Inesita La Terrible y su fórmula para terminar en la cárcel

Imágenes que González Arraga colgó en sus redes sociales antes de caer presa. Fotos: Instagram/inesitafotos.

ARMANDO INVESTIGA

Mujer de ciencia, estudiosa, ensimismada, quizás inhábil para relacionarse con el mundo tangible, a Inés González le dio por decir sus verdades en las redes sociales. Como tuitera y con el apodo de ‘La Terrible’ se hizo casi famosa. Pero solo alcanzó el estatus de causa célebre de la libertad de expresión tras caer, hace nueve meses, en los calabozos de la policía política venezolana. Más que con los trinos por los que la imputaron, se buscó su destino con los conflictos virtuales que sostuvo con poderosas figuras de la televisión del Estado.

ALICIA HERNÁNDEZ

“¡Me estás llevando secuestrada! ¿Cómo es posible que mi padre me entregue así al Sebin?”, gritaba Inés metida en el carro.

De nada valían las explicaciones de su padre. De nada valía decirle que tenía que cumplir con esa formalidad y acudir ante la autoridad para responder unas preguntas. Tampoco que le dijera que era mucho mejor que la llevara él, en su carro, sin esposas.

Algunos de los últimos tweets en el TimeLine de la cuenta de Twitter de @inesitaterrible.

Así se lo habían sugerido la noche anterior los agentes del Sebin (siglas del Servicio Bolivariano de Inteligencia, policía política del Estado venezolano), que fueron a su casa a llevar la boleta de citación. Estuvieron en la puerta un buen rato, esperando a que el padre llegara. Él, José Luis González, tuvo que cerrar el negocio de artesanías que atiende en el centro comercial Lago Mall de Maracaibo (capital del estado de Zulia, noroeste de Venezuela). Después de una hora de charla, con café incluido, quedaron así: Inés Margarita González Arraga iría al día siguiente a declarar. José Luis no esperaba que su hija pasara la noche en el Sebin. Ni que ese 4 de octubre de 2014 fuera el inicio de una reclusión que ya lleva más de nueve meses. Nadie lo esperaba, en realidad. Pero era un destino que se había forjado mucho antes, antes incluso de que existiera la cuenta @inesitaterrible que la dio a conocer para Twitter y para el submundo de las inquinas políticas.

Sentencia sin juicio

Marisol es hermana de Inés. De los tres hermanos González Arraga, es la del medio. El único varón, el menor, estudió Ingeniería y vive en España, el país de donde procede el padre (exactamente del pueblo de Chantada, en la provincia de Lugo). Inés y Marisol apenas se llevan un año. Hicieron juntas la Primera Comunión. Se parecen bastante, sólo que Inés es de pelo moreno y Marisol lo tiene más claro. A ninguna se le adivina la edad al verlas. Ni a Inés, la mayor, en la foto de perfil que tiene en Twitter o en las muchas que colgó en su cuenta de Instagram unos días antes de caer presa. Marisol lleva una camiseta deportiva ceñida y unas mallas fucsias, la cara lavada, el pelo abundante, suelto. Es de facciones amigables, sonrisa permanente. No tiene ni un breve dejo de acento marabino.

“Ninguno de los delitos que le imputaron a mi hermana aplica para lo que ella hizo, que fue expresarse en Twitter”. Instigación pública, ultraje a funcionario público y ultraje violento. Así le dijeron el 7 de octubre en la audiencia de presentación. También que su sitio de reclusión dejaría de ser la sede del Sebin en Maracaibo y la trasladarían al Helicoide, en Caracas, sede alterna del organismo de seguridad en la capital de Venezuela.

Después del sonado asesinato del diputado por el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Robert Serra, que ocurrió en el barrio capitalino de La Pastora en octubre de 2014, Inés González publicó varios tuits en alusión al difunto. “Robert Serra, le dieron ‘legado’. Paz a sus víctimas”. O: “A los tiranos se les da de baja, no es odio, es justicia. Robert Serra no era inocente como nuestros gloriosos estudiantes, no comparen”. En la red social también aludió con idéntica sorna a la entonces ministra de Comunicación –hoy Canciller–, Delcy Rodríguez, al Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, y al presidente de la Asamblea Nacional y número dos del chavismo, Diosdado Cabello.  “Ella pidió disculpas si había ofendido la memoria del hijo fallecido”, defiende Marisol. Puntualiza a cada rato que no está tipificado el delito de opinión y mucho menos de un modo que amerite la privativa de libertad.

Según la justicia venezolana, sólo se puede tener retenido durante 45 días a alguien sin condena, a menos que la Fiscalía pase el caso a juicio. En el día 44 de reclusión, el 20 de noviembre, llegó la boleta de excarcelación de Inés González. Pero no salió del Helicoide. Sus abogados de entonces, de la organización no gubernamental Foro Penal Venezolano (FPV), plantearon el correspondiente habeas corpus. El lunes 24 tenía que presentarse ante tribunales, pero seguía retenida. “No pudo ir y dictaron un auto de detención contra ella estando detenida. Es un exabrupto judicial que solo pasa en Venezuela”.

La segunda audiencia preliminar fue diferida en dos ocasiones (21 de diciembre y 29 de enero) y se cambió varias veces de juez. Cuando por fin se realizó, a finales de febrero, se dictó sentencia de prisión por tres años. “Dime cómo te sientes, dime que te sientes bien para yo poder dormir en paz”, le habría dicho la jueza del caso a Inesita durante la audiencia, siempre según el relato de Marisol. “Mi hermana le dijo que qué le iba a decir, que sí, que durmiera tranquila. Pero esa señora, aunque se le saltaron las lágrimas, sabe lo que hizo. Le venden el alma al diablo”.

Pero en este punto, los hechos dejan de estar claros.

Inesita, “la terrible”, en uno de los twitcams que hizo en marzo de 2014, siete meses antes de ser encarcelada por el Sebin. Video: Livestream/twitcam_inesitaterrible.

Cierto que se le aplicó el artículo 285 del Código Penal, en el que se contempla que “quien instigue a la desobediencia de las leyes o al odio entre sus habitantes o haga apología de hechos que la ley prevé como delitos, de modo que ponga en peligro la tranquilidad pública, será castigado con prisión de tres a seis años”. Que haya sentencia sin juicio podría deberse a que Inés reconoció los hechos en la segunda audiencia preliminar, por lo que no tendría sentido abrirlo.

Una fuente que pidió mantener el anonimato cuenta que los primeros abogados de Inés, del Foro Penal Venezolano, dejaron el caso precisamente porque ella, en un momento de debilidad y bajón emocional, reconoció los delitos que se le imputaron. Celia Dao, abogada del FPV en Zulia, no atendió a la reportera para contrastar esa versión.

Si ese fuera el caso, de cualquier manera, es legítimo que se solicite libertad condicional para Inesita. La ley lo prevé, por ejemplo, para problemas de salud. Una salvedad que encaja en el caso de Inés González. Ella padece endometriosis, una enfermedad por la que el tejido uterino se implanta en otras partes del organismo. Durante la menstruación se producen grandes dolores, insoportables en ocasiones, pero hasta ir al baño puede convertirse en un sufrimiento.

“Mi hija necesita atención médica, hay que hacerle exámenes, no sabemos cómo está”, es lo poco que alcanza a decir Inés Arraga, la madre, al teléfono y llorando. Con miedo a cada palabra, con cuidado “para no provocar al lobo”.

Marisol cree que si su hermana hubiera robado un banco, ya estaría en libertad. Pero es un caso de libertad de expresión. “En mal momento lanzó sus tuits como una venezolana indignada. Los patriotas cooperantes la acusaron y la entregaron”, dice, en referencia al término que el chavismo gubernamental ha acuñado para destacar a sus informantes o soplones. Está segura de que le hacían seguimiento hace mucho tiempo. “Tiene una cuenta muy grande (56.000 seguidores en el momento de la detención). Ya la habían atacado antes, quisieron amedrentarla. Pero ella no hizo una denuncia nunca”. Aunque, en verdad, sí presentó una. Fue en 2011, en la policía judicial y contra el entonces presentador estrella de la estatal Venezolana de Televisión (VTV), Mario Silva, conductor del programa La Hojilla –antes diario, ahora confinado a un horario marginal de los sábados–.

–¿Tu hermana es opositora?
–Totalmente.

Cabeza caliente

Inés tiene una cabeza privilegiada. Se graduó de Química en la Universidad del Zulia (LUZ), hizo una maestría en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic) y un PhD de Química Cuántica por la Universidad de Ohio (Estados Unidos). Ahora devora libros de Química en la celda que comparte con once mujeres más. Desde pequeña hizo eso, leer, estudiar, leer, “Inesita siempre estuvo más preocupada por la cabeza que por la apariencia”. Muy centrada en la cosa académica, le encantaba dedicar las noches caraqueñas a investigar. Lo hacía en las instalaciones del Ivic, a las afueras de Caracas, pero también en la casa en la que le dieron para ese tiempo. Hasta que un día, de golpe, la sacaron.

Según el Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS), el último lugar en el que trabajó fue en la institución científica del Estado. Al parecer, después de 52 semanas, un año de trabajo. Y no hasta un poco antes de su detención, como se ha dicho hasta ahora, sino hasta el 15 de marzo de 2013, cuando la cesaron. Luego estuvo en el Politécnico Santiago Mariño, un instituto privado, donde empezó a dar clases el 10 de septiembre de 2013 en el turno nocturno. Duró un mes y recibió dos pagos, de 700 y 400 bolívares, aproximadamente.

Su anterior cotización fue en 2007 por 35 semanas. No parece un ejemplo de estabilidad laboral. No se conoce con certeza en qué tiempo estuvo en Ohio. Pero se devolvió. En una versión, habría vuelto porque no consiguió trabajo después de un tiempo. Porque, aunque Inés es “inteligente y capaz, es demasiado humilde en el trabajo, no sabe promoverse”. Además, es peleona, contestona, no se calla, pelea por todo. En otra versión, regresó en parte porque allá en Estados Unidos no le gustaba, “porque ella es de inclinación de izquierdas”. Dos versiones para dos personas muy cercanas a ella: su padre y un ex novio.

Gozález Arraga hizo un PhD de Química Cuántica en la Universidad de Ohio; luego regresó a Venezuela. Foto: Instagram/inesitafotos.

“Ella viene de Ohio y asume un cargo en Pdvsa bien importante”, cuenta el ex novio, mencionando a la poderosa empresa estatal de petróleo. “Pero comienza a darse cuenta de que hay una descomposición, que ella fiscalizaba algo, pero había otras operaciones por detrás”, sigue. El ex novio la pinta como una mujer de posiciones fuertes, sin prudencia. “Los grises no aparecen ahí”. Confrontaba, “tiene los pantalones puestos”.

–¿Ella era chavista?
–Era pro proceso en algunas cosas.

Círculos sobre las íes

“Es una mujer joven,  con orden, con mucha estructura mental, que ejerce el control sobre los demás y sobre sí misma. Es creativa, imaginativa y egocéntrica, su mundo está en torno a ella. Tiene una ligera inestabilidad emocional”. José Manuel González, grafólogo, no sabe quién es Inés González Arraga. Tampoco se le ha dicho nada sobre ella. Analizó para este reportaje la letra de González o, al menos, la que aparece como su letra en una carta desde la prisión que se le atribuye y que recientemente circuló por varios medios electrónicos.

Aunque tiene matices propios de gente muy joven, de adolescente grande –como la carita feliz o los círculos sobre las íes–, lo amortigua el orden que tiene, los renglones rectos, los márgenes verticales. “Eso compensa la inestabilidad”. Tiene una forma de pensar y valores muy rectos, exigentes, ratifica el grafólogo: se apega mucho a sus creencias, es firme, pero “no valora la imagen de autoridad. No se deja impresionar por la figura de autoridad, ni siquiera por la del papá”.

Se trata de un retrato hablado de Inesita que casi suscribiría su ex novio, cuya identidad ya ha llegado el tiempo de revelar: se llama Igor Alcalá. Su relevancia en la historia de ella va más allá de esa relación, que ya terminada, todavía produce efectos. Alcalá es secretario general del Sindicato Movimiento de Trabajadores Organizados de Los Medios Audiovisuales de Venezuela (Motormav). Era trabajador en VTV hasta que hace un año se le prohibió la entrada a la sede del canal en la urbanización Los Ruices de Caracas. Aún más: fue integrante por mucho tiempo del equipo técnico del programa Aló, presidente, el maratónico dominical del fallecido Hugo Chávez. Y, lo que es más significativo, enemigo de Mario Silva, el rostro, cerebro y voz del programa que el mismo Chávez decía era su preferido en la televisión oficial.

Alcalá admite que hasta para él, con todo el tiempo que estuvo junto a la mujer, la metamorfosis de Inés González resulta un enigma. En esa nebulosa se le escapa hasta el dato preciso de cuánto tiempo estuvieron juntos. Fue una relación de cerca de un año, entre 2010 y 2011, dice. Lo que sí recuerda es que “rompimos por algunos excesos de ella en la relación en sí. En mi familia nunca vi peleas o roces”, cuenta. Quizás sabiendo que una relación acaba pero algo bueno hubo, retoma y dice de Inés que es una mujer con una gran capacidad intelectual, muy preparada. “Es un amor”.

Pero también dice que su ex novia era una persona muy apasionada, indetenible en ese tema de la pasión para que las cosas cambien, “sensible con lo cotidiano, una sensibilidad que la llevaba a ser muy radical”. Reflexiona delante del segundo café con leche y dice que puede que todo eso se alimentara con Twitter “y ese poco‘e seguidores que llegaron después”.

De la personalidad de Inés González da testimonio un incidente de celos que Alcalá rememora. Su novia para entonces consiguió colarse en la cuenta de correo electrónico de Alcalá, donde encontró que este había enviado su currículo a una mujer llamada Claudia. “Le puse las cosas que se le ponen a una amiga, porque Claudia era mi amiga, tenía buena relación. Que si ‘hola, mi amor’, ‘qué bueno que estés haciendo esto’, etc”. Pero a Inés esa camaradería con roces dulzones no le gustó. Y sintió unos celos muy fuertes. Y de la nada aparecieron unos blogs, de los que no hay a quién atribuírselo, que atacan a Claudia, en la que le dicen, entre otras lindezas, que “acosó a un hombre que no le paraba bolas por fea, por tener los dientes escoñetaos” o que se metiera en un gimnasio “a ver si ocurría lo imposible y rebajabas toda esa celulitis que te invade los muslos y la barriga y te acompleja enormemente”. Pero sí sabemos que Inés, directamente, mandó tuits a Claudia. “Le dijo quitanovios y cosas así. La atacaba mucho y eso afectaba a Claudia”.

Copia de la carta que Inés González recientemente escribió desde los calabozos del Helicoide, a nueve meses de su reclusión.

Claudia denunció a Alcalá por delitos informáticos. En ese tiempo a él le habían hackeado la cuenta y trató de justificar ante el comisario del CICPC (siglas del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, auxiliar del poder judicial) que atendió el caso que no era él quien atacaba a Claudia por las redes sino, “como le dije al comisario, con mucha pena, que seguramente era mi novia”.

Claudia, por cierto, tenía con qué movilizar a la policía científica. Resulta que la Claudia de este enredo era Claudia Almeida, ex gerente de Programación de VTV y quien ocupó un cargo de relevancia en el Ministerio de Comunicación e Información (Minci) durante la gestión de Andrés Izarra. Para abonar más a su influencia, el testimonio de Alcalá y un tuit de Francisco Poleo en septiembre de 2011 señalan a Almeida como “familiar” o “la persona detrás” de N33, el justiciero vengador prochavista que durante una campaña de varios meses sembró el terror entre periodistas y dirigentes de oposición cuyas cuentas en Twitter hackeó. Claudia Almeida no era alguien con quien uno debiera meterse.

Claudia Almeida, cuenta Alcalá, tenía para la época del incidente una amiga periodista en el departamento de prensa del CICPC, a quien se le ocurrió enviar un mensaje privado (DM, o Direct Message) de Twitter a Inés González desde la cuenta de prensa de CICPC. Pero al recibirlo, Inesita lo puso en su blog elmundosegunines.blogspot.com –ahora inhabilitado– y lo tuiteó, diciendo que el Estado la acosaba. “Ahí empieza la popularidad de Inesita. Es lamentable decirlo, pero fue por un tema de celos”, sostiene Alcalá.

La tensión desembocó en un estallido, sigue Alcalá, cuando Inés González, que en ese tiempo aún se identificaba como @igonzalezarraga en Twitter, se atrevió a poner una denuncia ante el CICPC de Maracaibo en la que acusaba a Mario Silva del asesinato de uno de sus propios escoltas. Los ataques en Twitter se sucedieron. Inés no escatimaba en decirle “asesino” o “drogo” al hombre de televisión, ni Mario Silva en responderle. Empezó a nombrarla en La Hojilla, su programa en la televisión estatal dedicado a hacer bullying nocturno a figuras de oposición y de los medios independientes, con frecuencia alimentado con información de los servicios de inteligencia del Estado. Inés también atacaba al entonces copresentador de La Hojilla, Jorge Amorín.  “Ella era chavista. Cambia con todo este lío. Todos los problemas que tenía en su relación los sacaba Mario Silva en el programa. Incluso sacaba fotos”, cuenta un conocido cuyo nombre pide mantener en reserva.

Ahí vinieron los sucesivos hackeos de la cuenta @igonzalezarraga y una guerra comunicacional 2.0 donde aparecen varios blogs en los que le dicen “ratica estéril”, “Inesita la fracasadita”, “carroña mal pagada” o “chavista disfraza de escuálida”.

La saña con que ese fuego cruzado se manifestó en la realidad virtual de Internet tiene un origen: Alcalá, el ex novio de Inés González, y Mario Silva, son enemigos jurados. Alcalá, que fue parte de su equipo, cuenta que tuvo varios encontronazos laborales con Silva y terminó por denunciar sus presuntos desvíos de fondos. Asegura que debió tomar medidas especiales para preservar su vida y seguridad, pero no tomó en cuenta otro flanco inesperado: Inesita.

“Inés buscaba protegerme ante los medios y señaló a este señor. Le dije que se quedara de bajo perfil, porque era un tema político, muy sensible, pero no me hizo caso”. Como cualquier pareja, hablaban. Y muchas de las cosas que Alcalá le contaba en confidencia, ella las publicaba en Twitter, a  pesar de sus advertencias. Sobre la denuncia en sí, vinculada con la acusación en que González señala a Mario Silva de haber matado a su propio guardaespaldas, Igor Alcalá reitera que es un tema muy sensible. “Yo pudiese darle la afirmación a Inés al respecto, lo que no tengo son las pruebas”.

Mario Silva nunca contestó a una petición que se le envió vía correo electrónico para que hablara del caso a la autora de esta nota. Jorge Amorín, en cambio, recordó que Inés González lo atacó y realizó múltiples amenazas contra su persona, aunque dijo que no tenía interés en comentar el episodio. Claudia Almeida, que tampoco accedió a declarar para el reportaje, mantiene, según versiones, una denuncia contra González aún pendiente de decisión en el Poder Judicial y por ello prefiere guardar silencio.

Antes de ser la ya célebre @inesitaterrible, ya se había presentado en Twitter como @igonzalezarraga. Perdidas entre los bits de la tuistosfera, hay muestras de que desde esa cuenta simpatizaba con el proyecto político del ex presidente Hugo Chávez.

Entre hackeo y hackeo, Inés sacó la cuenta @FueraLaHojilla, que llegó a tener miles de seguidores, acusó a Claudia Almeida de ser la autora de esos delitos informáticos y siguió batallando desde su trinchera cibernética contra Mario Silva y Jorge Amorín. Cuando finalmente se apropiaron de @igonzalezarraga y no pudo usarla más, cambió el nombre de @FueraLaHojilla por el que la hizo famosa, @inesitaterrible. El resto es historia.

La prisión no es de bits

Echar la vista atrás en la historia digital de Inés González Arraga es como tratar de buscarla en su vida real. Hay varias historias que se solapan, muchos huecos, ruido, gente que la conoce, se ha escrito con ella pero no la ha tratado en persona, quienes creen que estuvo en un lugar, pero no, quienes dicen que tiene una ideología, pero no. Como se vio, no siempre fue @inesitaterrible, pero ya daba que hacer con su alter ego anterior @igonzalezarraga, del que quedan sólo los rastros de algunas menciones y RTs. Incluso estos rastros hay que seleccionarlos y analizarlos como si de los restos de un bombardeo se tratara. Porque hay pedazos de esta historia que no son de Inés González, sino de quienes la adversaron en Internet.

Su cuenta fue hackeada varias veces. En 2010 aún no se había declarado la guerra y la cuenta –sus restos– muestra apoyo al entonces presidente Hugo Chávez. “@igonzalezarraga: @luistascon entiende Tascón…Chávez además de locos los tiene impotentes!!”.  A Patricia Janiot, la narradora colombiana de noticias de CNN en Español, también la increpó: “En #Venezuela es gratis la atención médica”. Hasta le llegó a escribir a sus futuros contrincantes,  Jorge Amorín y Mario Silva, para conseguir que Chávez ofreciera explicaciones por haber quitado a Eduardo Samán como ministro de Comercio. Pero, aunque se mostrara afín a la Revolución, nunca se ahorró críticas.

“En este país es preferible ser delincuente que pensar diferente”, remarca Marisol. Para ella, la hermana tuitera era asertiva, objetiva en lo que ponía en sus tuits. “No sólo criticaba al Gobierno, sino a cualquiera que no le pareciera”.

El papá le dijo muchas veces que dejara de tuitear, que le podía pasar algo. Incluso, para que su hija escarmentara en cabeza ajena, llegó a inventarse ejemplos de gente a la que le había pasado algo por tuitear. Ella, peleona, contestona, no escuchó al padre, le decía que a ella no la iban a buscar, que no andaban pendientes de lo que ella dijera. Y siguió.  “Como no trabajaba, estaba todo el día ahí metida en el Twitter”.

La hermana cree que alguien dio detalles personales de ella, “la tenían fichada”. Habla del primer encuentro  en el Helicoide, y recuerda cómo lloraba, cómo Inés pedía disculpas, se lamentaba por todo lo que estaba pasando. “Ha tomado el tema con bastante fortaleza. Es mi heroína”, dice Marisol, sonríe, y añade que ella, en su lugar, estaría destruida. En cambio, Inés se permite hacer bromas: no se plantea una huelga de hambre, “ella dice que lo que está es en huelga de hombres”. Y extraña mirar arriba y ver el cielo. Lloró mucho cuando murió el Aviador, Rodolfo González, el sexagenario que según la versión oficial cometió suicidio en marzo pasado tras casi un año recluido en los calabozos de la policía política, compañero de cautiverio en el Helicoide. Y sí, ha tenido miedo, porque aunque se muestra fuerte, encarada y frontal, tiene sus momentos de debilidad. “Está muy cansada. Está indignada. Dice que no puede ser que los delincuentes comunes estén en la calle a los dos días”.

Entre los integrantes de la autodenominada Resistencia de Maracaibo, célula madre de las guarimbas de 2014, nadie la conoce en persona. Nunca la vieron en la Plaza de La República de la capital zuliana, epicentro de las protestas. “No conocía a Lorent Saleh (dirigente juvenil de la oposición extremista), era una ciudadana normal. Ellos (el Gobierno) saben que mi hermana no está vinculada con nada”. Igor Alcalá dice que en más de una ocasión la animó a que desarrollara su liderazgo en Zulia, que él la ayudaba. “No sé qué pasaba, no se quería activar. Quién sabe si por tantos años detrás del teclado”. Y se lamenta de que no diera el paso para ser una figura pública: “Si lo hubiera hecho, puede que no estuviera presa”.

Marisol tiene su posición clara: la quieren callar. “Hablaste, me criticaste, sabes expresarte, la gente replica lo que tú dices… Es como una bandera: Miren a @inesitaterrible, miren lo que hizo y cómo les va a ir si lo hacen”.  Alcalá coincide. “La medida de meterla presa es darle una respuesta a los tuiteros opositores. Y con lo de Mario Silva hay un cobro de factura. Estoy seguro de que él metió ahí alguna opinión, de que si a ella se le metía presa, se callaba a más tuiteros”.

Hillary Clinton le demuestra a Jimmy Fallon que no usa peluca: FOTO

Hillary Clinton le demuestra a Jimmy Fallon que no usa peluca: FOTO
Foto: AP

La precandidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos Hillary Rodham Clinton le preguntó a Jimmy Fallon si alguna vez ha tocado el pelo de Donald Trump en “The Tonight Show”.

Por años el cabello de Trump ha sido objeto de conjeturas y bromas. “¿Quieres tocar el mío?”, le dijo Clinton. Fallon le jaló e pelo y exclamó: “¡Es real!”

Mientras Trump estaba en otro debate republicano, las referencias a él dominaron la participación de Clinton en “Tonight Show” el miércoles. Todo comenzó cuando Fallon apareció con una peluca para interpretar a Trump en un número cómico en el que le enseñó a Clinton cómo llevar las entrevistas.

“Inmigración: ¿Muralla o muralla gigante? “, preguntó Fallon en el papel de Trump.

Clinton dijo que Estados Unidos se construyó con gente que “trabajó con el corazón. … ¿Sabes lo que es trabajar tan duro por algo y estar muy cerca de lograrlo cuando de repente sale alguien de la nada para borrarlo todo?”.

“¿Estás hablando de Bernie Sanders?”, preguntó Fallon con humor sobre otro precandidato demócrata.
Más adelante y fuera del papel de Trump, Fallon dijo que Clinton era una “madre estricta”, lo que le hizo reír.

“No me metería contigo”, dijo. “Eres como si Ronda Rousey hubiese ido de compras a Ann Taylor Loft”, agregó haciendo referencia a la campeona de artes marciales mixtas.

Fallon se refirió a Clinton como madre y como abuela en varias ocasiones y dijo que el escándalo por correos electrónicos del Departamento de Estado en el que se vio involucrada debió anunciarse como “¡La abuela sabe cómo usar el email!”.

Fallon le dijo a Clinton que si ella dijera qué había en los correos, el escándalo se acabaría. Clinton repondió que los correos son “aburridos” y que el más interesante que ha salido a la luz es uno en el que le pedían que enviara pescado gefilte a Israel a tiempo para Pascua.

El presentador también se dijo sorprendido de que Clinton use las redes sociales, tome selfies y tuitee.

“¿Sabe hacer todo esto?, ¿sabe lo que es eso?”. “Es la forma de comunicarse”, dijo. “De hecho me gusta”. “Se tomó una selfie con Kim Kardashian”, dijo Fallon. “¿Sabe quién es Kim Kardashian?”.

Clinton señaló que se ha entretenido viendo la campaña de Trump. Se aventuró a decir que si Trump o el doctor Ben Carson, un neurocirujano jubilado que también busca la candidatura republicana, se vuelven presidentes, “le podrían cambiar el nombre a la Casa Blanca como Casa Trump y tener al dr. Carson haciendo cirugía en el sótano”.

También dio a entender que Trump daría mucho que decir entre los líderes internacionales: “Imagina, de pronto estás en el Kremlin y alguien llega corriendo diciendo ‘¡Oh, dios!, ¿oyeron lo que dijo el presidente Trump hoy? ‘ … De hecho haría que todos los demás se calmaran”.

Al comienzo Fallon le dijo a Clinton interpretando a Trump: “No te he visto desde mi última boda”.
“Estoy segura de que te veré en la próxima”, le reviró Clinton quien después le preguntó “¿Cuál es su postura sobre los asuntos de las mujeres?”.

“Conozco a muchas mujeres y todas tienen problemas”, le respondió.

Fallon terminó la participación de Clinton con un tono serio y le preguntó cuál es el asunto que más le atañe.
“Aumentar el ingreso de los estadounidenses”, respondió. “Que llegue más dinero a tu cheque para que puedas tener mejores oportunidades”.

La Mata Hari del Caribe

Marita Lorenz fue contratada por la CIA para asesinar a Fidel Castro. No pudo hacerlo: se había enamorado de él. Ahora recupera en una biografía su historia

Baltimore

El oficial Ernst Hankiewicz, Marita Lorenz y Fidel Castro, en 1959. / Cordon Press

El rumbo de la isla caribeña de los cubanos y de la guerra fría reposaba en forma de píldoras venenosas en un bote de crema rejuvenecedora Pons. Allí las había escondido Marita Lorenz cuando embarcó en Miami a principios de 1960, rumbo a La Habana. Su misión: matar a Fidel Castro, su amante durante ocho meses. Ella era la Mata Hari del Caribe.

Nerviosa, casi en estado de pánico y temerosa de que a su llegada al aeropuerto José Martí fuera registrada y encontrasen las pastillas envenenadas que llevaba consigo, Lorenz las depositó en un bote de crema facial. “Me sentía incapaz de llevar a cabo la misión que Frank Fiorini [Frank Sturgis, condenado luego por el Watergate] me había encomendado. No iba a matar a Fidel, no fallé, como otros cientos que lo intentaron después. Sencillamente, fui incapaz y no me arrepiento”, explica hoy Lorenz.

Pero incluso si hubiera decidido seguir adelante con la llamada Operación 40, una trama gubernamental que, según Lorenz, unía a la CIA, al FBI, al exilio cubano y la mafia, no podría haberlo hecho. Cuando en la habitación del hotel Habana Libre, que solía compartir con Castro, abrió el bote de crema comprobó que las pastillas se habían desintegrado y solo quedaba una masa pastosa del arma que debía de acabar con la vida del líder del Movimiento 26 de Julio.

“Lo tiré por el bidé”, relata tranquila. “No se iba por el desagüe y tuve que empujarlo, hasta que despareció del todo. Entonces me sentí libre”, relata. “No lamento no haber matado a Fidel, al contrario: es la decisión de la que estoy más orgullosa en mi vida”.

Marita Lorenz, en una playa de Cuba, En 1959, poco antes de conocer a Castro.

Hablar de la vida de Marita Lorenz es repasar gran parte de la historia del siglo XX, de su peor historia, la del Holocausto, los asesinatos políticos y la miseria humana. “Siempre estuve destinada a estar sola. Y no sé por qué”, escribe en sus memorias Yo fui la espía que amó al comandante quien hoy tiene 75 años y sobrevive, con ayuda de la asistencia pública en Baltimore (Estados Unidos), en un oscuro y diminuto piso cuyo destartalado cuarto de baño por no tener no tiene ni puerta.

Lorenz debía haber llegado al mundo junto a su hermana gemela, pero cuando su madre ingresó en el hospital de la ciudad alemana de Bremen para una revisión, el pastor alemán de un oficial de las SS, que la increpaba por haber seguido acudiendo hasta el final de su embarazo a un médico judío, le atacó y una de las dos niñas murió. Sobrevivió Marita y murió Ilona. Sus padres honraron a la pequeña fallecida sumando ese nombre al de la superviviente: Ilona Marita Lorenz. Era el 18 de agosto de 1939. Hitler se disponía a invadir Polonia.

Así se inicia el primer capítulo del libro Yo fui la espía que amó al Comandante, que este próximo martes publica Península, del grupo Planeta. Las primeras 48 páginas del volumen son los primeros 19 años de La Alemanita, como la bautizó Fidel. En la Segunda Guerra Mundial, Lorenz, de madre americana y padre alemán, acabó internada en el campo de concentración de Bergen-Belsen cuando tenía cinco años. “En los barracones en los que yo estaba, los mismos en los que falleció Anna Frank, nos abrazábamos entre nosotros. Desde niños pequeños a adolescentes, para no morir de frío, aunque algunos ya estaban medio muertos”, relata serena para concluir que, sin embargo, entonces lloró hasta que no le quedaron lágrimas.

No lamento no haber matado a Fidel. Es la decisión de mi vida de la que estoy más orgullosa”

A Marita Lorenz la encontraron escondida debajo de un camastro de madera tras liberar el campo los británicos el 15 de abril de 1945. “Cuando el conductor de la ambulancia me sacó de debajo de mi escondite estaba llena de piojos, de gusanos, de moratones y pesaba menos de 20 kilos”. Fue una de los 200 niños que sobrevivieron aplicando el lema: “No hables, no pienses, no respires”.

La señora Lorenz, que el día de su entrevista viste camiseta y dos camisas, una encima de otra, y a quien su hijo Mark, de 45 años, retoca el despeinado cabello para que luzca mejor en las fotos, define lo que sucedió en 1945 como el final de una pesadilla y el inicio de otra. Con siete años, Marita fue violada el día después de Navidad de 1946 por un sargento estadounidense en la Alemania liberada por los aliados.

Conoció a Castro en La Habana en febrero de 1959 cuando ella tenía 19 años y él 33. “Me convertí en su amante y quedé embarazada. En Cuba fui drogada y forzada a lo que calificaron como un aborto. Décadas más tarde supe que mi hijo había sobrevivido y se llamaba Andrés”, dice. “¿Alguien puede imaginar qué supone eso para una madre a la que le arrebatan a su bebé en una mesa de operaciones y sale de Cuba con el vientre vacío?”, se pregunta en alto Lorenz, mientras acaba de comerse un plátano y acaricia a su perro, Bufty. Cerca hay más animales, quizá ellos impregnan el lugar de un pesado olor que se pega a la piel: una gata, una tortuga y un enorme pez naranja que “de vez en cuando se lanza como en una misión suicida contra el cristal de la pecera”.

MARITA LORENZ, CON EL UNIFORME DEL MOVIMIENTO 26 DE JULIO, EN 1959.

Lorenz concede que ha sido una mujer en un entorno de hombres, que ha inventado mentiras para protegerse, a ella y a sus hijos, y que ha dicho la verdad cuando le ha convenido. “Ahora quiero dejar las cosas claras”, declara.

La Mata Hari del Caribe ya no tiene el pelo negro-cuervo. Ya no luce la esbelta figura de sus años de party girl de la mafia neoyorquina, de la que salieron algunos de sus amantes. Asegura que tampoco porta pistola y que ya no teme por su vida. Parece deprimida. “Nunca he pensado en quitarme la vida, aunque a veces he querido morir. Pero morir es fácil, el reto es vivir”.

Sentada frente a la televisión con la que pasa sus días, junto a un cartel de la película de Los Doors, dedicado por Oliver Stone, quién la contactó para hacer una película sobre su vida, la señora Lorenz habla de cómo fue testigo del complot para matar a John F. Kennedy en Dallas.

Me convertí en su amante y me quedé embarazada. En Cuba fui drogada y forzada a lo que calificaron como un aborto”

Antes del magnicidio hubo más historias. Fruto de su relación en Miami con Marcos Pérez Jiménez, brutal dictador venezolano al que acabó dando Franco refugio en España, llegó su hija Mónica Mercedes. Tampoco tuvo suerte. Fue abandonada en la selva venezolana con una tribu de indios Yanomami con su hija de entonces 14 meses. Querían que muriesen.

La historia de Marita Lorenz tiene luces y sombras. “Hay quien puede pensar que es bastante increíble”, reconoce. “Pero, ya sabe, la realidad supera la ficción”. En el caso de Lorenz, esa realidad está construida con recuerdos que, ocasionalmente, se enfangan en la historia oficial. “Esa que, si me permite que se lo recuerde, no siempre es la creíble”.

RESUMEN INFORMATIVO

NOTICIAS JR… PRESENTA

EL RESUMEN INFORMATIVO

DOMINGO 05/04/2015

Es Domingo de Resurrección: Hoy queman a Judas, lo que sirve de protesta ciudadana.- http://wp.me/p4moBP-vs

Sebin reconoce apoyo del “pueblo cooperante” en labores de inteligencia: http://wp.me/p4moBP-vw

El Papa condena el “silencio cómplice” ante la “furia yihadista” contra cristianos http://bit.ly/1xNMOlP 

Monseñor Ubaldo Santana: “Jesús nos enseña con amor a salir de este laberinto” http://wp.me/p5Js4W-gSo

Nueve ex presidentes defenderán a Ledezma y López http://ultim.as/1P6jeO7 

Dólar Simadi arrancó abril en alza: 193,05 bolívares http://ow.ly/LcRgS 

Más de 8 millones de temporadistas se han desplazado por el país http://ow.ly/LcVkX

Más de 42 mil turistas han visitado la Colonia Tovar en Semana Santa.- http://bit.ly/1IzkZOp 

Hoy funcionará contraflujo en autopista Caracas-La Guaira.- http://bitly.com/1HyPgg7 

Tras la detención del narco Juan Carlos Araujo: Esperan anuncios sobre espectáculos de Solid Show y Ferrdi Sport.- http://wp.me/p4moBP-vo

Infectólogos aseguran que la barba es una “esponja bacteriana” http://ow.ly/LcQID

Detienen a dos gestores de boletos aéreos en aeropuerto de Maiquetía http://wp.me/p5Js4W-gTl

Impondrán sanciones penales y administrativas por impago del ISLR http://wp.me/p5Js4W-gRF

Así fue el eclipse lunar la madrugada de este sábado http://ultim.as/1EWF6si 

Pasos para activar las llamadas en WhatsApp http://ultim.as/1Mtn70w 

Puerto Cabello: Bendición del Mar suma 153 años de tradición renovando fe http://bit.ly/1DKCex6

Paralizada ensambladora Venirauto falta de refrigerante http://bit.ly/1IykqEx

Tras 14 meses de ausencia Fidel Castro vuelve a mostrarse en púbico http://bit.ly/1C1iGjj

Por cuarta vez en ocho meses robaron en laboratorios de la UC http://bit.ly/1a1lHbV

Pran se resiste al desalojo total de Yare II. Ya van 106 reos trasladados.- http://wp.me/p4moBP-v1

Robaron a monjas dentro de convento en Los Teques http://wp.me/p5Js4W-gRJ 

En un hato en Cojedes: Se estrelló avioneta con “casi” una tonelada de cocaína.- http://wp.me/p4moBP-ve

Rescatistas persisten en la búsqueda de desaparecidos por crecida de río en Lara.- http://goo.gl/7OEYhS

Mérida: 37 funcionarios de Protección Civil buscan a excursionistas desaparecidos http://bitly.com/1Hz0W2v 

Asesinan a joven cuando salía de un CDI http://goo.gl/n7BT61 

Rastrean bandas atacantes de la Policía Nacional.- http://ultim.as/19Qrocq 

José Rafael Ramírez

Periodista, CNP 3.141

Un abuelo que es preso político (Murio ayer noche)

La hija de Rodolfo González, Lissette González, publicó en el mes de octubre en su blog la historia sobre el proceso que llevó a su padre a ser un preso en el Sebin

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Todo empezó la noche del sábado 26 de abril. Habíamos ido al cine con los niños y pocos minutos después de habernos separado, mi mamá me llama por teléfono para avisarme que llegó a su casa el SEBIN con una orden de detención para mi papá y el inmueble está tomado por los funcionarios, a la espera de una orden de allanamiento. Así, sin más pruebas e investigaciones, sin presunción de inocencia, solo por el testimonio anónimo de un patriota cooperante, un señor de 63 años, su esposa, hijas y nietos hemos cambiado radicalmente nuestras vidas.

rodolfo y leito

Esa madrugada, luego de haber estado presentes en el allanamiento, mi mamá, mi hermana y mi cuñado acuden al Helicoide a firmar las actas de lo ocurrido durante las pesquisas. Aprovechan para llevarle a mi papá insumos básicos como ropa de cambio, cepillo de dientes. Cuando van a irse, los funcionarios dicen que mi mamá también queda detenida. Es la segunda violación a cualquier procedimiento judicial ajustado a derecho, porque sobre ella no pesaba ninguna orden de detención.

El calvario del día siguiente: entender qué estaba pasando, llevarles comida, sábanas, ropa al SEBIN, contener la angustia de los niños, buscar asesoría legal… Pero eso no fue todo, porque el domingo 27 de abril fue allanada la casa de mi hermana en Santa Inés. Se incautaron computadoras, teléfonos y todo aquello que pudiera grabar información o navegar por internet. Nuevamente la angustia, cuando mi hermana y mi cuñado acudieron al SEBIN a rendir declaraciones, pero afortunadamente no hubo más detenciones.

El lunes 28 tenía que realizarse la Audiencia de Presentación. Y mientras pasábamos las horas entre el Helicoide y el Palacio de Justicia para saber si los trasladaron, si habría audiencia, etc., fue allanada la pequeña agencia de viajes en Chacao que ha sido el negocio de la familia desde hace más de 30 años. Mi tía, de más de 70 años y sus empleadas fueron llevadas al SEBIN y sus pertenencias personales también fueron incautadas, además de las computadoras y libros contables de la agencia. Ese día la Audiencia de Presentación fue diferida.

Finalmente, la audiencia se realizó el 29 de abril y duró largas horas. Durante el transcurso del día nos enteramos que un estudiante al que no conocíamos, Douglas Morillo, estaba en la misma causa de mis padres, en supuesta “asociación para delinquir”. Después de los alegatos de la Fiscalía y de los defensores, durante el receso que tomó la juez para dictar sentencia, salió el Presidente Maduro en cadena nacional de radio y televisión hablando de “el aviador”, supuesto cerebro de las guarimbas. El poder judicial acababa de recibir una orden directa por TV.  Salimos del Palacio de Justicia pasadas las 9 de la noche y el resultado de la audiencia fue el siguiente:  medida privativa de libertad para Rodolfo González y Douglas Morillo, medida cautelar con presentación cada 30 días para Josefa de González.

 

Durante los 5 meses que han transcurrido desde esa fecha, nuestra vida es otra. A las penurias que sufrimos todos los venezolanos como la inflación, la inseguridad o la escasez, se suman la preocupación constante por la salud de mi papá y las visitas cada semana al SEBIN. Nuestros niños han perdido un poco de su inocencia, visitando a su abuelo preso. Los desperfectos en las tuberías del baño o en el aire acondicionado no las asume ningún ente público, así que de nuestros bolsillos (y de los demás familiares de los presos) ha tenido que salir dinero para que sus condiciones de vida sean las mejores. Y, a pesar de que en el expediente del caso se admite que “no hay evidencia criminalística”, los equipos y documentos de Ovnitours (ni los de mi hermana y su familia) han sido devueltos. Más aún, desde el día del allanamiento a la agencia se le revocó la autorización para vender boletos de las aerolíneas nacionales públicas. Una violación más: una pena que no aparece en ningún código, que se aplica a una empresa que ni siquiera tiene un proceso penal abierto.

 

Después de muchos diferimientos, ayer concluyó la Audiencia Preliminar. En la causa ahora están incluidos Renzo Prieto y Yeimi Varela, a quienes solo conocimos después de sus detenciones. La juez dictaminó que todos deben ir a juicio, todos mantienen las medidas privativas de libertad.  Y ahora debemos esperar que se asigne un tribunal de juicio para que se inicie el proceso.

Hemos recibido a lo largo de estos meses innumerables muestras de apoyo de familiares y amigos, pero también la solidaridad anónima de mucha gente que recolecta productos escasos para llevar a los presos (desde jabón de tocador hasta papel toilet), que hace comida para llevarles alimentos nutritivos y variados, que les envía sus cartas de apoyo. A toda esa gente que día a día se ocupa de su aporte, por pequeño que sea, va nuestro agradecimiento. Pero hoy publico esto en la web porque es necesario no olvidar que siguen aun muchos venezolanos en las cárceles sin haber cometido delito alguno. Y cuando no hay estado de derecho, ni independencia del poder judicial, cualquiera puede ser víctima.

 


Aparece muerto Rodolfo González, opositor venezolano detenido en protestas

(CNN Español) – Rodolfo González, un opositor venezolano que fue detenido durante las protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro en 2014, fue hallado muerto en una de las celdas del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), informó en Twitter su hija, Lissette González, quien no precisó las causas de la muerte.

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El anuncio fue hecho horas después de haber afirmado por la misma red de microblogging que su padre sería trasladado al centro penitenciario del Yare.

Dirigentes políticos de la oposición venezolana, que identifican a Rodolfo González como un “preso político”, aseguraron que el opositor fue encontrado muerto dentro de su calabozo donde se habría ahorcado.

“Nos informan que el preso político Rodolfo Gonzalez apareció muerto en su calabozo. Presuntamente se quitó la vida”, escribió en un mensaje en la misma red social la diputada Delsa Solorzano, que acusó al Gobierno de Nicolás Maduro de encarcelar “inocentes”.

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“Mientras el régimen siga persiguiendo y encarcelando inocentes solo por pensar diferente, seguirá llenando a Venezuela de luto”, escribió a continuación.

Según la prensa local, Rodolfo González, de 63 años, fue detenido en abril del 2014 bajo la acusación de “asociación para delinquir, tenencia de explosivos y tráfico de armas de fuego” y, desde entonces, permanecía en uno de los calabozos del Servicio de Inteligencia venezolano conocido como El Helicoide en Caracas.

Venezuela vivió una ola de protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro desde febrero de ese año, que se desarrollaron con gran intensidad durante alrededor de cuatro meses, dejando incidentes violentos con un saldo oficial de 43 muertos, cientos de heridos y miles de detenidos.

El Ministerio Público ha asegurado que solo permanecen unas 40 personas privadas de libertad por delitos relacionados con la violencia en esas protestas, de los cuales 12 son funcionarios policiales.

El cirujano plástico de Gadafi

El médico brasileño Liacyr Ribeiro recuerda cuando se vio obligado a operar al exdictador

Río de Janeiro
Gadafi

Muamar el Gadafi, en octubre de 2009. / SABRI ELMHEDWI (EFE)

Liacyr Ribeiro pensó que aquella invitación al primer Congreso Árabe de Cirugía Plástica (Trípoli, 1994) sería como tantas otras. “Fui a hablar de mamas”, cuenta ahora este médico de 73 años, en su prestigiosa clínica del barrio carioca de Botafogo, tras despedirse de una joven que ha ido a informarse con su madre sobre “prótesis glúteas”. El segundo día del congreso, el anfitrión le preguntó si podía examinar a un amigo y se vio, de repente, en un coche conducido por el entonces ministro de Salud libio (también cirujano plástico), recorriendo “caminos muy extraños, cruzando barreras, todo con mucho secretismo”. El paciente era Muamar El Gadafi, líder absoluto de la revolución socialista libia desde 1969. “Me dijo: ‘Usted me tiene que operar’. Tenían mucha prisa. Y yo no sabía qué me iba a pasar”.

Aunque tuvo un buen recimiento, Ribeiro aún recuerda el miedo que experimentó el primer día: “¡Era el dueño del país, podían hacer conmigo lo que quisieran!”. El cirujano describe a Gadafi como una persona educada, inteligente y simpática, que sabía absolutamente todo de cirugía plástica. “Me impresionó. Pero claro, nadie hace una revolución con 27 años”.

El coronel quería operarse inmediatamente, pero el doctor le explicó con la mayor amabilidad que “las cosas no se hacen así”. Ribeiro regresó a Río de Janeiro, recogió el instrumental y volvió a Libia con sus asistentes semanas después. “Había algo desagradable en operar a alguien así: si algo se tuerce, ¿saldré vivo de ahí? Existen varias historias sobre cirujanos de reyes a los que han matado después de la operación, para que no trascienda”, recuerda el médico.

El hospital estaba construido en un búnker subterráneo. “El quirófano era mejor que muchos de los que yo he conocido por el mundo”, afirma Ribeiro. Bien equipado, con material alemán, el lugar no acogía a un solo trabajador libio. “Los anestesistas, los auxiliares, las enfermeras, todos eran extranjeros”.

La intervención fue realizada con anestesia local, ya que “Gadafi tenía pánico a quedar dormido y que le desconectaran”. Por motivos “éticos”, el doctor no puede revelar el tipo de cirugía que le practicó en el rostro al dictador, pero Ribeiro afirma que quería “rejuvenecer”. El último día del posoperatorio un funcionario le entregó un sobre lleno de francos suizos con el que “se podía comprar un coche”. Gadafi debió de quedar contento, ya que hace unos años, poco antes de su derrocamiento y muerte, le volvieron a llamar. “Pero ahí ya no tenía ganas, puse una excusa”.

Con la autoridad que le otorga la experiencia —Ribeiro es discípulo de Ivo Pitanguy, fundador de la cirugía estética en Brasil, país líder de la disciplina en el mundo, y fue presidente de la Sociedad Brasileña de Cirugía Plástica—, el doctor afirma que el aumento de cirujanos plásticos que ha habido en los últimos años puede tener un lado negativo: “Un advenedizo puede poner narices enanas a caras grandes o pechos de 500 mililitros a un cuerpo pequeño. Esta inflación no ha sido buena: mucha gente mira sólo el dinero. Los senos, el abdomen o la liposucción se pueden ocultar, pero la cara no. Y ahí hay muchos desastres”, por eso Gadafi recurrió a él.

El cirujano da tres motivos para justificar que Brasil sea el país que más se retoca del mundo: “Primero, la vanidad de la mujer brasileña. Segundo, la ausencia de secretismo que permite a la brasileña alardear de sus nuevos pechos en la sala de espera. Tercero, el precio”.

Su maestro Pitanguy asegura que la mujer brasileña siempre fue “culona y poco tetona”, pero que ahora ha cambiado de gustos. Según Ribeiro, esto se explica por la globalización. “Antes venían a quitarse tejido mamario, ahora vienen a ponerse prótesis. Cambió la cultura: quieren todo grande”.

De Silvio Berlusconi (otro de sus clientes) no quiere hablar, “porque está vivo y en activo”, pero sí aclara que le operó “antes de ser presidente” y que “luego le han operado dos veces más”. “Un tipo muy tranquilo”, apostilla después. Después se ríe: “Lamentablemente, no me invitó jamás a ninguna de sus fiestas”.