropiaron de @igonzalezarraga y no pudo usarla más, cambió el nombre de @FueraLaHojilla por el que la hizo famosa, @inesitaterrible. El resto es historia.

La prisión no es de bits

Echar la vista atrás en la historia digital de Inés González Arraga es como tratar de buscarla en su vida real. Hay varias historias que se solapan, muchos huecos, ruido, gente que la conoce, se ha escrito con ella pero no la ha tratado en persona, quienes creen que estuvo en un lugar, pero no, quienes dicen que tiene una ideología, pero no. Como se vio, no siempre fue @inesitaterrible, pero ya daba que hacer con su alter ego anterior @igonzalezarraga, del que quedan sólo los rastros de algunas menciones y RTs. Incluso estos rastros hay que seleccionarlos y analizarlos como si de los restos de un bombardeo se tratara. Porque hay pedazos de esta historia que no son de Inés González, sino de quienes la adversaron en Internet.

Su cuenta fue hackeada varias veces. En 2010 aún no se había declarado la guerra y la cuenta –sus restos– muestra apoyo al entonces presidente Hugo Chávez. “@igonzalezarraga: @luistascon entiende Tascón…Chávez además de locos los tiene impotentes!!”.  A Patricia Janiot, la narradora colombiana de noticias de CNN en Español, también la increpó: “En #Venezuela es gratis la atención médica”. Hasta le llegó a escribir a sus futuros contrincantes,  Jorge Amorín y Mario Silva, para conseguir que Chávez ofreciera explicaciones por haber quitado a Eduardo Samán como ministro de Comercio. Pero, aunque se mostrara afín a la Revolución, nunca se ahorró críticas.

“En este país es preferible ser delincuente que pensar diferente”, remarca Marisol. Para ella, la hermana tuitera era asertiva, objetiva en lo que ponía en sus tuits. “No sólo criticaba al Gobierno, sino a cualquiera que no le pareciera”.

El papá le dijo muchas veces que dejara de tuitear, que le podía pasar algo. Incluso, para que su hija escarmentara en cabeza ajena, llegó a inventarse ejemplos de gente a la que le había pasado algo por tuitear. Ella, peleona, contestona, no escuchó al padre, le decía que a ella no la iban a buscar, que no andaban pendientes de lo que ella dijera. Y siguió.  “Como no trabajaba, estaba todo el día ahí metida en el Twitter”.

La hermana cree que alguien dio detalles personales de ella, “la tenían fichada”. Habla del primer encuentro  en el Helicoide, y recuerda cómo lloraba, cómo Inés pedía disculpas, se lamentaba por todo lo que estaba pasando. “Ha tomado el tema con bastante fortaleza. Es mi heroína”, dice Marisol, sonríe, y añade que ella, en su lugar, estaría destruida. En cambio, Inés se permite hacer bromas: no se plantea una huelga de hambre, “ella dice que lo que está es en huelga de hombres”. Y extraña mirar arriba y ver el cielo. Lloró mucho cuando murió el Aviador, Rodolfo González, el sexagenario que según la versión oficial cometió suicidio en marzo pasado tras casi un año recluido en los calabozos de la policía política, compañero de cautiverio en el Helicoide. Y sí, ha tenido miedo, porque aunque se muestra fuerte, encarada y frontal, tiene sus momentos de debilidad. “Está muy cansada. Está indignada. Dice que no puede ser que los delincuentes comunes estén en la calle a los dos días”.

Entre los integrantes de la autodenominada Resistencia de Maracaibo, célula madre de las guarimbas de 2014, nadie la conoce en persona. Nunca la vieron en la Plaza de La República de la capital zuliana, epicentro de las protestas. “No conocía a Lorent Saleh (dirigente juvenil de la oposición extremista), era una ciudadana normal. Ellos (el Gobierno) saben que mi hermana no está vinculada con nada”. Igor Alcalá dice que en más de una ocasión la animó a que desarrollara su liderazgo en Zulia, que él la ayudaba. “No sé qué pasaba, no se quería activar. Quién sabe si por tantos años detrás del teclado”. Y se lamenta de que no diera el paso para ser una figura pública: “Si lo hubiera hecho, puede que no estuviera presa”.

Marisol tiene su posición clara: la quieren callar. “Hablaste, me criticaste, sabes expresarte, la gente replica lo que tú dices… Es como una bandera: Miren a @inesitaterrible, miren lo que hizo y cómo les va a ir si lo hacen”.  Alcalá coincide. “La medida de meterla presa es darle una respuesta a los tuiteros opositores. Y con lo de Mario Silva hay un cobro de factura. Estoy seguro de que él metió ahí alguna opinión, de que si a ella se le metía presa, se callaba a más tuiteros”.

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Un abuelo que es preso político (Murio ayer noche)

La hija de Rodolfo González, Lissette González, publicó en el mes de octubre en su blog la historia sobre el proceso que llevó a su padre a ser un preso en el Sebin

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Todo empezó la noche del sábado 26 de abril. Habíamos ido al cine con los niños y pocos minutos después de habernos separado, mi mamá me llama por teléfono para avisarme que llegó a su casa el SEBIN con una orden de detención para mi papá y el inmueble está tomado por los funcionarios, a la espera de una orden de allanamiento. Así, sin más pruebas e investigaciones, sin presunción de inocencia, solo por el testimonio anónimo de un patriota cooperante, un señor de 63 años, su esposa, hijas y nietos hemos cambiado radicalmente nuestras vidas.

rodolfo y leito

Esa madrugada, luego de haber estado presentes en el allanamiento, mi mamá, mi hermana y mi cuñado acuden al Helicoide a firmar las actas de lo ocurrido durante las pesquisas. Aprovechan para llevarle a mi papá insumos básicos como ropa de cambio, cepillo de dientes. Cuando van a irse, los funcionarios dicen que mi mamá también queda detenida. Es la segunda violación a cualquier procedimiento judicial ajustado a derecho, porque sobre ella no pesaba ninguna orden de detención.

El calvario del día siguiente: entender qué estaba pasando, llevarles comida, sábanas, ropa al SEBIN, contener la angustia de los niños, buscar asesoría legal… Pero eso no fue todo, porque el domingo 27 de abril fue allanada la casa de mi hermana en Santa Inés. Se incautaron computadoras, teléfonos y todo aquello que pudiera grabar información o navegar por internet. Nuevamente la angustia, cuando mi hermana y mi cuñado acudieron al SEBIN a rendir declaraciones, pero afortunadamente no hubo más detenciones.

El lunes 28 tenía que realizarse la Audiencia de Presentación. Y mientras pasábamos las horas entre el Helicoide y el Palacio de Justicia para saber si los trasladaron, si habría audiencia, etc., fue allanada la pequeña agencia de viajes en Chacao que ha sido el negocio de la familia desde hace más de 30 años. Mi tía, de más de 70 años y sus empleadas fueron llevadas al SEBIN y sus pertenencias personales también fueron incautadas, además de las computadoras y libros contables de la agencia. Ese día la Audiencia de Presentación fue diferida.

Finalmente, la audiencia se realizó el 29 de abril y duró largas horas. Durante el transcurso del día nos enteramos que un estudiante al que no conocíamos, Douglas Morillo, estaba en la misma causa de mis padres, en supuesta “asociación para delinquir”. Después de los alegatos de la Fiscalía y de los defensores, durante el receso que tomó la juez para dictar sentencia, salió el Presidente Maduro en cadena nacional de radio y televisión hablando de “el aviador”, supuesto cerebro de las guarimbas. El poder judicial acababa de recibir una orden directa por TV.  Salimos del Palacio de Justicia pasadas las 9 de la noche y el resultado de la audiencia fue el siguiente:  medida privativa de libertad para Rodolfo González y Douglas Morillo, medida cautelar con presentación cada 30 días para Josefa de González.

 

Durante los 5 meses que han transcurrido desde esa fecha, nuestra vida es otra. A las penurias que sufrimos todos los venezolanos como la inflación, la inseguridad o la escasez, se suman la preocupación constante por la salud de mi papá y las visitas cada semana al SEBIN. Nuestros niños han perdido un poco de su inocencia, visitando a su abuelo preso. Los desperfectos en las tuberías del baño o en el aire acondicionado no las asume ningún ente público, así que de nuestros bolsillos (y de los demás familiares de los presos) ha tenido que salir dinero para que sus condiciones de vida sean las mejores. Y, a pesar de que en el expediente del caso se admite que “no hay evidencia criminalística”, los equipos y documentos de Ovnitours (ni los de mi hermana y su familia) han sido devueltos. Más aún, desde el día del allanamiento a la agencia se le revocó la autorización para vender boletos de las aerolíneas nacionales públicas. Una violación más: una pena que no aparece en ningún código, que se aplica a una empresa que ni siquiera tiene un proceso penal abierto.

 

Después de muchos diferimientos, ayer concluyó la Audiencia Preliminar. En la causa ahora están incluidos Renzo Prieto y Yeimi Varela, a quienes solo conocimos después de sus detenciones. La juez dictaminó que todos deben ir a juicio, todos mantienen las medidas privativas de libertad.  Y ahora debemos esperar que se asigne un tribunal de juicio para que se inicie el proceso.

Hemos recibido a lo largo de estos meses innumerables muestras de apoyo de familiares y amigos, pero también la solidaridad anónima de mucha gente que recolecta productos escasos para llevar a los presos (desde jabón de tocador hasta papel toilet), que hace comida para llevarles alimentos nutritivos y variados, que les envía sus cartas de apoyo. A toda esa gente que día a día se ocupa de su aporte, por pequeño que sea, va nuestro agradecimiento. Pero hoy publico esto en la web porque es necesario no olvidar que siguen aun muchos venezolanos en las cárceles sin haber cometido delito alguno. Y cuando no hay estado de derecho, ni independencia del poder judicial, cualquiera puede ser víctima.

 


Aparece muerto Rodolfo González, opositor venezolano detenido en protestas

(CNN Español) – Rodolfo González, un opositor venezolano que fue detenido durante las protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro en 2014, fue hallado muerto en una de las celdas del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), informó en Twitter su hija, Lissette González, quien no precisó las causas de la muerte.

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El anuncio fue hecho horas después de haber afirmado por la misma red de microblogging que su padre sería trasladado al centro penitenciario del Yare.

Dirigentes políticos de la oposición venezolana, que identifican a Rodolfo González como un “preso político”, aseguraron que el opositor fue encontrado muerto dentro de su calabozo donde se habría ahorcado.

“Nos informan que el preso político Rodolfo Gonzalez apareció muerto en su calabozo. Presuntamente se quitó la vida”, escribió en un mensaje en la misma red social la diputada Delsa Solorzano, que acusó al Gobierno de Nicolás Maduro de encarcelar “inocentes”.

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“Mientras el régimen siga persiguiendo y encarcelando inocentes solo por pensar diferente, seguirá llenando a Venezuela de luto”, escribió a continuación.

Según la prensa local, Rodolfo González, de 63 años, fue detenido en abril del 2014 bajo la acusación de “asociación para delinquir, tenencia de explosivos y tráfico de armas de fuego” y, desde entonces, permanecía en uno de los calabozos del Servicio de Inteligencia venezolano conocido como El Helicoide en Caracas.

Venezuela vivió una ola de protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro desde febrero de ese año, que se desarrollaron con gran intensidad durante alrededor de cuatro meses, dejando incidentes violentos con un saldo oficial de 43 muertos, cientos de heridos y miles de detenidos.

El Ministerio Público ha asegurado que solo permanecen unas 40 personas privadas de libertad por delitos relacionados con la violencia en esas protestas, de los cuales 12 son funcionarios policiales.

El cirujano plástico de Gadafi

El médico brasileño Liacyr Ribeiro recuerda cuando se vio obligado a operar al exdictador

Río de Janeiro
Gadafi

Muamar el Gadafi, en octubre de 2009. / SABRI ELMHEDWI (EFE)

Liacyr Ribeiro pensó que aquella invitación al primer Congreso Árabe de Cirugía Plástica (Trípoli, 1994) sería como tantas otras. “Fui a hablar de mamas”, cuenta ahora este médico de 73 años, en su prestigiosa clínica del barrio carioca de Botafogo, tras despedirse de una joven que ha ido a informarse con su madre sobre “prótesis glúteas”. El segundo día del congreso, el anfitrión le preguntó si podía examinar a un amigo y se vio, de repente, en un coche conducido por el entonces ministro de Salud libio (también cirujano plástico), recorriendo “caminos muy extraños, cruzando barreras, todo con mucho secretismo”. El paciente era Muamar El Gadafi, líder absoluto de la revolución socialista libia desde 1969. “Me dijo: ‘Usted me tiene que operar’. Tenían mucha prisa. Y yo no sabía qué me iba a pasar”.

Aunque tuvo un buen recimiento, Ribeiro aún recuerda el miedo que experimentó el primer día: “¡Era el dueño del país, podían hacer conmigo lo que quisieran!”. El cirujano describe a Gadafi como una persona educada, inteligente y simpática, que sabía absolutamente todo de cirugía plástica. “Me impresionó. Pero claro, nadie hace una revolución con 27 años”.

El coronel quería operarse inmediatamente, pero el doctor le explicó con la mayor amabilidad que “las cosas no se hacen así”. Ribeiro regresó a Río de Janeiro, recogió el instrumental y volvió a Libia con sus asistentes semanas después. “Había algo desagradable en operar a alguien así: si algo se tuerce, ¿saldré vivo de ahí? Existen varias historias sobre cirujanos de reyes a los que han matado después de la operación, para que no trascienda”, recuerda el médico.

El hospital estaba construido en un búnker subterráneo. “El quirófano era mejor que muchos de los que yo he conocido por el mundo”, afirma Ribeiro. Bien equipado, con material alemán, el lugar no acogía a un solo trabajador libio. “Los anestesistas, los auxiliares, las enfermeras, todos eran extranjeros”.

La intervención fue realizada con anestesia local, ya que “Gadafi tenía pánico a quedar dormido y que le desconectaran”. Por motivos “éticos”, el doctor no puede revelar el tipo de cirugía que le practicó en el rostro al dictador, pero Ribeiro afirma que quería “rejuvenecer”. El último día del posoperatorio un funcionario le entregó un sobre lleno de francos suizos con el que “se podía comprar un coche”. Gadafi debió de quedar contento, ya que hace unos años, poco antes de su derrocamiento y muerte, le volvieron a llamar. “Pero ahí ya no tenía ganas, puse una excusa”.

Con la autoridad que le otorga la experiencia —Ribeiro es discípulo de Ivo Pitanguy, fundador de la cirugía estética en Brasil, país líder de la disciplina en el mundo, y fue presidente de la Sociedad Brasileña de Cirugía Plástica—, el doctor afirma que el aumento de cirujanos plásticos que ha habido en los últimos años puede tener un lado negativo: “Un advenedizo puede poner narices enanas a caras grandes o pechos de 500 mililitros a un cuerpo pequeño. Esta inflación no ha sido buena: mucha gente mira sólo el dinero. Los senos, el abdomen o la liposucción se pueden ocultar, pero la cara no. Y ahí hay muchos desastres”, por eso Gadafi recurrió a él.

El cirujano da tres motivos para justificar que Brasil sea el país que más se retoca del mundo: “Primero, la vanidad de la mujer brasileña. Segundo, la ausencia de secretismo que permite a la brasileña alardear de sus nuevos pechos en la sala de espera. Tercero, el precio”.

Su maestro Pitanguy asegura que la mujer brasileña siempre fue “culona y poco tetona”, pero que ahora ha cambiado de gustos. Según Ribeiro, esto se explica por la globalización. “Antes venían a quitarse tejido mamario, ahora vienen a ponerse prótesis. Cambió la cultura: quieren todo grande”.

De Silvio Berlusconi (otro de sus clientes) no quiere hablar, “porque está vivo y en activo”, pero sí aclara que le operó “antes de ser presidente” y que “luego le han operado dos veces más”. “Un tipo muy tranquilo”, apostilla después. Después se ríe: “Lamentablemente, no me invitó jamás a ninguna de sus fiestas”.

¿Quién asesinó al sangriento dictador Josef Stalin?

En sus memorias, Nikita Jrushchov afirma que Beria, jefe de la policía y el servicio secreto, confesó a los líderes soviéticos: «Yo lo maté, lo maté y os salvé a todos». La causa oficial sigue siendo un ataque cerebrovascular, pese a los muchos interrogantes en torno a sus últimos días

¿Quién asesinó al sangriento dictador Josef Stalin?

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Winston Churchill, Franklin D. Roosevelt y Josef Stalin en Yalta, febrero de 1945

La noche del 28 de febrero de 1953, Josef Stalin celebró una reunión en Kúntsevo con su círculo de hombres de confianza. En dicho encuentro los invitados vieron una película y se retiraron a altas horas de la madrugada, cuando Stalin se fue a dormir. No obstante, según una versión no oficial, el sangriento dictador se retiró luego de discutir gravemente con dos de sus seguidores, Lázar Kaganóvich y Voroshílov. Al día siguiente, Stalin no salió de su cuarto y no llamó ni a los criados ni a los guardias. Nadie se atrevió a entrar en su habitación hasta que, sobre las diez de la noche, su mayordomo forzó la puerta y lo encontró tendido en el suelo, vestido con la ropa que llevaba la noche anterior y sin apenas poder hablar. El dictador había sufrido un ataque cerebrovascular que, tras unos días de agonía, le causó la muerte el 5 de marzo. Al menos así reza la teoría oficial, sobre la que rondan innumerables incógnitas y la sospecha del asesinato.

«El miedo y el odio contra el viejo tirano casi podían olerse en el aire», escribió el embajador americano sobre los últimos meses de vida del que fue durante más de 30 años Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética. El ascenso al poder de Josef Stalin se caracterizó por los brutales métodos empleados contra cualquier persona crítica con su figura. Poco tiempo antes de fallecer, el propio Lenin hizo un llamamiento para frenar al «brusco» Stalin, que terminó elevado, posiblemente, al genocida más sangriento de la historia.

La salud y la memoria de Stalin fallan

Con millones de muertos a su espalda y terminada la II Guerra Mundial, la salud de Stalin empezó a declinar a partir de 1950, cuando la Guerra Fría iba tomando su forma más característica. Durante su vida, Stalin había padecido numerosos problemas médicos. Nació con sindactilia (la fusión congénita de dos o más dedos entre sí) en su pie izquierdo. A los 7 años padeció la viruela, que le dejó cicatrices en el rostro durante toda su vida. Con 12 años tuvo un accidente con un carro de caballos, sufriendo una rotura en el brazo, que le dejó secuelas permanentes. A todo ello había que añadir que su madre y él fueron maltratados a manos de su padre. Siendo adulto, Stalin además padeció de psoriasis (una enfermedad de la piel que causa descamación e inflamación).

A los 70 años de edad, su memoria comenzó a fallar, se agotaba fácilmente y su estado físico empezó a decaer. Vladímir Vinográdov, su médico personal, le diagnosticó una hipertensión aguda e inició un tratamiento a base de pastillas e inyecciones. A su vez, recomendó al dirigente comunista que redujese sus funciones en el gobierno. Pero apreciando una conspiración, Stalin se negó a tomar medicinas y despidió a Vinográdov. Su desconfianza, sobre todo contra los médicos, se incrementó en los siguientes años. Una nueva purga política amenazaba con brotar del ya ensangrentado panorama ruso.

¿Quién asesinó al sangriento dictador Josef Stalin?

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Stalin a los 23 años de edad

Sus problemas de salud, de hecho, coincidieron con uno de los pocos reveses políticos que sufrió durante su rígida dirección del Partido Comunista. Pocos meses antes de su muerte, en octubre de 1952, se celebró el XIX Congreso del PCUS, donde Stalin dejó entrever sus deseos de no intervenir militarmente fuera de sus fronteras. Frente a esta opinión, Gueorgui Malenkov –colaborador íntimo del dictador y Presidente del Consejo de Ministros de la URSS a su muerte– hizo un discurso en el cual reafirmó que para la URSS era vital estar presente en todos los conflictos internacionales apoyando las revoluciones socialistas, lo que después sería una constante de la Guerra Fría. Como un hecho inédito tras décadas de un férreo marcaje, el Congreso apoyó las intenciones de Malenkov y no las de Stalin.

Fue entonces cuando Stalin se decidió a reanudar sus purgas. Lo hizo motivado por el pequeño tropiezo político y alertado por una carta de la doctora Lidia Timashuk, una especialista del Policlínico del Kremlin, que acusaba a su antiguo médico, Vinográdov, y a otros ocho médicos de origen judío de estar recetando tratamientos inadecuados a altos mandos del Partido y del Ejército, a fin de acabar con sus vidas. Sin esperar a recibir ninguna otra prueba, Stalin ordenó el arresto de los nueve médicos y aprobó que fuesen torturados hasta confesar en lo que fue bautizado como «el Complot de los médicos». La persecución afectó en total a 37 doctores de todo el país, 17 de ellos judíos, mientras que la paranoia anti-semita se extendió entre el pueblo. A finales de enero de 1953 su secretario privado desapareció sin dejar rastro. Y poco después, el 15 de febrero, el jefe de sus guardaespaldas fue ejecutado bajo extrañas circunstancias.

Conocedores del régimen de extremo terror impuesto por Stalin en el pasado, entre los miembros más veteranos del Politburó (el máximo órgano ejecutivo) corrió el miedo a que una nueva purga estuviera en ciernes. Solo la muerte de Stalin en marzo pudo frenar la escalada de muertes que había empezado tras el congreso de octubre. Precisamente por este clima de desconfianza, aunque la causa oficial de la muerte fue un ataque cerebrovascular, la sospecha del asesinato ha perseguido el suceso hasta la actualidad.

Lavrenti Beria, la posible mano ejecutora

Una vez descubierto al dictador tendido sobre el suelo de su habitación, su hombre más fiel entre los fieles, Lavrenti Beria, fue el primero en asistirle, pero lo hizo con cierta parsimonia. No convocó a los doctores hasta pasadas 24 horas del ataque. Ya fuera por la antipatía de Stalin hacia los médicos (los del Kremlin estaban presos) o por el poco empeño que tenían sus hombres en que saliera vivo de aquella situación, la agonía de Stalin se alargó varios días más sin que ninguno de los cirujanos se atreviera a intervenirle o a proponer algún tratamiento específico. Según el testimonio de su hija Svetlana Alliluyeva, en ocasiones el dictador abría los ojos y miraba furibundamente a quienes lo rodeaban, entre los que estaba Beria –jefe de la policía y el servicio secreto (NKVD)–, quien le cogía de la mano y le suplicaba que se recuperase, pero cuando volvía a desvanecerse lo insultaba y le deseaba una dolorosa muerte.

¿Quién asesinó al sangriento dictador Josef Stalin?

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Josef Stalin en 1949

El día 4 de marzo pareció por un momento que estaba recuperándose y una enfermera comenzó a darle de beber leche con una cuchara. En ese instante, sufrió un nuevo ataque y entró en coma. Los médicos que atendían a Stalin le practicaron reanimación cardiopulmonar en las diversas ocasiones en que se le detuvo el corazón, hasta que finalmente a las 22:10 del día 5 de marzo no consiguieron reanimarlo. Los enfermeros siguieron esforzándose hasta que su sucesor, Jrushchov, dijo: «Basta, por favor… ¿No ves que está muerto?». No en vano, 90 minutos antes de su último aliento, a las 20:40, representantes del Comité Central del PCUS, el gobierno y la presidencia del parlamento habían celebrado una reunión conjunta para decidir la sucesión del dirigente comunista. Había demasiada prisa por enterrarlo y cerrar su sucesión como para esperar a que estuviera definitivamente muerte.

El primero en propagar la teoría del envenenamiento fue su alcoholizado hijo Vasily, que desde el principio denunció las negligencias médicas que rodearon la muerte de su padre. Sin embargo, el máximo sospechoso, más allá de los médicos a los que el propio Stalin acusó de conspiradores, siempre ha sido Beria. Según las memorias de Nikita Jrushchov, que se alzó como el líder principal del país e inició un proceso de desestalinización, Beria llegó a confesar ante el Politburó: «Yo lo maté, lo maté y os salvé a todos». Ciertamente, si alguien podía frenar los planes de purga del dictador ese era el jefe de la policía y el NKVD. Un día después de la muerte de Stalin, Beria puso fin a la investigación del «Complot de Médicos», junto al reconocimiento de que las acusaciones habían sido inventadas.

Venezuela de Verdad en el teatro de los celestinos

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“Hoy domingo, a las 7:00 de la noche, creí que vendrían unos diez o doce amigos, y vinieron más”, se alegra el ex embajador venezolano en la ONU y en Reino Unido, Samuel Moncada, en su turno de palabra en el Teatro Fernando de Rojas, en el Círculo de Bellas Artes de la calle de Alcalá de Madrid.

Rojas es el presunto autor del clásico La Celestina, tragicomedia española impresa a finales del siglo XV y que en el siglo siguiente fue caldo morao de editores que añadieron y quitaron actos, parlamentos y personajes, escondieron manuscritos y grabados originales y alteraron o volvieron a atribuirle posliminares. De su finalidad didáctica y para entender la diferencia entre drama y novela, me alertaron mis antiguos profesores de Castellano y Literatura hace más de 50 años. De su legado (historia versionada por celestinos y celestinas) me avisaron testigos de la cuarta república. De trapisondas en la representación (inserción de capítulos ajenos a la trama original debido a meros intereses del mercado), las aprendí de los autores sucedáneos de la llamada telenovela cultural. Al final trágico de los amores de Calisto y Melibea le alargaron o sumaron capítulos intermedios para que los lectores disfrutaran un poco más de los placeres de los protagonistas. Pero el azogue de los siglos permitió ver en esa tragedia, dicen las enciclopedias, el retrato más detallado de la vida prostibularia y rufianesca de la España de aquellos tiempos.

¿Quién mató a la pareja de amantes? La historia añadida señala al macho Centurio y al cojo Traso, que no aparecen en los originales editados en Burgos, Toledo y Sevilla. ¿Quién mató a la quinta república de Venezuela? Mientras agoniza, mientras el respaldo popular levita a poco del suelo, mientras la economía se desbarranca y el modelo socialista se hace insostenible, mientras los muchachos suplican que no los maten ni a franca distancia ni a quemarropa, cuatro o cinco excelentes viajeros ofrecen una versión dulce y endemoniadamente optimista en Madrid, en el teatro que rinde honor al autor de La Celestina.

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Entre rones y chocolatines

La Expo Venezuela de Verdad abrió el domingo a las doce del mediodía, tal como lo había anunciado el presidente Maduro una semana antes. ¿Finalidad? “Pulverizar a la derecha franquista”. A la 1:00 de la tarde se realizó el foro “Venezuela, crisol de oportunidades”, con la asistencia de empresas españolas (Repsol, Zara y aseguradoras) que seguramente habían desayunado el sábado con el informe del diario El Economista: “Inversión española en Venezuela pasó de 170 millones de euros en 2013 a solo 8 millones en 2014. Hace una década la inversión se había elevado hasta los 1.000 millones”.

Una parte de los espacios de la exposición había sido destinada a presentar una muestra de “Venezuela Exporta, es momento de cruzar fronteras”. (A la vista siete líneas de productos: dispositivos electrónicos de Síragon; baldosas de granito; tuberías y conectores caseros hechos con polímeros PVC; chucherías, jarabe de papelón y chocolates Nestlé; cosmetología de Valmy; grifería de cobre y aluminio; cepillos para barrer, “mopas” y un tobo-exprimidor de coleto que se ofrece al país que inventó “La Fregona” –Manuel Jalón Corominas, en 1956).

A las 2:00 de la tarde abrieron la barra con ofrenda de rones Santa Teresa y Diplomático, tequeños, café y una mezcla espesa de caraota, aguacate y queso a manera de canapé. Quienes quisieron presenciaron después las producciones cinematográficas Ley de fuga y La casa del fin de los tiempos.

A las 7:00 de la noche las puertas del teatro se abrieron nuevamente para que, en orden de aparición, ofrecieran sus versiones sobre El Estado de la Nación el reasumido embajador Mario Isea; el cuatrisoleado Manuel Fernández (viceministro para el área educativa, ministro de Educación Universitaria, presidente de Cantv y presidente de Movilnet); Samuel Moncada, diplomático en reposo; y Rodrigo Cabezas, ex ministro de Finanzas, ex presidente del Parlatino y recién excluido de la dirección nacional del PSUV.

Para cerrar el foro, el embajador Isea dijo: “Es un honor haber estado con estos cuatro ponentes, que han sido o son funcionarios del gobierno nacional. Ninguno de ellos tiene rabo e´ paja”.

A las 9:30 de la noche, la barra libre volvió al patio de degustaciones de la Expo de Verdad.

Festival de los edulcorantes

La platea del teatro tiene capacidad para 309 personas. Si el embajador Samuel Moncada esperaba una docena de asistentes, por ser noche de domingo invernal en Madrid, la realidad mostró unas 100 butacas ocupadas, un tercio del aforo. Algunos prefirieron quedarse de pie, al fondo, alineados cerca de la puerta, entre ellos el vicecanciller para Europa, Calixto Ortega. El personal de la embajada y de los proveedores de catering no hicieron bulto. A mediodía, opositores venezolanos en Madrid habían marchado “anti-Podemos” entre Plaza España y Callao, con asistencia estimada en 500 personas, según la policía. Ninguna de ellas asistió a la Expo de Verdad.

Los voceros discurrieron y luego hubo preguntas:

Fernández: “Somos un Estado social de derecho y de justicia, ha habido 19 elecciones, donde el 10% de los inscritos en el registro electoral pueden solicitar un referéndum”, asegura. Alguien del panel le corrige: “El 10% no, el 25%”. El embajador Isea enmienda: “Ni el 10% ni el 25%, es el 20%”. OK, el 20%. Este año vamos a la elección número 20 (se trata de las parlamentarias, para la renovación de la Asamblea Nacional, sin convocatoria oficial aún).

Fernández: Para 2020 tendremos pobreza crítica cero. 23 millones de venezolanos utilizan los servicios públicos de salud. Uso consuetudinario. Antes, eran 3 millones. La FAO dice que somos el país que más ha luchado contra el hambre… En cultura, hemos hecho un esfuerzo por resignificar la cultura, desde los símbolos patrios hasta las particularidades… Somos un país con un lugar en el mundo. Estamos en el Consejo de Seguridad de la ONU; 183 países así lo quisieron en votación cerrada (“Secreta”, corrige Moncada). En votación secreta, admite el ministro de Educación Universitaria.

Fernández: “En tecnología, tenemos 2 satélites que nos han permitido formar más de 200 magísteres y más de 2.000 especialistas. Pero el proyecto más conmovedor es el Canaima Educativo. En Venezuela existen 7 millones de familias. Más de 3 millones de niños de 6 años de edad han recibido su primer computador”.

Fernández: Chávez dejó un espacio político consolidado, que es más de la mitad de la población. Obtuvimos 55%, 51% y 56% en las últimas 3 elecciones que se han realizado sin la presencia (vivo o muerto) de Chávez.

Moncada: Antes de salir de Caracas compré varios diarios (El Universal, 2001, Últimas Noticias, según pude distinguir en el fardo de papel que llevaba bajo el brazo a la salida del acto, ya en la calle). Leo lo que según ellos está pasando en Venezuela, pero en uno veo que se inauguran decenas de hospitales diariamente. ¿En qué otro país ocurre eso?… Las elecciones en Venezuela tienen 80% de participación, es bajísima la abstención… Con la bonanza petrolera, en lugar de comprar mansiones en Suiza, el gobierno prefirió invertir en el sur…, en los pueblos del interior del país, 250.000 atendidos en la Misión Milagro, son recursos para reinvertir en Venezuela. Si cayera el gobierno, la oposición tendría que ocuparse de lo social… En Venezuela todo el mundo tiene una queja. Es un Estado vibrante. Todo el mundo quiere ser más próspero, pero eso es mucho más difícil de satisfacer… En septiembre presidirá Venezuela el Movimiento de los No Alineados… ¿En qué consiste el peligro de Venezuela para Estados Unidos o para España? En que es una ola, y ese es el precio de la libertad… Las colas en Venezuela se producen porque los productos son regalados. Los extranjeros, ecuatorianos y colombianos, y los mismos venezolanos, los revenden a más de 100% de su precio regulado. La gasolina también es regalada. El Estado paga para que se consuma gasolina. Vivimos aún bajo el estigma de lo que ocurrió en Caracas en 1989, que surgió precisamente después de un aumento en el precio de la gasolina (Caracazo). Hay mucha corrupción. Estamos tratando de remediar esa situación…

Moncada fue crítico con algunas decisiones del gobierno. Por ejemplo, la resolución que permite al Ejército el uso de armas de fuego letal en manifestaciones pacíficas. “Eso hay que revisarlo porque otorga un tremendo poder discrecional a quien comanda las operaciones…”, dijo.

Cabezas: Queremos independizarnos del petróleo, pero utilizándolo como palanca. En los últimos años hemos descuidado los planes “Siembra el petróleo”, pero para 2019 la meta es producir 6 millones de barriles diarios. En 2016 y 2017 el precio del petróleo estará entre 90 y 100 dólares el barril. Y esa es la palanca para el desarrollo.

(En España se discute sobre presunta financiación ilegal al partido Podemos por parte del gobierno venezolano. Esta semana la denuncia llegará al Tribunal de Cuentas español, a iniciativa del partido Copei. El ideólogo Juan Carlos Monedero, asesor directo de Hugo Chávez y del Centro Internacional Miranda durante más de 10 años, declaró al fisco 425.000 euros que le fueron cancelados por el Banco del Alba a fines de 2014 por concepto de estudios realizados sobre la factibilidad de una moneda única latinoamericana. Monedero no ha mostrado los resultados de sus presuntos estudios; el gobierno de Venezuela, principal signatario del Banco del Alba, no se ha pronunciado sobre políticas que apunten a trocar la moneda nacional por algún otro signo monetario. En este foro, Rodrigo Cabezas habló de “la desdolarización del mercado regional”. Es la primera vez que un vocero gubernamental habla de cambiar la moneda estándar para las transacciones internacionales).

Cabezas: Ninguna línea aérea se ha ido de Venezuela. El avión en que veníamos de casualidad no se cayó de lo full que estaba de pasajeros… Tenemos 15 años aumentando el salario mínimo… Yo fui ministro de Finanzas en 2008, administré la renta petrolera, y después volví a la cátedra universitaria… Para 1998 el 56% de la población venezolana se encontraba en situación de pobreza, según estudio de la UCAB, que son los estudios que más me gustan sobre el particular. Eso ha bajado a 27% en 14 años. (La misma universidad dice que 16 años después la situación de pobreza afecta a 48% de la población, pero a Cabezas eso no le entra en la cabeza).

Cabezas: “El diario español de tres letras (obviamente ABC) me metió ayer en una lista de propulsores de un chavismo sin Chávez. Eso no es verdad. Soy hermano de Nicolás Maduro. Fui el último en darle la mano a Chávez cuando se entregó (a los militares) en 2002. Lo mismo haría con Maduro. A ese periódico no lo voy a demandar por haber publicado eso”. (El diario ABC en su versión digital publica un blog de su reportera en Caracas Ludmila Vinogradoff, quien el sábado 28 refiere lo que a su vez escribió el periodista Miguel Salazar en su semanario Las Verdades de Miguel. “Se está gestando un movimiento denominado ‘chavismo sin Maduro”, transcribe. Y en un largo listado de disidentes, críticos, dirigentes excluidos, expulsados o desconocidos, civiles y militares, aparece el nombre de Cabezas).

¡Miren quién esta aquí!

Al salir de la Expo de la Verdad, en la calle del Marqués de Casa Riera, al lado de la cristalera de la librería Antonio Machado, nos reconocimos. Una lujosa Van les esperaba en la esquina con la calle de Alcalá. Samuel Moncada, a quien le corregí los originales de su obra primigenia Los huevos de la serpiente, editada en Caracas por Jorge Valoz en 1985 (Alianza Editorial), larga a viva voz: Nadie ha escrito nada mejor de mí que tú. Manuel Fernández me dice: “Estaría más cerca de ustedes (Inside Telecom) si fueran más rigurosos con las estadísticas”. Calixto me dice cómo estás, hermano. Isea se queda con el personal de la embajada. Rodrigo Cabezas pide que nos tomemos una foto.

Estoy seguro de que todos ellos no habían visto y hablado con un periodista venezolano de oposición confesa en mucho tiempo, un lustro, quizá una década. Y lo encontraron a 8.000 kilómetros de Caracas. Hay que joderse…

La verdad oculta del asesinato del ex jefe de inteligencia chavista

Eliézer Otaiza -el asesinado ex director de la policía secreta bolivariana que según el régimen de Nicolás Maduro fue víctima de un complot planificado en Miami- en realidad murió en manos del hampa común, luego que el otrora cercano colaborador de Hugo Chávez se perdiera en un barrio marginal y fuera interceptado por una banda de delincuentes.

Documentos policiales y declaraciones de personas cercanas al caso obtenidas por el Nuevo Herald muestran que Otaiza tampoco fue torturado antes de morir, como han aseverado varios portavoces del chavismo, y que el régimen hizo uso de las mentiras para tratar de vincular a sus oponentes con el asesinato.

Otaiza, quien también fue diputado y ocupó diferentes cargos durante el mandato de Chávez, fue encontrado muerto el 26 de abril del 2014, al pie de un barranco. Estaba semidesnudo y había recibido varios disparos.

En la dirección de la policía política del chavismo, que dirigió en los primeros años del mandato de Chávez, Otaiza ganó la fama de ser un personaje radical y muy agresivo, que hacía uso de la amenaza con facilidad para intimidar a quienes se resistían a cumplir con su voluntad.

Otaiza, posteriormente mantuvo estrecho vínculos con los denominados Colectivos, bandas armadas y violentas de paramilitares vinculados al chavismo que en ocasiones son utilizadas para intimidar a la población.

Su muerte, al igual que el posterior asesinato del diputado oficialista Robert Serra, ha sido utilizada por el régimen de Maduro para tratar de reforzar la imagen de que sus funcionarios están permanentemente bajo asedio de una oposición que está dispuesta a utilizar la violencia y el sicariato para combatir la revolución.

No obstante, los resultados de las pesquisas realizadas muestran que ninguno de los dos asesinatos fue ejecutado por motivaciones políticas, y que tal como ha quedado en muchos de los 16 casos de magnicidio presentados por Maduro en los últimos dos años, la ficción pesa mucho más que las pruebas en las denuncias formuladas por el chavismo.

Según el propio Maduro, el asesinato del ex jefe del SEBIN, en ese entonces conocida como Disip, fue cometido por sicarios contratados por sectores de la oposición para generar una falsa sensación de que la criminalidad está desatada en Venezuela.

“El asesinato de Otaiza fue planificado”, manifestó Maduro, quien trató de vincular el asesinato a la oposición, en medio de la feroz represión emprendida por su régimen para aplacar las protestas estudiantiles del año pasado.

“El asesinato de Otaiza fue ejecutado como un ‘falso positivo’ para que fuera presentado ante la opinión pública como un hecho de violencia más; como se planifican los falsos positivos en Colombia. El asesinato de Otaiza lo alentaron desde Miami sectores que tuvieron el poder mediático y económico en Venezuela en el pasado”, enfatizó.

Pero nada de esto es lo que aparece en las investigaciones realizadas por las autoridades policiales de Venezuela.

Según las investigaciones policiales, Otaiza fue asesinado en la madrugada del 26 de abril del 2014, luego que la víctima llevara a uno de sus asistentes hasta su residencia, en Lomas de Prado del Este, en el municipio capitalino de Baruta.

Otaiza, quien conducía una camioneta Toyota, modelo Land Cruiser VX, se retiró para ir a su propia residencia, ubicada en la parroquia Coche, municipio Libertador.

En el trayecto, Otaiza se sale de la vía que habitualmente tomaba, creyendo que estaba tomando un camino más directo a su residencia, pero terminó perdiéndose en el sector conocido como el barrio La Palomera, parroquia Baruta, se señala uno de los documentos.

Mientras buscaba una salida, Otaiza pasó frente a una casa donde se realizaba una fiesta, a través de una calle muy estrecha. En el lugar, estaban presentes varios sujetos pertenecientes a una banda criminal denominada Los Menores, que al presumir que la camioneta era conducida por agentes de la policía, desenfundaron sus armas.

“Procedieron en el acto a rodear el vehículo y a bajar al hoy occiso, despojándolo de un arma de fuego para su defensa personal, así como de un (01) reloj, una cartera con sus documentos personales, la cantidad en efectivo de quinientos (500) bolívares y tres (03) equipos móviles”, resalta uno de los informes.

“Acto seguido procedieron a propinarle a la víctima varios golpes en diversas partes del cuerpo, entre ellas en la región cefálica, empleando para ello la empuñadura de un arma de fuego, causándole fractura en la región parietal posterior línea media, seguidamente le efectúan un disparo con arma de fuego”, añade.

Una vez herido, Otaiza es introducido en el asiento posterior de la camioneta, a la que también ingresan varios integrantes de la banda delictiva.

El vehículo posteriormente salió del lugar, seguido por varios sujetos en motocicletas, resalta el informe, elaborado en base a los testimonios de las personas que se encontraban en el lugar.

“Una vez en la Carretera La Mata Turgua, […] bajan al ciudadano Eliézer Reinaldo Otaiza Castillo del vehículo y le efectúan otro disparo con arma de fuego, causándole la muerte; quien ya sin vida, fue arrojado al vacío en una zona boscosa con la finalidad de ocultar el cadáver”, resalta el informe.

Los integrantes de la banda fueron posteriormente inculpados por la policía, pero hasta el momento la máxima cúpula del chavismo sigue insistiendo que se trataban de sicarios contratados por sus adversarios.

Ese patrón fue utilizado meses después con el asesinato del diputado oficialista Robert Serra, cuya muerte es atribuida por el régimen de Maduro a sicarios contratados por el ex presidente colombiano Álvaro Uribe en un crimen planeado en Miami.

No obstante, documentos policiales obtenidos por el Nuevo Herald y personas cercanas al caso, Robert Serra era un violento homosexual que fue víctima de un crimen pasional, asesinado por su amante y ex guardaespaldas personal, quien decidió matarle porque temía que el diputado terminara haciendo lo mismo con él.

Muere Naty Revuelta, examante de Fidel Castro y madre de su hija Alina

Burguesa convertida en radical durante la dictadura de Fulgencio Batista, fue fiel al castrismo hasta el final de sus días

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Naty Revuelta en 1955, un año antes del nacimiento de su hija Alina Fernández.
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Natalia Revuelta Clews, conocida como Naty, era una bella burguesa con inquietudes sociales a la que la dictadura de Fulgencio Batista volvió radical. Militante delPartido Ortodoxo cubano y uno de los miembros fundadores del Movimiento 26 de Julio, fue notoria por su relación extramatrimonial con Fidel Castro, de la que nació Alina Fernández, la hija «rebelde» del dictador cubano.

Naty Revuelta murió el pasado sábado en La Habana, a los 89 años, víctima de un enfisema pulmonar, confirmaron a la página web CaféFuerte fuentes próximas a su familia. La examante del anciano líder de la revolución cubana, que había ingresado en un hospital a mediados de semana, pidió que la incinerasen y lanzaran sus cenizas al mar. El año pasado sufrió un problema cardiovascular, del que al parecer se recuperó y pudo reanudar la rutina diaria en su casa del Nuevo Vedado. Su enfermedad facilitó el pasado agosto el regreso a la isla de Alina, de 58 años, que había huido de Cuba en 1993 disfrazada de turista y con un pasaporte español falso. La única mujer de los nueve hijos conocidos de Castro estaba con su madre en el momento de su muerte, señalaron las mismas fuentes.

El golpe de Estado de Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952, fue decisivo para que Revuelta, una joven burguesa casada con un reconocido cardiólogo, se convirtiera en activista política. La casa del matrimonio formado por Naty Revuelta y Orlando Fernández se convirtió en centro de conspiración, donde se fraguó el asalto al cuartel de Moncada del 26 de julio de 1953 y el movimiento clandestino que tomó su nombre de esa fecha.

En La Habana se comenta que Naty vendió sus joyas para financiar el asalto a la segunda fortaleza militar del país. Alina Fernández escribió en ABC que su madre contribuyó a la causa con «gestiones, dinero y contactos. Había pasado de ser un burguesa con inquietudes sociales al estatus de radical». Naty quedó encargada de distribuir los manifiestos del Movimiento 26 de Julio en La Habana mientras los jóvenes del Partido Ortodoxo, al mando de Fidel Castro, asaltaban el Moncada en Santiago de Cuba. Tras el frustrado ataque, Castro ingresó en la cárcel de la isla de Pinos.

El 21 de febrero de 1997, ABC publicó en primicia mundial seis de las cartas que el futuro dictador envió a Naty Revuelta, escritas desde su celda durante los años 1953 y 1954, que retrataban a un Fidel inédito. En ellas le hablaba de libros y revoluciones, de amor y nostalgia.

Las cartas iban acompañadas de un artículo de Alina Fernández Revuelta, en el que relataba el comienzo del romance: «Pensando en la madre del convicto, le hizo llegar una nota anónima de solidaridad. La madre se la mostraría al hijo en una de las visitas a la cárcel. Fidel reconoció la letra de Naty y le respondió. Fue así como empezó una correspondencia que poco a poco se fue convirtiendo en amistad amorosa. Fidel salió de la cárcel gracias a una amnistía y con la condición de abandonar la isla. Una corta estancia en La Habana le acercó nuevamente a Naty Revuelta. De esa unión nací yo en 1956, y el esposo de Naty me reconoció como suya».

«Tardé años en sacarlo del corazón»

Pero Naty y Orlando se divorciaron. El médico se marchó a Estados Unidos en 1961 con su hija Natalie y Alina se quedó con su madre en Cuba. Naty Revuelta Clews nació en La Habana el 6 de diciembre de 1925, hija de un emigrante español y una cubana. Tras estudiar en centros laicos y católicos en Cuba y Estados Unidos, se licenció en Lengua y Literatura Francesa en 1978, según Efe. Trabajó en la compañía Esso Standard Oil y, tras el triunfo de la revolución en 1959, en diversos organismos oficiales. Desde el Instituto Nacional de la Reforma Agraria (Inra) al Ministerio de Comercio Exterior, donde se jubiló en 1980.

A diferencia de Alina Fernández –que describió a su padre como un hombre «cruel»–, Naty Revuelta se mantuvo fiel a Fidel Castro y al régimen cubano hasta el final de sus días. A principios de siglo aseguró en una entrevista que a quien fue su amante, de 88 años, «tardé muchos años en sacarlo del corazón para tenerlo solo en la cabeza».

La apertura de Cuba ha comenzado: Paris Hilton y Naomi Campbell ya están allí

Las celebrities asistieron a la cena de gala que cerró el XVII Festival Internacional del Habano, donde se fotografiaron con los hijos de Fidel Castro

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Paris Hilton se hace un «selfie» con Alejandro Castro (d), hijo del líder cubano Fidel Castro

Las famosas modelos Naomi Campbell y Paris Hilton, heredera del imperio hotelero de su apellido, pusieron este viernes el toque de glamour a la tradicional cena de gala que cerró el XVII Festival Internacional del Habano en la capital cubana. La cena que clausuró la fiesta de los puros habanos atrajo a más de 1.000 comensales en los salones del recinto ferial «Pabexpo», situado en la zona oeste de La Habana, donde también tuvo lugar una subasta de lujosos cajones para guardar las exclusivas marcas de tabacos cubanos torcidos totalmente a mano. En el Festival, que comenzó a principios de esta semana, se dieron cita más de 1.600 distribuidores, productores, coleccionistas, artistas y amantes de los puros habanos de 60 países.

En esta última jornada del evento, organizado por la empresa mixta Habanos S.A., fueron anunciados los ganadores de los concursos Habanosommelier y de la ceniza más larga, celebrados como parte del programa que también incluyó el lanzamiento de nuevas vitolas, visitas a plantaciones de tabaco, seminarios y una feria comercial.

Una de las novedades de esta edición fue la presentación de la vitola especial de la marca «Montecristo» en una edición conmemorativa por el 80 aniversario, que contó con una producción única de 30.000 cajas, cada una con 20 ejemplares de puros habanos. Además se estrenó la primera Gran reserva de «Romeo y Julieta», una vitola en su versión «Wide Churchills», confeccionada a partir de un largo y cuidadoso proceso de envejecimiento de cinco años, que tuvo una tirada de 500 cajones numerados.

Habanos, S.A. es una empresa mixta, propiedad a partes iguales de la estatal «Tabacuba» y la entidad española perteneciente al grupo inglés Imperial Tobacco Group PLC, que comercializa todas las marcas de puros hechos totalmente a mano en Cuba. Como líder del tabaco «premium», la corporación comercializa 27 marcas, entre ellas «Cohíba», «Montecristo», «Romeo y Julieta» y «Partagás», las más demandadas en 150 mercados distribuidos por África, Asia, África, América y Europa

La muerte lenta del chavismo

PIEDRA DE TOQUE. Al mismo tiempo que el Gobierno de Nicolás Maduro convertía el Parlamento en un aquelarre de brutalidad, la represión se amplificaba y se detenía a funcionarios por votar a la oposición

Mario Vargas Llosa

FERNANDO VICENTE

Una fiera malherida es más peligrosa que una sana pues la rabia y la impotencia le permiten causar grandes destrozos antes de morir. Ese es el caso del chavismo, hoy, luego del tremendo revés que padeció en las elecciones del 14 de abril, en las que, pese a la desproporción de medios y al descarado favoritismo del Consejo Nacional Electoral —cuatro de cuyos cinco rectores son militantes gobiernistas convictos y confesos— el heredero de Chávez, Nicolás Maduro, perdió cerca de 800 mil votos y probablemente sólo pudo superar a duras penas a Henrique Capriles mediante un gigantesco fraude electoral. (La oposición ha documentado más de 3,500 irregularidades en perjuicio suyo durante la votación y el conteo de los votos).

Advertir que “el socialismo del siglo XXI”, como denominó el comandante Hugo Chávez al engendro ideológico que promocionó su régimen, ha comenzado a perder el apoyo popular y que la corrupción, el caos económico, la escasez, la altísima inflación y el aumento de la criminalidad, van vaciando cada día más sus filas y engrosando las de la oposición, y, sobre todo, la evidencia de la incapacidad de Nicolás Maduro para liderar un sistema sacudido por cesuras y rivalidades internas, explica los exabruptos y el nerviosismo que en los últimos días ha llevado a los herederos de Chávez a mostrar la verdadera cara del régimen: su intolerancia, su vocación antidemocrática y sus inclinaciones matonescas y delincuenciales.

Diosdado Cabello celebraba que María Corina Machado fuera arrastrada por los cabellos

Así se explica la emboscada de la que fueron víctimas el martes 30 de abril los diputados de la oposición —miembros de la Mesa de la Unidad Democrática—, en el curso de una sesión que presidía Diosdado Cabello, un ex militar que acompañó a Chávez en su frustrado levantamiento contra el Gobierno de Carlos Andrés Pérez. El Presidente del Congreso comenzó por quitar el derecho de la palabra a los parlamentarios opositores si no reconocían el fraude electoral que entronizó a Maduro e hizo que les cerraran los micros. Cuando los opositores protestaron, levantando una bandera que denunciaba un “Golpe al Parlamento”, los diputados oficialistas y sus guardaespaldas se abalanzaron a golpearlos, con manoplas y patadas que dejaron a varios de ellos, como Julio Borges y María Corina Machado, con heridas y lesiones de bulto. Para evitar que quedara constancia del atropello, las cámaras de la televisión oficial apuntaron oportunamente al techo de la Asamblea. Pero los teléfonos móviles de muchos asistentes filmaron lo ocurrido y el mundo entero ha podido enterarse del salvajismo cometido, así como de las alegres carcajadas con que Diosdado Cabello celebraba que María Corina Machado fuera arrastrada por los cabellos y molida a patadas por los valientes revolucionarios chavistas.

Dos semanas antes, yo había oído a María Corina hablar sobre su país, en la Fundación Libertad, de Rosario, Argentina. Es uno de los discursos políticos más inteligentes y conmovedores que me ha tocado escuchar. Sin asomo de demagogia, con argumentos sólidos y una desenvoltura admirable, describió las condiciones heroicas en que la oposición venezolana se enfrentaba en esa campaña electoral al elefantiásico oficialismo —por cada 5 minutos de televisión de Henrique Capriles, Nicolás Maduro disponía de 17 horas—, la intimidación sistemática, los chantajes y violencias de que eran víctimas en todo el país los opositores reales o supuestos, y el estado calamitoso en que el desgobierno y la anarquía habían puesto a Venezuela luego de catorce años de estatizaciones, expropiaciones, populismo desenfrenado, colectivismo e ineptitud burocrática. Pero en su discurso había también esperanza, un amor contagioso a la libertad, la convicción de que, no importa cuán grandes fueran los sacrificios, la tierra de Bolívar terminaría por recuperar la democracia y la paz en un futuro muy cercano.

Todos quienes la escuchamos aquella mañana quedamos convencidos de que María Corina Machado desempeñaría un papel importante en el futuro de Venezuela, a menos de que la histeria que parece haberse apoderado del régimen chavista, ahora que se siente en pleno proceso de descomposición interna y ante una impopularidad creciente, le organice un accidente, la encarcele o la haga asesinar. Y es lo que puede ocurrirle también a cualquier opositor, empezando por Henrique Capriles, a quien la ministra de Asuntos Penitenciarios acaba de advertirle públicamente que ya tiene listo el calabozo donde pronto irá a parar.

No es mera retórica: el régimen ha comenzado a golpear a diestra y siniestra. Al mismo tiempo que el Gobierno de Maduro convertía el Parlamento en un aquelarre de brutalidad, la represión en la calle se amplificaba, con la detención del general retirado Antonio Rivero y un grupo de oficiales no identificados acusados de conspirar, con las persecuciones a dirigentes universitarios y con expulsiones de sus puestos de trabajo de varios cientos de funcionarios públicos por el delito de haber votado por la oposición en las últimas elecciones. Los ofuscados herederos de Chávez no comprenden que estas medidas abusivas los delatan y en vez de frenar la pérdida de apoyos en la opinión pública sólo aumentarán el repudio popular hacia el Gobierno.

Da tristeza un Gobierno, cuyo jefe de Estado silba, ruge o insulta porque no sabe hablar

Tal vez con lo que está ocurriendo en estos días en Venezuela tomen conciencia los Gobiernos de los países sudamericanos (Unasur) de la ligereza que cometieron apresurándose a legitimar las bochornosas elecciones venezolanas y yendo sus presidentes (con la excepción del de Chile) a dar con su presencia una apariencia de legalidad a la entronización de Nicolás Maduro a la Presidencia de la República. Ya habrán comprobado que el recuento de votos a que se comprometió el heredero de Chávez para obtener su apoyo, fue una mentira flagrante pues el Consejo Nacional Electoral proclamó su triunfo sin efectuar la menor revisión. Y es, sin duda, lo que hará también ahora con el pedido del candidato de la oposición de que se revise todo el proceso electoral impugnado, dado el sinnúmero de violaciones al reglamento que se cometieron durante la votación y el conteo de las actas.

En verdad, nada de esto importa mucho, pues todo ello contribuye a acelerar el desprestigio de un régimen que ha entrado en un proceso de debilitamiento sistemático, algo que sólo puede agravarse en el futuro inmediato, teniendo en cuenta el catastrófico estado de sus finanzas, el deterioro de su economía y el penoso espectáculo que ofrecen sus principales dirigentes cada día, empezando por Nicolás Maduro. Da tristeza el nivel intelectual de ese Gobierno, cuyo jefe de Estado silba, ruge o insulta porque no sabe hablar, cuando uno piensa que se trata del mismo país que dio a un Rómulo Gallegos, a un Arturo Uslar Pietri, a un Vicente Gerbasi y a un Juan Liscano, y, en el campo político, a un Carlos Rangel o un Rómulo Betancourt, un Presidente que propuso a sus colegas latinoamericanos comprometerse a romper las relaciones diplomáticas y comerciales en el acto con cualquier país que fuera víctima de un golpe de Estado (ninguno quiso secundarlo, naturalmente).

Lo que importa es que, después del 14 de abril, ya se ve una luz al final del túnel de la noche autoritaria que inauguró el chavismo. Importantes sectores populares que habían sido seducidos por la retórica torrencial del comandante y sus promesas mesiánicas, van aprendiendo, en la dura realidad cotidiana, lo engañados que estaban, la distancia creciente entre aquel sueño ideológico y la caída de los niveles de vida, la inflación que recorta la capacidad de consumo de los más pobres, el favoritismo político que es una nueva forma de injusticia, la corrupción y los privilegios de la nomenclatura, y la delincuencia común que ha hecho de Caracas la ciudad más insegura del mundo. Como nada de esto puede cambiar, sino para peor, dado el empecinamiento ideológico del Presidente Maduro, formado en las escuelas de cuadros de la Revolución Cubana y que acaba de hacer su visita ritual a La Habana a renovar su fidelidad a la dictadura más longeva del continente americano, asistimos a la declinación de este paréntesis autoritario de casi tres lustros en la historia de ese maltratado país. Sólo hay que esperar que su agonía no traiga más sufrimientos y desgracias de los muchos que han causado ya los desvaríos chavistas al pueblo venezolano.

© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2013.
© Mario Vargas Llosa, 2013.

La cara oculta de las mujeres saudíes

Sin los sayones negros que tapan su feminidad e impiden diferenciarlas, las mujeres de Arabia Saudí demuestran que ellas son el símbolo tanto de la opresión como del cambio en su país.

Dos saudíes relajadas durante una fiesta solo para mujeres celebrada en la ciudad de Yeddah. / OLIVIA ARTHUR (MAGNUM PHOTOS)

Las mujeres saudíes tienen piernas. Y rostro. Acostumbrados a verlas cubiertas de la cabeza a los pies, con esos sayones negros que ocultan su feminidad y las hacen parecer todas iguales, las imágenes que acompañan este reportaje resultan sorprendentes. Muestran una normalidad intuida, aunque rara vez vista; una intimidad que casi parece robada y solo es posible gracias a la complicidad de las retratadas con la fotógrafa. Aunque sea a medias. Las chicas ocultan la cara; no quieren ser identificadas. En una sociedad donde la conformidad se valora por encima de todas las cosas, resulta difícil singularizarse. Pero algo se está moviendo.

Si hay un país en el que las mujeres se hayan convertido en símbolo tanto de la opresión como del cambio, es Arabia Saudí. El mayor productor y exportador de petróleo ocupa el puesto número 131, entre 135 países, en el último Informe sobre disparidad de género del Foro Económico Mundial, publicado el año pasado. Los derechos de la mujer son ignorados por una retrógrada interpretación del islam y usos culturales sin parangón en el resto del mundo. Sin embargo, la escolarización de las saudíes y su creciente acceso a la Universidad (al menos el 58% de los matriculados son chicas), así como las nuevas tecnologías de la comunicación, han abierto una brecha entre la realidad y sus expectativas.

Con el 64% de sus 19,4 millones de nacionales por debajo de los 30 años (y un 12% de ellos entre los 12 y los 16), Arabia Saudí afrontará en los años próximos la mayor explosión de juventud de su historia.

“Aunque solo sea por su número, los jóvenes saudíes van a cambiar de forma significativa el reino en las próximas dos décadas”, asegura Caryle Murphy, que acaba de publicar A kingdom’s future: Saudi Arabia through the eyes of its twentysomethings (El futuro de un reino: Arabia Saudí vista por sus veinteañeros). Muchos chicos apoyan la mayor participación de las mujeres en la sociedad. No obstante, la periodista, que ha vivido tres años en ese país, expone en un e-mail que “las chicas tienen mayores aspiraciones que ellos a librarse de ataduras y alcanzar una mayor libertad personal”.

En arabia saudí, al menos el 58% de matriculados universitarios son mujeres

Tomemos el ejemplo de las jóvenes captadas por la cámara de Olivia Arthur. Se trata de un grupo de aficionadas a la fotografía a las que Arthur dio un cursillo en Yeddah en 2009. Desde el primer momento le sorprendió que “las chicas cogían cualquier cosa para cubrirse la cara o el pelo si un hombre se presentaba de repente” en el aula. Era el mismo “sentimiento de miedo” que había percibido cuando intentaba fotografiar a alguna mujer en la calle. “Hubo tantas ocasiones en las que la cámara estaba prohibida…”, lamenta en Jeddah diary, el libro de fotos que publicó tras su paso por esa ciudad de la costa saudí del mar Rojo.

“Es una cuestión cultural”, le explicaron. La misma que impedía que las fotos que sus alumnas se tomaban entre ellas pudieran mostrarse fuera de la “burbuja femenina” en la que se movían. Poco a poco, Arthur se ganó su confianza y pudo captar algunos momentos de sus vidas cotidianas, su diversión o su descanso (aunque no una boda). Aprendió así que “todo sucede fuera del alcance de la vista, detrás de los muros”, como los que protegen las piscinas de las villas o de los trozos de playa de los clubes privados que retrató. Sin embargo, tuvo que comprometerse a no exponerlas, a preservar su anonimato. Por eso recurrió al truco de volver a fotografiar las copias originales bajo una luz brillante que ocultara sus rasgos.

Para entender lo inusitado de esas imágenes, basta constatar que el presente curso académico es el primero en el que los libros de texto saudíes incluyen fotos de mujeres. Ha sido en los manuales de inglés de secundaria y de forma experimental, a la espera de que al concluir el año escolar los responsables educativos den su visto bueno. Y a pesar del paso que significa que se las muestre en entornos escolares y laborales, todas salen con la cara cubierta. Hasta ahora, el sistema público de educación solo permitía representar a las mujeres con dibujos. Sí, estaba prohibido que aparecieran en las fotografías de los manuales.

¿El motivo? El mismo por el que se emborronan las siluetas femeninas en las revistas extranjeras o en los envases de productos importados, como el de la piscina hinchable que fotografió Arthur. O el que está detrás de la estricta segregación de sexos que, con la excusa del islam, impera en la sociedad saudí. A los ultraconservadores líderes religiosos, que son uno de los pilares de la monarquía absoluta que gobierna el país, les gustaría que las mujeres fueran invisibles. Pero si ocultar a la mitad de la población siempre ha resultado difícil, en estos tiempos de Internet, móviles y redes sociales constituye misión imposible.

Las chicas tienen mayores aspiraciones que ellos a librarse de ataduras”

Arabia Saudí ha dejado de ser una sociedad cerrada. Según el Informe sobre redes sociales de la Dubai School of Government, los saudíes encabezan la lista de usuarios de Twitter en el mundo árabe con 393.000 cuentas activas en 2012, el triple que el año anterior. En Facebook hay 5,8 millones registrados. Esas ventanas al exterior les están haciendo más curiosos y preguntones. Y muchos de ellos son mujeres que han encontrado en el ciberespacio un aliado inesperado para saltarse las restricciones sociales de esos clérigos ultramontanos que las quieren en casa y con la pata quebrada.

“Internet ha abierto muchas posibilidades para las jóvenes saudíes al permitirles ver cómo viven otras mujeres musulmanas. Ha agrandado su conocimiento de la realidad. Como resultado, sus aspiraciones profesionales y de participación en la vida púbica han aumentado exponencialmente”, señala Murphy. En su opinión, “esas aspiraciones van a seguir creciendo y sus exigencias de igualdad de oportunidades con los hombres en el trabajo, la familia y la esfera pública van a convertirse en importantes motores de cambio económico y social”.

De momento hay cuatro millones de mujeres saudíes preparadas y dispuestas a trabajar, según reveló Alfat Qabbani, una de las vicepresidentas de la Cámara de Comercio e Industria de Yeddah, durante el sexto Foro de Mujeres Empresarias reunido en Riad el pasado octubre. Las que trabajan no llegan al 10%. Esas cifras ponen en evidencia la disfuncionalidad de una sociedad que pone trabas al empleo de la mitad de su población mientras tiene que recurrir a ocho millones de trabajadores extranjeros para funcionar.

Además, las redes sociales se han convertido en una poderosa herramienta para el movimiento de emancipación femenina. “Han sido clave en mi trabajo a favor de los derechos de la mujer”, admite Manal al Sharif, la activista que en 2011 lanzó una campaña contra la prohibición de conducir y fue encarcelada durante nueve días por ponerse al volante. “Sin YouTube, Twitter y Facebook no hubiéramos llegado tan lejos. En Arabia Saudí no hay tribunas. No hay lugares desde los que difundir las ideas de cada uno. Así que resulta extraordinario disponer de esos medios”, reconocía durante la última reunión del foro social del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

La escolarización de las saudíes y las nuevas tecnologías han abierto una brecha entre la realidad y sus expectativas. En la imagen, la colección de zapatos de una mujer. / OLIVIA ARTHUER (MAGNUM PHOTOS)

Al Sharif y el eco que esa campaña tuvo de una costa a otra de su país son un ejemplo de que sobre todo las jóvenes cada vez están más hartas de las sofocantes restricciones que les imponen sus familias y la sociedad. Sin embargo, sus principales quejas no son ni la obligación del velo ni la prohibición de conducir, que obsesionan a los occidentales.

Como en el resto de las monarquías de la península Arábiga, la abaya, ese sayón negro con el que ocultan las formas de su cuerpo, es en igual medida una imposición social y un signo de distinción frente a las extranjeras. En cuanto a ponerse detrás de un volante, existen opiniones contrapuestas. Incluso entre las liberales que lo defienden como paso hacia una mayor independencia, las hay que temen que solo sirva para que sus maridos se desentiendan de las responsabilidades familiares y carguen sobre ellas todo el peso de llevar a los niños al médico, hacer las compras o visitar a los parientes.

Las saudíes se muestran más preocupadas por la ausencia de leyes, en especial de un estatuto civil, y la falta de igualdad de oportunidades en la educación y el trabajo. Pero sobre todo denuncian el sistema de tutela masculina que las hace depender de un mehram, guardián o custodio legal.

Por primera vez, los libros de texto incluyen en este curso fotos de mujeres

“He superado los 50, soy médica y han pasado por mis manos miles de pacientes, pero aun así necesito el permiso de un guardián para ir a una convención médica”, se queja en Twitter Samia al Amoudi, una doctora que ha liderado las campañas de concienciación contra el cáncer de mama en el mundo árabe y ha sido premiada internacionalmente por su labor.

Sus palabras reflejan la impotencia, agravada además porque al estar divorciada quien responde por ella es… su hijo. La tutela que primero corresponde al padre y luego al marido. También puede recaer, ante la ausencia de estos, en un hermano, un hijo u otro hombre de la familia con el que la relación familiar haga imposible el matrimonio. Una mujer saudí no puede tomar ninguna decisión en su vida –estudiar, trabajar, casarse, obtener un pasaporte o viajar– sin el permiso escrito de ese varón, lo que supone que se la trata como una menor de edad durante toda su vida.

“Para el estamento religioso, este sistema es como su castillo; si lo pierden, pierden su control sobre las mujeres”, interpreta Al Sharif. Ella insiste en la importancia de que “las mujeres conozcan sus derechos y ellas mismas actúen”. “Mi esperanza es que alcancemos la plena ciudadanía, lo que se traduce en igualdad en la educación y en las oportunidades de trabajo. Debemos tener voz en la vida política y en la toma de decisiones”, resume la activista.

He superado los 50 y soy médica, pero necesito permiso de un guardián para ir a una convención”

En una monarquía absoluta, donde no hay elecciones, ni partidos, ni sindicatos, pedir participación política resulta un objetivo mucho más ambicioso que la mera emancipación. De ahí el temor de los conservadores y que los ulemas equiparen cualquier relajo de las estrictas normas sociales imperantes con una afrenta a la identidad cultural islámica del país. Eso explica que los mismos clérigos que prohibieron las protestas contra el régimen en los albores de la primavera árabe se hayan manifestado recientemente ante el palacio del rey Abdalá para protestar por su decisión de nombrar a 30 mujeres entre los 150 miembros del Consejo Consultivo (Shura), una cámara sin poderes legislativos.

De ahí también la actitud ambivalente de los gobernantes cuyos mensajes son interesadamente contradictorios. Se educa a las mujeres, pero se dificulta su acceso al trabajo. Tienen prohibido conducir, pero el Ejército contempla crear una unidad de mujeres soldados. El rey las incluye en la Shura, pero el debate sobre cómo mantener la segregación dentro de la cámara eclipsa en gran medida el anuncio.

Más allá de las palabras, los responsables saudíes evitan convertir los derechos de la mujer en una prioridad, sobre todo cuando ponen en peligro sus alianzas y lealtades. El caso de su participación en los últimos Juegos Olímpicos es un buen ejemplo. Desde la convocatoria de Pekín, en 2008, el Comité Olímpico Internacio­­nal había presionado a Arabia Saudí para que incluyera a mujeres atletas en su equipo, algo a lo que se oponían los ulemas con la excusa de que fomenta la interacción entre personas de distinto sexo. Finalmente, el Gobierno aceptó que asistieran una corredora y una yudoca, pero las excluyó de la delegación oficial. Así, cuando algún periodista extranjero plantea el asunto, sus portavoces contestan que no se oponen a su presencia en eventos deportivos. Sin embargo, dentro del reino subrayan que asistieron por su cuenta. De esa manera se quitan la presión de encima sin hacer mucho en realidad para resolver el asunto.

Incluso las mujeres conservadoras quieren más oportunidades”

Esa falta de determinación resulta especialmente perniciosa para las más vulnerables, las hijas de familias pobres. Persiste la costumbre de casar a las niñas con hombres acomodados y, en general, mayores, y las autoridades se muestran incapaces de fijar una edad legal mínima para el matrimonio, algo a lo que, por supuesto, se oponen los clérigos más reaccionarios. A pesar del avance en la educación de las mujeres, en las zonas rurales muchas abandonan la escuela al llegar a la pubertad. De enero a noviembre del año pasado se registraron 5.622 bodas de niñas menores de 14 años, según un estudioso de los servicios sociales citado por el diario saudí Al Hayat. La práctica, asociada con países subdesarrollados como Yemen o Afganistán, es sin duda más grave en un país con los recursos de Arabia Saudí.

“La cuestión de los derechos de las mujeres se ha convertido en un asunto político”, afirma la columnista Badria al Bishr. Una forma de decir que esos derechos se sacrifican para ganar apoyo de los extremistas religiosos con los que la monarquía se ha alineado en busca de legitimidad desde la fundación del reino a principios del siglo XX. Las activistas saudíes aseguran que los extremistas no representan a toda la sociedad. Arabia Saudí, el único país del mundo que lleva el nombre de la familia real (algo así como si España se llamara Borbonia), es mucho más diverso, pero los ultraconservadores han logrado convertirse en las figuras más influyentes en la toma de decisiones; al menos, un grupo de presión al que los gobernantes evitan contrariar.

Surgen así las sucursales bancarias solo para mujeres, la segregación en restaurantes y cafeterías, las entradas separadas en los ministerios, las clases por videoconferencia a las universitarias cuando los profesores son varones, y otras excentricidades que en buena medida solo son posibles por la riqueza fácil que ha generado el petróleo y que tienen poco que ver con la realidad anterior en la península Arábiga.

¿Hasta cuándo? ¿Hasta que se acabe el petróleo? ¿O hasta que los vientos de la primavera árabe alcancen el Reino del Desierto? Tal vez solo hasta que se produzca el relevo generacional que anuncia Murphy. Las decenas de entrevistas a jóvenes que la autora llevó a cabo para su libro reflejan que la mayoría prefiere el cambio gradual, la evolución antes que la revolución, en especial tras haber visto el caos, el derramamiento de sangre y los problemas económicos que se han desa­tado en Egipto, Bahréin, Yemen o Siria. En cualquier caso, como asegura a El País Semanal, “las exigencias de las mujeres van a ser uno de los principales motores de cambio social y cultural en el futuro; incluso las mujeres conservadoras quieren más oportunidades”.

Entre tanto, ocultas bajo el negro de sus velos, muchas saudíes siguen sintiéndose como piedras preciosas “a las que hay que guardar lejos de la vista para mantenerlas seguras”. Es lo que le dijeron a Arthur, la fotógrafa. Sin embargo, al mismo tiempo le permitieron retratarlas en un acto de reafirmación de su identidad. Otras, como Al Sharif o Al Bishr, ya están reclamando su autonomía y luchando para dejar de ser ciudadanas de segunda.